Lucia.
Sigo aquí en mi silencio, siendo neutra en un momento donde solo tengo dos opciones, o aceptar la verdad, o niego todo rotundamente.
Quizás si digo la verdad, ella sea más considerada pero a la vez corro el riesgo de que ella se moleste más y me castigue de la peor manera.
Debo pensar bien.
— Mami, no entiendo a que se debe todo esto, ¿quién te dijo esa locura?— dije yo para saber quién fue la persona metida que debo enterrar hoy mismo.
— Pero nada harás con saberlo Lucia, quiero que te quede claro una cosa, ya mismo voy a ir a hablar con los padres de ese estúpido atrevido.— Dice y toma las llaves para ir a la casa de Nolan.
Ahora si se me ha incorporado el miedo, que vergüenza con los padres de él.
.
.
.
Nolan
Preparar la cena con mis padres es bastante entretenido, nos reímos y hablamos de todo lo que han vivido durante sus viajes.
— Hijo mío no te preocupes, apenas salgas de vacaciones, estarás de viaje con nosotros, quisiera que hiciéramos un paseo familiar pronto — dice mi padre entusiasmado.
Es bueno saber que me toman en cuenta.
Aunque debo admitir que no siempre fui un buen chico, enamorar niñas lindas era mi día a día en el instituto, lo cual a veces me metía en problemas.
Aquí en la casa hice fiestas de vez en cuando y cobraba entrada, solo para que me generara dinero para las bebidas, todo fue así un tiempo hasta que mi tía enfermó...
Cuando ella salio positivo para cáncer, el golpe que dio a la familia es aún inexplicable.
Ahora la gran mayoría de mis seres queridos creen en Dios, en espera de un milagro.
Seguimos compartiendo un rato en familia, cuando de repente, suenan golpes con intensidad en la puerta de entrada.
Así que mi mamá muy extrañada por eso y algo asustada se acerca la puerta.
Cuándo abre, yo me asomo y es la mamá de Lucía.
— ¡Necesito hablar con ustedes ahora mismo! — Dice con un tono bastante molesto.
— Buenas noches señora, pase delante y hablamos mejor— Dice mi padre si no lo más amable posible desde adentro.
Ella Baja un poco su tono y camina tranquilamente hacia la sala
Nos sentamos todos ahí y yo la verdad comienzo a ponerme algo nervioso, Lucía no me ha escrito nada, no me dijo dicho que su mamá venía para acá y la verdad se ve bastante molesta.
Me preguntó que habrá pasado ¿porqué ella estará así? y sobre todo lo que me parece extraño porque ella está aquí en mi casa.
— Necesitaba venir a hablar, porque su hijo tuvo el atrevimiento y el descaro de entrar a mi casa cuando yo no estaba y solamente estaban mis dos hijas, es una falta de respeto.
Necesito que ustedes Tomen las medidas necesarias por eso.
Yo no sé que pretende el pero muy amablemente pudo haber dicho que iba a visitar a mis hijas un sábado y con gusto le hubiera dado la bienvenida y se hubieran sentado en el frente de mi casa o en el jardín pero no, él mejor descarado entró a la casa cuando yo no estaba, la vecina lo vio y le tomó foto para que tuviera pruebas de que eso sí pasó. — reclama ella fuertemente
Mi padres estan sorprendidos ante todo lo que ella está diciendo, no sabe muy bien cómo responder en vista de que la señora (la mamá de mi Lucia) está un poco ofendida por lo ocurrido.
— Señora de verdad disculpe lo acontecido, nosotros tomaremos cartas en el asunto con respecto a nuestro hijo, sin embargo, me imagino que sus hijas no son unas bebés sino unas adolescentes o ya grandes, Nosotros por otro lado, le hemos dado la libertad y la confianza a nuestro hijo de que salga y de que haga lo que quiera, lamentablemente es hombre, no quiero sonar machista, pero el respeto en este caso, lo debió mantener su hija por que el hombre propone y la mujer dispone.— responde mi madre.
Cuando mi mamá termina de decir eso, la señora se ve aún más molesta y creo que ahora sí se murió la posibilidad de que seamos novios próximamente cada vez es más difícil y más distante, siempre algo pasar, no debí ir a su casa, tenía que escribir con ella hubiera sido mejor que le hubieran dicho que nos viéramos en otro lado, a que supieran que fui yo el que entró a esa casa.
— Bueno si las cosas son así entonces no quiero que nunca más su hijo se acerque a mi casa y a mis hijas no se acercaran a él y yo recojo mi ganado y usted deja su hijo de vida Libre como siempre. — responde seria.
— Okay señora de verdad Lamento todo lo que ha pasado. Espero que lo podamos solucionar más adelante —dice mi padre tratando de calmar las aguas ya quedó mujeres defendiendo a sus hijos son unas fieras y no queremos que haya un problema.
Mi padre sabe que no quiero que esto pase mayores porque me sigue gustando Lucia.
— Okay con su permiso me retiro y bueno espero de verdad que usted tome cartas en el asunto, Igual yo voy a tomar mis propias medidas. — dice la madre de Lucia.
Se levanta y mi padre la dirige a la salida.
— Señora, disculpe todo lo acontecido y espero pronto podamos volver a hablar de esto de verdad, lamento mucho que mi hijo haya hecho eso, no volvera ocurrir se lo prometo. —dice mi padre y ella asiente luego sonríe, se ve que lo ha tomado bien y que entiende que mis padre si son responsables.
Cierra la puerta y se devuelve A dónde está mi mamá y yo en la sala.
— Esa mujer se ve que es muy estricta con sus hijas ¿porque te gustó una hija de ella? no pudo ser de alguna familia que nosotros ya conozcamos o alguien más tranquilo, porque tuvo que se ella— reclama mi madre bastante molesta por todo lo que ella dijo.
Me molesta que tome esa actitud, porque sabe como son las cosas del amor, uno no escoge con la mente sino que el corazón es el que lo hace.
Solo la miro y me levanto del mueble me dirijo a mi habitación.
No sé qué haré ahora... me acuesto en mi cama mirando al techo me siento frustrado, de seguro le quitaron el teléfono y esa vieja que tenemos de vecina, es una mujer tan averiguadora.
Bueno me toca hacerme responsable de mis consecuencias.
Lo correcto será que no nos vemos por un tiempo y lo más seguro es que no sepa nada de ella hasta que vayamos al instituto...
Lucia
Llega mi madre y nosotras estamos en la cocina, tomando algo de agua, por lo menos para calmar mis nervios.
Entra y se dirige a donde estamos nosotras.
— No quiero que más nunca se acerquen a ese muchacho y váyanse cada una a su cuarto, ¡están castigadas!, me han decepcionado, así que se van, no las quiero ver por ahora. — dice y nos vamos.
Subo lo más rápido que pueda a mi cuarto, comienzo a llorar porque se que significa que ya no lo veré por mucho tiempo y lo peor de todo es que no se nada de él.
Miro por la ventana, es la única esperanza que tengo de verlo ya su cuarto se ve desde aquí, pero las cortinas están cerradas.
No veo nada, no lo veo a él... y el dolor que siento en estos momentos es tan intenso como el amor y la felicidad que sentía cuando estamos juntos.
tengo anotada cada fecha de cada vez que nos hemos visto y es vital conserva cada recuerdo en mi corazón.
No tengo dudas de que esto paso por mi mente alguna vez, la posibilidad de que nos descubrieran y las mentiras tienen las patas cortas.
Ahora solo espero a verlo en el instituto el lunes, la ventaja es que mi madre aún no sabe eso que él estudia ahí y mientras no lo sepa existirá la posibilidad de que hablemos.
Ahora toca hacernos responsables de nuestros actos qué fueron siempre justificados por el simple hecho de amarnos...
.
.
.