—Shoo Carol se sonroja, pero no mucho y se sienta en un sillón apartado de él. Lo quería mucho y ansiaba sus labios en los suyos como si sus besos fueran su droga. —Carol... —Quiero respuestas ahora —llega Juan interrumpiendo y sentándose a lado de Carol quien lo fulmina con la mirada por haber interrumpido. Pero luego se acuerda de lo que le hizo. —Perdón... —se ríe inocentemente y se pone roja. —Mmm esto te costará chaparra —le responde Juan serio y enojado, pero la risa le gana—, no te creas no puedo enojarme, además fue divertido y espantoso a la vez. —¿Por qué? —pregunta Jair con una gran sonrisa. —Imagínate despertarte y ver el nombre de la peor víbora del mundo en tu cara y pensar que es un tatuaje. No señor, eso ni a mi peor enemigo. —¿Pensaste que era un tatuaje? —Bueno e

