Las vacaciones casi acababan y era algo que nadie quería y mucho menos Jair porque sabía que en cuanto eso pasara se tendría que ir. Podría dejar todo el caso de Carolina a un lado y olvidarse de todo, pero implicaría también olvidarse de su primer amor que era Carol. Todo sería más fácil si aquella chica no hubiese aparecido. Pero las cosas no eran así. Ella apareció y todo se fue a la verdolaga. —Ana, vamos hay que ir —dice Juan animando a la pelirroja. Eran las 9 de la noche y Ana había decidido quedarse en la casa de su amiga a dormir, pero Juan le había enviado un mensaje para que lo ayudará con una misión del p**o loco, como la llamó el chico. Ahora, Juan estaba esperando a la pelirroja a fuera de la casa de Carol. —Pero Carolina puede estar en su casa y... —¡No esta! Salió con

