Narra Finn Desde que las palabras mágicas “tenemos que hablar” salieron de la boca de mi novia, sabía que algo jodido estaba ocurriendo, sin mencionar que al verla había notado de inmediato que sus lindos ojos estaban enrojecidos e hinchados. Ahora que ella me había dejado ver lo que estaba pasando, entendía por qué se veía tan derrotada, y no era para menos, pues había decidido volver a California. Aurora tomó una de mis manos entre las suyas y con aquel roce, pude reaccionar, pero aún así, sentía que todo esto era una puta broma de mal gusto. —Te irás a Estados Unidos —espeté en voz alta, intentando que mi cerebro procese la situación. Aurora asintió con la cabeza y sus ojos se nublaron con miles de lágrimas retenidas, haciéndome ver lo difícil que esto estaba siendo para ella.

