-73-

1563 Palabras

Se sentía tan raro tocar el timbre de su propio hogar. Sin embargo, lo estaba haciendo. Y para su sorpresa no fue su madre quien abrió. Con una sonrisa de extrañeza y ojos amables un hombre de unos treinta y tantos o cuarenta y pocos la recibió. -¿Hola?- Natalia tragó grueso, quizás su madre se había mudado y había vendido la casa… Desde donde estaba se veía limpia y bien sabía ella que así no lucía antes. -Disculpe, yo… creo que me equivoqué- dijo arrepintiéndose de haber ido hasta ahí. Algo sonó desde adentro mientras Nat daba la vuelta. -Espera- dijo el hombre pero alguien más habló. -¿Quién es? - Ella miró sobre su hombro y con asombro vio a una mujer mayor, con rizos rubios más canosos que con tinte y desparramados por sobre sus hombros. Lucía cansada, con arrugas y sin maquill

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR