Capítulo – El Despertar del Médico El sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas cuando el celular vibró con insistencia sobre la mesita de luz. —¡Samuel! —se escuchó la voz de su madre desde el otro lado de la casa—. ¡Te vas a quedar dormido! ¡Tenés turno en el hospital! Samuel se incorporó de golpe, despeinado, con los ojos todavía llenos de sueño. Parpadeó, confundido. Casi no recordaba haber cerrado los ojos. Desde que había vuelto a la manada, nunca se había quedado dormido para ir al hospital. Nunca. Siempre era el primero en levantarse, en alistarse, en tener todo bajo control. Pero esa noche... Esa noche se había permitido soñar. Y por eso, casi se le pasaba el día. Se pasó una mano por el rostro, aún sonriendo como un adolescente. —Vale la pena —murmuró, mientras se

