Lucía. Debo de admitir que me asusté incluso pasaron miles de ideas locas por mi cabeza. A lo que a ese mensaje respondí: —Estoy desayunando, yo no soy de nadie para que te quede claro. Al pasar unos minutos no pensé que respondería puesto a que se estaba tardando demasiado. Sentí nuevamente la vibración con un tedioso y sin más, un "Ok". Si se había molestado por eso no debía, además que no éramos una pareja como tal. Por más que sea, no debía querer tener ese poder sobre mi. A duras penas hemos tenido citas y primero que todo debo aclarar mis sentimientos. —Adiós mamá. Me despedí y llegué al terror. Entro por la puerta del salón, me senté en mi puesto habitual, todo normal. Hasta ahí, todo bien. Pero ahora viene lo chido. Llega Axel con esa cara de malhumorado de costu

