UN AÑO DESPUÉS . . . Marie le sonreía a Tempesty luego de recogerla de el jardín de infantes. Este era su primer año y la niña era toda una sensación en la escuela. Las maestras se despidieron con la mano de la mamá de aquella dulce muchachita de cabellos azabaches y mirada risueña. Si te lo preguntas, no. Mónaco aún no le ha sido honesto, y aunque varias veces ha estado a punto de meter la pata, curiosamente, el amor de Marie hacia él siempre termina salvándolo. Ella deja de molestarse en el momento indicado o ni siquiera pide una justificación, diciéndose a sí misma y a él que está bien, mientras estuviera trabajando. Mónaco no había tenido ningún otro desliz, al menos Dios había dejado de tentarlo con la visita permanente de el diablo a su vida. Estaba perdidamente enamorado de s

