22 Mandra bajó la mirada hacia su compañera, tranquilamente dormida. Al volver del planeta se habían encontrado que los tasiers se habían multiplicado… de manera exponencial. La tripulación de la D’stroyer había estado intentando capturar frenéticamente a millares de esas cosas. ¡Las malditas bolas de pelo habían estado por todas partes! Habían salido de la nave transportadora y se las habían encontrado saltando por toda la zona de anclaje. Estaban en los pasillos, en los conductos, en la sala de entrenamiento, en la zona de ingeniería, incluso en el maldito puente de mando. Y aquellos eran únicamente los que la tripulación no se había comido; para cuando por fin habían conseguido atraparlos a todos, no quedaba ni un hombre a bordo que quisiera volver a probarlos nunca más. Ariel se hab

