Si alguien me hubiera preguntado hace unos años, jamás habría considerado la posibilidad de tener sexo con una persona que acababa de conocer, y mucho menos pagando por ello. En esa época aún no podía distinguir claramente el sexo del amor y los sentimientos, pero en la vida, a medida que pasa el tiempo y aumenta la experiencia, las personas vamos creciendo y alcanzando una mejor comprensión de las cosas. Todo comenzó cuando una de mis amigas me invitó al festejo de su cumpleaños en un conocido club nocturno donde se realizaban shows de strippers. A mi marido le dije que iba a la fiesta de cumpleaños de mi amiga y que no me esperara despierto porque iba a terminar tarde. Estaba segura de que, si mencionaba la palabra “strippers”, me iba a hacer alguna escena, así que preferí omitirla. Me

