CONTINUACIÓN

652 Palabras
Doña María sonrió agradecida, mientras Carlos y Ana miraban a su alrededor con los ojos abiertos de la admiración. Pero Diego seguía mirando a Valentina, con una expresión de confusión en su rostro. En su mente, había esperado que ella lo recibiera con más calidez; después de todo, su padre le había dicho que la señorita Villarreal era una joven muy amable. —Muchas gracias, señorita Valentina —dijo él, con voz baja. Valentina simplemente asintió, volviéndose hacia su padre. —Papá, discúlpame, pero tengo algunas cosas que atender en la oficina —dijo ella—. Ya conoceré mejor a la familia Ramírez en otro momento. Sin esperar una respuesta, se dio la vuelta y salió del salón, dejando a todos con la boca abierta. En su vida anterior, ella había corrido a hablar con Diego, había preguntado por su vida, por sus gustos, había ofrecido pagarle sus estudios. Pero ahora, ella tenía otros planes. Subió a su oficina en el segundo piso y cerró la puerta con llave. Se sentó frente a su escritorio y sacó un cuaderno blanco. En él, comenzó a escribir todas las cosas que recordaba de su vida anterior: los errores que había cometido, las personas que la habían traicionado, las oportunidades que había desperdiciado. También escribió los nombres de todas las empresas que su padre había fundado, y las que más tarde ella había arruinado al dar dinero a Diego. Pero no solo escribía sobre el pasado. También escribía sobre el futuro que quería construir. Quería expandir los negocios de su padre, crear nuevas empresas, ayudar a la comunidad, pero de manera inteligente y responsable. Quería demostrarle a su padre que era capaz de manejar la fortuna familiar, que no era solo una joven caprichosa que se dejaba llevar por sus emociones. Y también escribía sobre Diego y Camila. Sabía que en unos meses, Camila llegaría a la ciudad para estudiar diseño de modas. Sabía que ella y Diego se conocerían en la cafetería cerca de la universidad, y que su relación comenzaría desde entonces. En su vida anterior, Valentina había financiado la tienda de ropa de Camila para quedarse cerca de Diego, pero esta vez, ella haría las cosas de manera diferente. No planeaba vengarse de ellos. Eso no la haría feliz. Pero sí planeaba asegurarse de que nadie pudiera manipularla de nuevo, de que nadie pudiera usar su dinero ni su confianza para sus propios fines. Planeaba proteger a su familia, a su fortuna y a sí misma. Mientras escribía, escuchó un golpe suave en la puerta. —Señorita Valentina? —preguntó la voz de la señora Rosa—. El joven Diego está aquí y quiere hablar con usted. Valentina se detuvo un instante, pensando en qué hacer. En su vida anterior, ella habría corrido a abrirle la puerta, emocionada por la oportunidad de hablar con él. Pero ahora, ella respiró profundamente y respondió con calma. —Dígale que no estoy disponible en este momento —dijo ella—. Y que si tiene algo que decirme, puede hablar con mi padre o conmigo en el salón principal mañana por la mañana. Escuchó cómo los pasos de Diego se alejaban por el pasillo, y sintió cómo un peso se levantaba de su corazón. Había dado el primer paso para cambiar su destino. Ahora solo quedaba seguir adelante. CAPÍTULO 3: LOS PRIMEROS CAMBIOS Los días siguientes fueron intensos para Valentina. Se levantaba temprano todas las mañanas para estudiar los documentos de los negocios familiares, hablaba con los gerentes de cada empresa para conocer su situación y planeaba estrategias de expansión. También comenzó a tomar clases de administración de empresas en la universidad local, algo que en su vida anterior nunca había hecho, ya que estaba demasiado ocupada con Diego. Su padre la miraba con sorpresa y orgullo. Nunca había imaginado que su hija, que antes solo se preocupaba por fiestas y compras, tuviera
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