Lucia
Vamos rápidamente a la entrada de la casa y vemos a mi madre con un rostro bastante enojado.
— Me hacen el favor y se sientan ahora mismo ahí. — señala el mueble más grande de la sala.
¿Paso algo en el trabajo mami? ¿todo está bien? — pregunta Paola Al escuchar su tono y la manera en que nos dice las cosas.
No ha terminado de llegar bien y ya parece estar muy molesta no sabemos que será Pero en la intriga me pone nerviosa.
Para qué sirve que me expliquen ya porque dejaron entrar un hombre en esta casa ustedes no respetan qué principio le he dado yo.
Ese momento sentí que mi corazón se paralizaba, quedé muda en ese instante.
Mi hermana se hace la confundida para no darle la razón.
— ¿De que hablas mami? aquí nadie ha entrado. — dice ella mientras nos sentamos.
— Ustedes me quieren ver la cara de estúpida, que decepcionada me siento ¡están castigadas! ahora mismo me dan sus celulares. — dice súper enojada.,
Nos arrebata de las manos los teléfonos y se sienta frente a nosotras muy molesta, no sé qué pensar, las manos me están sudando, no sé qué decir.
—Yo siempre las he cuidado y he estado al tanto de ustedes, he tenido la confianza de dejarla solas aquí y me traicionan, como es posible que me van a meter a ese muchacho aquí a esta casa y ese chico es un atrevido ¡ya mismo voy a ir a hablar con sus padres!.
Me parece una falta de respeto, quiero que nunca más se acerquen a él ya, no van a ir más a la iglesia con nosotros, aunque ya teníamos tiempo sin ir, menos mal. — reclama
Quedamos en silencio en medio de toda su gran discusión.
Tenía la duda más grande... ¿cómo se había enterado de todo?
Se supone que nadie nos vio, ¿las paredes tienen oídos?, además, no hay cámaras en esta casa.
La culpa me come viva, el arrepentimiento es colosal, no quiero decir nada pero a la vez quiero negarlo todo.
Sabía que esto podía pasar algún día, no pensé que fuera a ser tan pronto..
Ella se ve cegada de rabia, tal vez si no fuera tan sobreprotectora sería diferente.
Como anhelo que los años pasen rápido, cuando sea mayor de edad y pueda salir sin pedir permiso a nadie.
Pueda tener a mi novio y salir con él.
Pero no es momento de pensar en eso, ahora mismo estoy metida en un problema bastante gordo, y lo peor de todo es que Paola esta pagando los platos rotos también.
Como lamento que ella le quiten su celular por mi culpa, las palabras duelen, nunca le hemos hecho nada así a mi madre.
La desobediencia no está en nuestro vocabulario, no es parte de nuestra doctrina, pero el amor hace que olvidamos hasta nuestro mayor principio, con tal de hacer feliz a la persona que nos importa.
Ahora solo queda esperar lo peor, las consecuencias de mis actos.
No sé cómo tomara Nolan todo esto.
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Continuará...