Era sábado, todo el día Shel y Diedrik habían estado mandándose mensajes, por alguna razón él insistió una vez más en ofrecer ir a la cena juntos, y una vez más había sido rechazado, Shel le dijo que aquella noche saldría a comer algo con Paola una de sus amigas más cercanas.
Así transcurrió aquel día, entre charlas cortas pero muy frecuentes, entre bromas, risas y la sonrisa tonta de ambos cuando escuchaban una notificación en su celular.
Llego la noche Shel se encontró con Paola y ambas decidieron ir a tomar un café, Paola unos años mayor que Shel, estaba comprometida, ocupada en los preparativos de su boda, le contaba ilusionada a Shel todo lo que le faltaba, pero aún estando distraída, notó que cada cierto tiempo el celular de su amiga sonaba y ella sonreía, aunque no leía los mensajes que le llegaban ella solo sonreía.
-Amiga, ya cuéntame ¿En qué andas?- Pregunto Paola, mientras notaba que su amiga tomaba un color rojo intenso en las mejillas, lo que le confirmó la sospecha
-¡Nada! - Casi gritó Shel soltando una risa
-¡Ajá!, claro, y yo te creo
-Es que conocí un chico
-¡¿Qué?! ¿Cuando? ¿Quien es? ¿Por qué no me contaste nada antes?
-¡Hey! tranquila, recién saldremos mañana- y contó todo lo sucedido hasta entonces.
Paola estaba emocionada por su amiga, esperaba que encontrara un amor bonito, lleno de alegría, un compañero como el que ella pudo hallar y con el que en unos meses estaría parada frente al altar, jurando su amor para toda la vida.
-Y ¿Qué esperas para leer lo que te escribió?, pero debes leerlo en voz alta- rió Paola- quiero enterarme todo
-Eres tremenda- dijo Shel riendo
Tomo el celular y leyó en voz alta
-¡Hey! Solo escribía para contarte que ya voy en camino a la cena, a la cuál no qusiste acompañarme. Imagino que ya estás con tu amiga, espero que tengan una salida divertida, ¿que decidieron hacer?
-¡Ternura!-Gritó Paola, haciendo que las personas cercanas se dieran la vuelta a verlas
-Shh!- soltó Shel, roja como un tomate
No solía tomar fotos a sus comidas, pero justo en ese momento llegaba su pedido, tomó la foto y se la mandó a Diedrik.
No había pasado un minuto siquiera, cuando llegó una nueva notificación, Shel sabía que era una falta de respeto tomar el móvil cada rato, pero la cara de Paola lo decía todo, abrir ese mensaje era la única opción en aquel momento.
-Eso se ve muy bien, tenemos que ir juntos alguna vez ¿Donde es?
- No solo se ve bien, está delicioso, estamos en "Zahn"
- Excelente
Fue el último mensaje que envió Diedrik, le pareció un poco extraño a Shel, solo un "¿Excelente?" esperaba algo diferente, pero asumió que había llegado a su cena y había contestado distraído.
Ambas amigas comentaban los mensajes, reían y trataban de entender el significado de "Excelente" cuando Paola miró a la puerta por tercera vez.
- ¿Qué tanto miras?
-Nada, perdón. Un chico que debe estar buscando su mesa, entra mira rápido y sale a las mesas del jardín cada rato.
Shel se dio la vuelta justo cuando el chico entraba una vez más, cambió de un rojo sutil a un carmesí que no podía ser disimulado pese a que la luz de aquel lugar era tenue.