capítulo 33

2740 Palabras
Nolan. Ha pasado varias cosas durante este tiempo... Pero desde aquel día que leí la carta, me determiné a luchar por mi amor. Por mi Lucía, ella era quien le daba color a mi mundo de oscuridad. Cuando todo estaba mal, ella me hacía tener esperanza, y sobre todo, que las cosas podrían cambiar. No aseguró que cambien, pero aún tengo la fe de que si pueden mejorar. Estaba sentado en frente de la computadora de mi recámara, cuando escuché a mi teléfono sonar. Me levanté rápidamente, y provenía de un número desconocido. Algo dentro de mi sentía que debía contestar. Así que lo hice. —¿Quién es?—fue lo primero que dije. —Soy yo. Inmediatamente supe quién era con solo escuchar su voz. Lo que me parecía extraño era que me llamaba de otro número pero no el de ella... —¿Y este número? Miré el número en la pantalla nuevamente y lo volví a colocar en mi oreja. —Es una larga historia. Lo único que puedo decirte rápidamente, es que me enviaran lejos, estaré a donde una tía. No sé por cuánto tiempo. —¿Por qué harán eso? Me causo mucha preocupación que me alejaran de ella. No otra vez, quisiera que esto solo fuera una pesadilla. Que nada de esto estuviera ocurriendo de verdad y que pudiera estar con ella, no puede ser que otra vez seamos separados. —Mi mamá supo que me vi contigo, no te puedo dar más detalles. Me tengo que ir, apenas pueda darte noticias lo haré. Me deja en shock todo lo que me decía, ¿Como pudieron saberlo tan rápido? Ni siquiera había dicho nada, no sé si es que hubieron rumores o tal vez que fuimos vistos. Lo raro era... ¿Como lo supo? Porque yo llegue primero, y me aseguré que no hubiese nadie. No creo que hayamos sido vistos, pero al ser un lugar abierto, todo puede pasar. —No olvides que te amo. —Y yo te amo a ti. Eso último fue la única esperanza que me quedaba, que aún me amara. Eso era suficiente como para esperar por ella el tiempo que fuese necesario, en el mundo habían miles de mujeres más, quizás más altas, más gordas, más bajas o más bonitas. Pero en mi mundo, solamente estaba Lucía, la mujer por la que valía la pena seguir intentándolo una y otra vez. Ella era una que valía por un millón. A pesar de mis errores, los desastre que hice y lo difícil que ha sido el mantener nuestro amor, ella decidió darme otra oportunidad. No planeo perderla, porqué sé que sí lo hago, probablemente nunca volverá a darme una. Y lo más seguro, es que decidirá olvidarme para siempre. No quiero llegar a ese extremo, ni mucho menos correr ese riesgo, la necesitaba y siento que ella también a mí. Muchas veces dejamos ir a personas que merecían quedarse para siempre. Y nos quedamos con otras personas que solamente son pasajeras. Por alguna extraña razón quise saber de ella así sea por última vez. ... Lucía. Mi madre llega del trabajo como de costumbre. Me siento en la cama de mi habitación y mi hermana está acostada del otro lado. Ambas charlamos sobre una ropa que teníamos vista. Y que planeabamos comprar, pero aún no estábamos seguras. Al rato que ella llegó, sentía el ambiente un poco extraño. Quizás un poco ¿tenso? Sentía una energía no muy positiva de su parte. La miré—¿Pasa algo? Entonces con su semblante serio me contestó—Tu misma sabes qué pasa. Me asusté un poco pero no tenía idea de lo que hablaba—No lo sé, así que no pretendas que lo sepa. —Te viste con el idiota ese. Auch. Ella ya lo sabía, la pregunta era ¿Cómo? —No, claro que no. Yo fui al colegio solamente. Entonces me gritó—¡No más mentiras Lucía Morris! Entonces me callé, y guarde silencio para no empeorar las cosas. Vi que estaba quitándose una de sus prendas de ropa, pensé que la dejaría sobre la mesa o algo así. Hasta que con una de esas me golpea fuertemente en la pierna derecha. —¡Ya te dije que no lo vi!—por más que lo negara, ella misma me hacía entender que sabía la verdad. —Hoy saliste temprano, y te fuiste a ver con ese barriotero. No puede ser. Sentía que moría, pero no seguí hablando, ella ya lo sabía todo. —¿Cómo supiste?—no tuve de otra que darme por vencida. —Porqué yo soy tu mamá. Rodee los ojos—Eso no es lógico. —¡No me hagas los ojos así!—se enfurece más.—Y supe porque eres mi hija y te conozco. La que me conoce ahora... Interesante, si me conociera, supiera que no hice nada malo. —Si lo hicieras, sabrías que eso no fue así, mucho menos como lo mal piensas. Me vuelve a golpear, pero esta vez en la pierna izquierda—¿Te parece que no pasa nada malo cuando te estuviste besando con el? Ay, no contaba con que supiera eso. Esto me hace pensar que me puso una cámara o un micrófono en la mochila, ya no me confío de nadie. —Esto es injusto. Ella me mira con cara de sorprendida, pareciera que estuvieras planteando mi sentencia de muerte. Aunque no me importa en lo absoluto, total, no voy a morir. —¿Te parece justo desobederme? No respondí nada. Ni la miré tampoco. Así que en mi defensa, saldré de la habitación. Pero al intentar irme, me jala fuertemente del brazo y me lanza a la cama. —¿Adonde crees que vas? Me quedé helada, no pensé que fuera tan severa esta vez. Aparte que hasta pienso que alguien le fue con el chisme, ya que Nolan y yo, nos aseguramos no ser vistos, aparte que esa zona es bastante solitaria. Solo los que saben que existe se atreven a ir allí. No se cómo lo supo, pero quién le haya dicho le deseo lo peor. —Prefieres un chisme a creer a tu hija. Queda boquiabierta—¿Un chisme? Yo misma te vi. Creo que en vez de arreglar el error, estaba haciendo otro más grande, y si no me callaba, estaba a punto de llevar a mi mamá al límite. Siento que esto lo ve como una falta de respeto, pero que puedo hacer, el amor nos lleva a ir en contra de lo que se cree correcto. ¿Es que acaso no podía ser feliz?, En realidad estaba pensando alguna solución. —Entonces viste mal, esa no era yo. Recuerda que hay más chicas con mi mismo uniforme de instituto—trato de excusarme y hacerla dudar. —No creas que me vas a engañar, te reconocería a lo lejos—me mantuve firme en mi posición evitando los nervios. Creí que la había convencido un poco y la había hecho dudar. —¿Sabes qué? No pienso discutir más contigo. Me toca tomar otras medidas. Me quedé confundida a lo que decía, a que se refería con medidas... Me supongo que se viene otro castigo o otro tipo de encierro, ya nada me sorprende. Ella sale de mi recámara y la pierdo de vista. No entendía lo que estaba pasando en ese momento, pero lo entendería después, algo me decía que sí. Veo que esa silueta vuelve a mi presencia,—Decidimos que te irás un tiempo con tu tía. Mi mente quedó en shock, tener que irme de lejos... No fue nada a lo que esperaba, jamás había salido así de casa. No creí que esa sería una de sus medidas. —¡¿Qué?!—me miro mal. —como escuchaste. Me sentí la chica menos afortunada en esa situación, me sentía toda ajetreada con lo que estaba ocurriendo, era como si quisiera desaparecerme de la faz de la tierra. Como si quisiera desaparecer en medio del mar y que nadie encontrara. Solo quería desaparecerme de este mundo, pero seguir apareciendo en el de Nolan. Seguir luchando a su lado, pero tristemente, no iba a ser fácil. Mucho menos cuando no hay una aceptación, y dónde hay muchos conflictos de por medio. —¿Es que estas loca?—lo pensé, pero lastimosamente también lo dije. —¡Más respeto Lucía!—estuvo a punto de volverme a pegar, pero se contuvo. Y salió. Entonces quede ahí sola, mirando a la nada, el dolor en mis piernas comenzaba aparecer, el ardor en ellas del golpe se hacía presente. Y no fue ni en una sola, fue en las dos, que linda quede ahora. Entrá mi hermana después de todo lo que pasó. Se sentó a mi lado—No quería sonar que aprecio esto, pero solo me queda decirte... Te lo dije. Adolorida le digo—Lo sé, pero me entenderás más adelante. Se asusta—¡No! ¡Yo no quiero terminar golpeada como tú! Solté una risa aún con dolor—No me refiero a eso tonta, sino que cuando en verdad quieras a alguien, te darás cuenta de lo que es amar. Y no hay nada más profundo que le pude decir a mi hermana, que es los locos que somos cuando amamos a alguien. Quizá este loca y tuve problemas en volver a estar con Nolan, pero es lo que ocurre cuando no te permiten estar con quien amas. No es alguien perfecto, pero lo que me hacía sentir era la magia que hacía mover está función, su destreza en querer estar juntos al igual que yo, era lo que hacía que nos conectaramos el uno con el otro. Habían pasado tantas cosas que si me pongo a contar con los dedos, no alcanzarán para contar todo lo que habíamos pasado en todo este trayecto. —Te entiendo hermana, ¿Ahora te irás a casa de nuestra tía? Muy triste le respondo—Si. Pero aún así, igual nos veremos de vez en cuando. Paola pone su cara como si fuera a llorar, y su nariz se torna de color rojiza—No quiero que te vayas—se acuesta a mi lado y me abraza. —Yo tampoco quiero irme—sobe su cabeza. Ambas se nos hacía emotivo tener que irme, pero sé que mi mamá lo hace por impulso, no tengo idea de si voy a volver. De algo estoy segura y es que mi tía no me tendrá allá toda una vida, podré salir, tal vez no ahora, pero no perderé la esperanza. —Ve empacando Lucía—dice mi mamá desde la puerta. Solamente lo dijo y se fue. Encontré una maleta para guardar ropa, no me dijo cuánto tiempo sería. Así que asumí en guardar la más que pudiera, no tuve de otra. —¿Enserio te irás?—me cuestiona mi hermana. —Si... Al menos que la hagas cambiar a ella de opinión—le señalé la puerta. Pero siendo que esta vez no había nadie, aunque Paola entendí la referencia de lo que trataba de decir. —No creo poder, es que la embarraste muy feo—se pone las manos en la cabeza. —Ya lo sé, pero no ayudas si me sigues diciendo lo mismo. Ya bastante me lo dijeron en mi cara. Pude notar que Paola sentía pesar por mi, no quería que me fuera, pero ya la decisión estaba tomada, no tuve elección que seguir las órdenes que se me dieron. Solo que no quería empeorar las cosas, así que decidí mejor obedecerle. —Deberías avisarle a Nolan—me sugiere Paola. Lo pensé por unos minutos y al final si le avisaré, cuando pueda. Me habían quitado todo dispositivo electrónico, solo me comunicaría con ellos del teléfono de casa. O sea, completamente fuera del alcance de "Nolan". Me fui montada en el autobús, ya tenía todas mis cosas, mi mamá me ve con su cara llena de seriedad y mi papá se notaba que no estaba del todo de acuerdo, pero aceptó su decisión. Le doy una abrazo a cada uno, mi padre me sujeta fuerte de la espalda apegandome a él—Cuidate mucho, sabes que te amamos. Asentí con la cabeza y antes de comenzar a llorar, no me lo permití, no era el momento exacto para dejar salir las lágrimas afuera. Abracé a mi mamá que a pesar de lo severa que estaba siendo, más adelante entendería el porqué de las cosas. Paola tenía los ojos llorosos, y así mismo se despidió de mi. Una vez que ya estaba mi equipaje listo. Mi destino era llegar a casa de la hermana de mi mamá. Cuando arrancó el autobús, sentía el paso de las consecuencias,me había ido así de rápido... Todo ocurrió tan de repente, no esperaron ni a mañana, sino que me mandaron de una vez. Lo más increíble es que yo no tenía ni voz ni voto, y tampoco podía hacer una negación. Así que acepte mi error, espero que mis padres no comentan otro al enviarme tan lejos. Una vez estaba en mi asiento, deje salir todo lo que llevaba por dentro. Lloré a mares, estuve imaginando tantas cosas, como no volver a ver a Nolan... O no volver a ver a mi hermana... Quizás esté exagerando un poco, pero cuando estás así de triste, te haces muchos escenarios en la mente. Cuando llegué a casa de mi tía me saludo muy cariñosa, estaba en un nuevo lugar. Todo estaba siendo nuevo para mí. Así que me acomodé en una de las habitaciones que me había preparado. Miré la peinadora y coloqué los perfumes que me había llevado, unos accesorios y en el clóset de madera que es de color blanco puse mi ropa. Ya estaba empezando a acomodarme, no sabía cuánto tiempo había pasado porqué no tenía teléfono alguno. Llegué al otro cuarto que se suponía que es el de mi tía y la vi ahí sentada en una mecedora—¿Puedo llamar? Es para avisar que ya llegue. Ella muy amable me dice—Claro cielo. Fui corriendo a la sala, donde encontré un teléfono color n***o sobre una mesa pequeña con un mantel verde manzana. Y llamé a la primera persona que se me ocurrió, y le conté todo. Y desde ese día... Me determiné a que lo nuestro no podía ser. Y no supe más de Nolan, se estaba cumpliendo lo que mis padres querían. Que lo olvidara. Efectivamente paso el primer mes y no tuve ni la más mínima idea de él, no podíamos comunicarnos de ninguna manera. Al segundo mes decidieron darme un nuevo teléfono, con muchas restricciones y uso sumamente estricto, estaba constantemente vigilada. Así que me quedé sin saber de Nolan, por más que su número estuviera en mi mente, no se me hacía posible escribirle. Tenía tanto trauma que solo le hablaba a amistades cercanas, le hablé a algunas amigas. Del resto no supe que habría pasado después de irme, lo último que me dijo Nolan antes de que no habláramos más, fue ese: "No olvides que te amo" Hasta la fecha después de dos meses, no había olvidado que me ama. Espero que él tampoco olvide lo mucho que lo quise. Estaba sentada en una de las banquetas revisando mis r************* . En eso, me llega una notificación de la mensajería. Me supuse que era de mi familia o algo así, muy pocas personas tenían mi número, así que no le di mucha mente. Cuando entro para revisar de quien es, me toma la sorpresa de que sea desconocido. Al mirarlo sentí que me iba a caer para atrás. —Mensajes— "Hola soy yo de nuevo." "Att: Nolan." Sentí que al leerlo mi corazón latía tan rápido que el rayo McQueen quedaba corto. ¿Ahora qué hago? No estaría mal responder... No creo que suceda nada más ¿O si?. De todas formas ya estaba lejos, nada podría pasarme, pero si le respondo... Mejor me lo pienso bien, hasta que llega otro mensaje. —Mensajes— "Por si no puedes responder, quiero que sepas que aún te sigo amando". Las lágrimas corren por mis mejillas, cerré mis ojos dejándolas salir. Justo cuando ahora lo pensaba, es cuando vuelve a aparecerse en mi vida.
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