Revisaba sus fotos, era una chica muy linda, pero Diedrik no se decidía como abordarla, pasaron unos minutos, no podía seguir así. A las ocho con cuarenta y un minutos envío un mensaje.
-Hola como va todo?- Un mensaje sencillo, sabría si Shel tenia interés, mandó una solicitud de amistad y se juro que no se pondría ansioso, pero paso una hora y no había respuesta alguna- ¿Quien se cree que es para ignorar un mensaje mío? cuántas mujeres quieren mi atención, ya no me interesa ningún acercamiento con semejante mujer, haciéndose la difícil, ja! conmigo Diedrik Gustave! faltaba más...
Pero casi a las once de la noche, allí estaba una notificación
-Hola, todo bien gracias... ayer nos vimos por el banco no? jaja eras tu?
-¿Cómo que si era yo?- Pensó furioso Diedrik, como podía siquiera preguntar tal cosa- Si!! Eso es correcto! Me dio gusto verte por allí, mi oficina es por esos lados y fue una linda sorpresa- no perdería la coquetería, total, un par de citas, algo casual, podía dejar pasar el que no lo reconociera, aunque seguro esta fingiendo, pensó.
Pasaron las horas y no hubo ninguna respuesta, increíble, Diedrik estaba furioso llego la madrugada y no obtuvo absolutamente nada, no entendía que le pasaba a esa mujer para hacer eso, al día siguiente se despertó más tarde de lo habitual, tomó el celular y ahí estaba una sonrisa dibujandose en sus labios.
-Perdón anoche me quede dormida... igualmente lindo verte. Yo fui al banco hecha una fiera por unos temas laborales jaja. En que trabajas?
Fue un mensaje tan relajado que solo pudo sonreír, intercambiaron números para comunicarse con mayor fluidez, Diedrik la llamó aquella noche, fue una charla bastante larga, se relajó, rió y la invitó a salir, primero pensó en un encuentro muy casual, pero al día siguiente tenía una cena, podría presumirla, total era una chica bonita, de buena familia, por su charla reciente mostró tener una conversación amena, y siendo sinceros tenía un cuerpo totalmente apetecible, aunque como era mucho menor que el, suponía que en algún momento la inmadurez de ella se podría hacer presente
- Mañana tengo una cena con unos amigos, que te parece si me acompañas y después podemos ir a bailar o lo que tu quieras
-Que te parece si salimos otro día, entonces?, tu anda tranquilo a tu cena nosotros podemos salir a tomar un café el domingo, ¿que dices?-Shel se sintió confundida ante la invitación, es decir y ¿si no se llevaban bien? ella pensaba que era mejor salir solo los dos, conocerse un poco y si ambos se llevaban bien y querían seguir frecuentándose podrían ir a eventos con más personas
¿Escuchó bien? le dijeron que no, ¿a el? a Diedrik Gustave, habiendo ofrecido llevarla a un evento público como su acompañante de la noche, ni siquiera sabia que respuesta dar
- Además, es un poco tarde para que decidas llevar acompañante si era una cena con confirmación- Añadió Shel con una risita tímida
Ante el argumento Diedrik quedó un poco desarmado, algo de razón podía tener, decidió aceptar el café del domingo, total, el no tendría algo serio con esa niña recién egresada de la universidad, tenía apenas veintidos años, él en cambio, un hombre que ya triunfaba en la vida había cumplido treinta y dos años hace apenas unas semanas.
-Perfecto- soltó Diedrik- luego coordinamos y me envías tu dirección para pasar por tí.
-Excelente, gracias- Dijo tiernamente Shel
Cortaron la llamada pero continuaron escribiéndose hasta muy tarde, se llevaban bien, eso parecía.