Nolan
La desesperación me ha ganado, anhelo saber si quedaron en buenos términos mis padres con la mamá de Lucía.
Cerraré mis ojos un rato, escuchare música, eso siempre ayuda a distarer la mente.
2 horas más tarde...
— ¡Nolan ya puedes venir! — grita mi madre
Me lleno de emoción y me dirijo a la sala.
— Cuéntame por favor, ¿como resultó todo? — pregunto intrigado.
— Vamos a sentarnos que esto será interesante — dice mi padre riendo.
— Al principio ella entró, hablando un poco a la defensiva como siempre, pero luego entendió tus razones de estar así — explica mi madre.
— ¿Que te dijo sobre mi?
— Dijo que en verdad le has dado una mala impresión, que no creía que fueras el vecino, que pensó más bien que eras un delincuente, un chico de barrio que solo quería perjudicar a su hija, se sorprendió al saber de donde eres y sobre qué eras familia de tu amada tía Helianta — dice mi madre y el sentimiento que generó el solo mencionar el nombre de mi tía es mucho.
— Pero su esposo ya me conoce, un día que fueron la iglesia me conoció, y sabían que era su vecino, supongo que fue por el hecho de que me metí a su casa y creyeron lo peor. — dije y fui un momento a la cocina
— luego nos comento que ella en su juventud pasó algo parecido con su esposo, los padres de ella fueron estrictos, pero él espero hasta que ella estuviera en la universidad y a partir de ahí si pudieron estar juntos, porque ella era independiente, pero su hija es una niña ahora y tiene que concentrarse en estudiar, ella no quiere que una relación entre ustedes dañe el futuro de ambos, además de que ustedes tiene muchas metas por delante que deben cumplir.
— En eso tiene razón ella mamá... aunque es verdad.
— Hijo si es de Dios su amor, volverán a estar juntos, pero por ahora creo que lo más prudente es que esperes mi amor, y algún día si el destino los une, podrán ser felices siempre. — me dice y se acerca a mí.
— Lo sé mamá, eso duele mucho, ¿me podrías prestar tu celular para llamarla.? Solo un momento y así poder hablar con Lucía una última vez...
— Toma — lo coloca sobre la mesa.
— Sé sabio en todo lo que le digas, ya eres alguien lo suficientemente maduro para sobrellevar tus propios problemas, ahora entraras a la universidad y comenzarás una nueva vida, nuevo ambiente y muchas experiencias diferentes, tienes que saber lidiar con todo. — dice y acaricia mi cabeza.
Dirijo mis pasos hacia el jardín, para sentarme en el suelo, el césped me encanta, así podre llamar tranquilamente aprovechando el atardecer.
— Hola Buenas Tardes, ¿Con Lucía? — pregunto haciendo mi tono de voz más grueso para que no sepan quien es.
— Sí ¿con quien desea hablar? — dice, su dulce voz... hace mucho que no la escuchaba.
— Soy Nolan ¡Por favor no cuelgues! Solo quería hablar contigo. — exclame
— ¿Que quieres ahora? No tenemos nada de que hablar ahora — me responde a la defensiva.
— Hace mucho quería hablar contigo, necesito pedirte perdón por todo lo que te escribí, se que fueron estupideces pero déjame explicarte que nada fue verdad, no estaba consciente de lo que estaba haciendo.
Sabes que siempre has sido lo más importante para mi, mi razón de vivir desde que te conocí, no he tenido ojos para nadie más, solo tú. — digo y guardo silencio.
— Creo que no recuerdas nada de lo que dijiste, y una de las cosas fue que estabas aburrido de tener una relación conmigo porque yo vivo encerrada, ¿sabes que? No se porque me buscas ahora, fue muy evidente lo que verdaderamente piensas. — responde muy seria.
— Amor, no es lo que tú crees, yo soy capaz de esperar 10 años por ti si es necesario.
— No lo creo — cuestiono
— Eres el amor de vida, siempre estuve dispuesto a todo por ti, a cuidarte y amarte con mi alma.
— La que siempre estuvo arriesgando su pellejo fui yo, tu estabas solo en casa, a ti nadie te iba a decir nada, en cambio a mi ¡casi me violentan unos desconocidos por tu culpa! — me reclama
— Pero...
— Cállate, ya no quiero escuchar más tu mentiras, estoy cansada de eso, siempre me preocupe más por ti, por verte feliz, te escribí a escondidas, me quitaron el celular por ti, me han castigado, mi relación con mis padres está dañada por completo y todo por buscar siempre estar contigo y saber de ti. ¡Eres un egoísta! Siempre la que ha sufrido más las consecuencias en todo esto he sido yo.
— Entonces lo mejor para tu vida es que estamos lejos... y que no seamos nada, ya que yo te hago daño, pero una pregunta... ¿dónde quedó el amor que tu sentías por mi? — pregunté
— Todavía sigue ahí... pero estoy luchando porque muera rápido, y así no me dolerá saber de ti, nunca pensé en los obstáculos pero tus palabras esa noche me hicieron entrar en razón, pude ver lo que en realidad por amor no veía... — dice Lucía y siento que se rompe mi corazón.
— Nunca debí decir eso, reconozco que me equivoque, por favor dame una última oportunidad, dejemos el pasado atrás, tu eres mi tesoro preciado, te suplico que por lo menos me escuches ahora.
— Te doy 3 minutos para hablar y corto.— amenaza.
— Desde el primer día que llegaste al instituto me di cuenta que eras una de las chicas más lindas, tu dulzura se podía ver a la distancia, tu cabello se veía hermoso al momento que la luz reflejaba contra el, ese día pasé pensando en ti toda la tarde, cuando saliste de clases, busqué la manera de conocerte y presentarme, aproveché la oportunidad.
Estabas con tus amigas, pero yo no podía quitar la mirada de ti, te agradezco por todo este tiempo juntos, hemos vivido las mejores aventuras las cuales siempre guardaré como mi mejor último año...
No quiero que lo nuestro acabe pero ahora me doy cuenta que no es el tiempo correcto para que estemos juntos.
— ¿Porque lo dices? — interrumpe ella
— Mis padres hablaron con tu mama para disculparse por todas las estupideces que he hecho, por haber cantando frente a tu casa y todos los malos entendidos, entre eso, tu madre hablo con ellos.
— ¿Que le dijo? — pregunta intrigada y como amo escucharla así sea para una simple pregunta.
— Que ella paso por casi lo mismo, pero tú papá estuvo dispuesto a seguir esperando pacientemente por ella, luego a los años pudieron estar juntos, y ojalá eso pasara entre nosotros porque yo te amo como no tienes idea, como quisiera ahora saber el futuro y descubrir si estaremos juntos en el.
— Eso solo lo sabe Dios, ya hemos hablado lo suficiente. — me dice cortante.
— No guardes rencor hacia mi, todos somos humanos y cometemos errores, solo te pido que pienses un poco más, sobre lo nuestro, yo te esperare el tiempo que necesites... pero por ahora si apoyo la idea de que terminemos, y aunque me duela... se que es lo mejor.— Respondi y deje el celular en el suelo un momento para secar mis lágrimas.
— Yo te hice una carta la noche en que todo ocurrió, y te la quería dar en persona, por lo visto ya no importa, se la daré a Esmi para que te la haga llegar, después de todo, era para ti.
— ¿En serio? La iré a buscar apenas ella la tenga en sus manos, gracias por hacerla, se que ya no siente lo mismo pero gusta saber que aún así me la darás.
— Adiós Nolan, es momento de que sigas con tu vida, y yo siga con la mia...
— Adiós, nunca olvides que te amo.
Se corta la llamada...
Hablar con ella hoy, ha sido lo más doloroso que me ha tocado escuchar.
Ella tiene razón, siempre fue ella la que arriesgo más en todo esto, yo podía salir y aunque yo cometí muchos errores, ella siempre sufrió más en las consecuencias, sin embargo, nunca me reclamo nada, siempre tuvo una buena respuesta, una linda sonrisa.
Aún cuando yo me alejé en un viaje con mi familia, ella buscó la manera de saber de mi, sus mensajes devolvían la vida a todo mi ser.
Ahora ya no va a estar...
Me levanto del césped del jardín y me dirijo a mi habitación, supongo que el momento de ser fuerte y seguir.
Pero de algo si estoy seguro, no me iré de aquí hasta que tenga esa carta conmigo.
2 días después.
Esmi.
"Hola Nolan, ¡por fin tienes celular de nuevo!, te escribí para decirte que ya tengo la carta en mi casa, si quieres, puedes pasar por ella en la noche."
Nolan
"¡Perfecto! Esta noche estoy en tu casa"
Esmi
"Me traes algo de comer, yo te pago, es que me da flojera salir"
Ella siempre de floja, si tiene de todo, pero bueno, amo a mi amiga.
Nolan
"Si esta bien, llevaré para los dos pero lo pagas tú."
Comienzo a vestirme, me coloco unos jeans negros, una camisa negra y unos tenis azules para sacarle color a mi outfit, me miró al espejo para retocar mi cabello, no quiero estar con una mala presentación.
Busco mis audífonos, escucharé música durante el camino, aprovechare que es una zona segura.
Ahora que lo pienso... le voy a pedir a mi padre que me lleve.
— Papá, ¿me puedes llevar un momento a casa de Esmi? Es que antes debo comprar comida para llevar y luego llegaré, no quiero manejar porque mamá puede enojarse. — digo desde la puerta del cuarto de ellos.
— Tienes razón, después nos podemos meter en problemas, tranquilo, yo te llevo. — dice y se levanta de la cama.
Salimos y nos subimos a su auto, durante el camino mi padre colocó canciones de conjuntos de salsa y merengue.
Pasamos por unos locales de comida rápido y una pastelería para comprar el postre, ya que ella va a pagar, debo aprovechar el momento.
— Bueno Hijo, vamos a casa de Esmi, ¿a que hora te paso a buscar? — pregunta él.
— A las 10 de la noche papá, aunque yo te llamo si es antes. — respondo.
Llegamos y me bajo rápido.
— Nos vemos en un rato papá, gracias.
Entro por la parte del garaje con 2 bolsas de comida y una cajita de postres, espero le guste a Esmi todo lo que traje.
Estoy nervioso, ¿que habrá escrito Lucia en la carta? La intriga me perjudica.
Entro a la sala y por fin veo a Esmi, acostada en uno de los muebles de su casa.
Esta casa es enorme, es muy amplia, de 3 pisos, me recuerda a las mansiones de revistas, en su cocina provoca ser esclavo, es muy bello y los pisos pueden ver tu reflejo.
Pero lo que más me agrada de este lugar, es que me siento bienvenido, los empleados son muy amables, a pesar de que no soy alguien adinerado aquí siempre me tratan bien.
— Hola Niña, aquí traje lo que más querías — dije mientras me siento a su lado.
— ¡Al fin llegas! Muero de hambre, gracias.
Comenzamos a comer y disfrutamos cada bocado, luego de rato, no pude evitar preguntar.
— ¿Dónde está la carta? — pregunto.
— Vamos a mi habitación, la tengo sobre la mesa de noche.
Subimos al cuarto de Esmi, y cuando entro veo que le ha remodelado varias cosas, ya parece hasta otro sitio.
Cambio los cuadros y el espaldar de la cama, sin contar que ahora tiene alfombras grises, se ve hermoso como salido de un sueño, todo en colores blancos y lilas.
— Amigo, llego el momento más esperado de todo, toma tu carta— me la pasa.
— ¿Cuando te la dio? .
— Hoy.
Las manos me tiemblan un poco, no sé que habrá escrito, pero a la vez tengo miedo de que al verlo me arrepienta aún más de lo que ha pasado.
Llego el momento... abrirla.
"Querido Nolan, mi amado amigo, quiero darte las gracias por este gran año que me has regalado, desde que te conocí mi vida ha dado un giro inesperado.
Te has convertido en mi razón de vivir, cuando te vi en el instituto por primera vez solo pensé que eras otro mujeriego, otro chico cara bonita que solo buscaba su próxima presa.
Resulto que termine cayendo en la trampa de tus ojos, y ahora eres mi novio.
Ha sido muy hermoso estos meses contigo, entre días de adrenalina y muchos encuentros a escondidas, se ha convertido en una relación llena de aventuras.
Gracias por siempre estar ahí para mi, y lamento de verdad no poder decir lo mismo, he tenido que estar ausente muchas veces, a causa de no poder tener contacto contigo o ser amigos oficialmente, sin embargo, he luchado con todo lo que ha estado a mi alcance para poder vernos y pasar tiempo de calidad.
Te amo y lo seguiré haciendo mientras sigamos fortaleciendo el amor que ha nacido.
Con cariño, Lucia."
Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas, sabía que iba a doler pero no creí que sería tanto.
Fui un idiota, ¿porque la dejé ir tan fácil? Debi seguir luchando por ganarme su amor.
Eso no va a morir de un día a otro, voy hacer hasta lo imposible porque volvamos a estar juntos.
Así me toque esperar el tiempo que sea necesario.
Nunca me he rendido antes, no hay motivo para hacerlo ahora, menos si es por la persona que yo quiero para toda mi vida.
Por ahora, tengo que ser paciente y darnos el espacio y tiempo suficiente para perdonar y sanar todas las heridas que nos hemos causado.
Cuando sea el tiempo indicado, antes de que alguien se atreva a conquistarla volveré.
Termine los trámites para entrar a la universidad, aún no se que carrera voy a estudiar, pero me he dado cuenta que me gusta la medicina...
Sin más rodeo dobló la carta y la guardo en mi bolsillo, me levanto de la cama de Esmi, ella solo me mira, parece que no se atreve a decir nada.
— Dame un abrazo — me dice Esmi con los ojos llorosos.
La abrazo y los sentimiento se me revuelven, nunca me había sentido así por alguien.
Definitivamente ella es mi primer amor, nunca creí que esto me pasaría, pero ahora confirmo que uno se enamora cuando menos lo espera.
Voy hacer todo lo posible por seguir reconquistar su corazón, por volver a encender nuestro amor, aunque me tome toda la vida...
— Amigo ¿Qué piensas hacer ahora? — pregunta Esmi.
— Luchar por ella, en el tiempo correcto claro. — respondo y sonrió.
—¡Eso quería escuchar! Por ahora lo mejor es que seas paciente, la presión de sus padres y tus acciones no han ayudado en nada, esta muy afectada y lo mejor por ahora es esperar que lo supere. — me dice con sabiduría.
— Si, eso mismo haré, voy a esperar, ojalá tuviera alguna ayuda solo para saber como esta ella durante este tiempo...— dije sarcásticamente.
— Muy chistoso, tranquilo, si te voy a mantener al tanto de todo, hablaré bien de ti para que siempre vea lo mejor y poco a poco olvide todo lo malo que hiciste.
— Gracias, ¡por eso te amo tanto! — la cargo y giró.
Es momento de irme a casa, le enviaré un mensaje a mi padre para que venga a buscarme.
Ahora viene mejores tiempos, tengo la esperanza de que todo será diferente, la amo.
Ya de regreso a casa, me acuesto cómodo en mi cama, siento paz, aunque todo ha sido un proceso, ha valido la pena cada minuto que estuve con ella.
Cada parte que conocí, la amé, su personalidad, su carisma, sus secretos.
Siempre existe una última oportunidad...
.
.
.