CAPITULO 17: BESO

3395 Palabras
– ¡Adan! – llamó mi tía desde abajo – ¡te buscan! – ¡un segundo, por favor! – grité y cerré la puerta de mi habitación con un portazo. Tres días pasaron después de que “desaparecí”, desde ese día los chicos no se apartan de mí para nada, ni para ir al baño, literalmente me acompañan al baño y me vigilan como un halcón a sus polluelos, no voy a negar que a veces si me resulta algo extremo, pero lo agradezco porque así Jacob no se acerca a mí otra vez. Hablando de él hace desde que me dijo esas palabras no lo he visto, ni en la hora del almuerzo. Hoy es mi “cita” con Jason, nunca me he sentido tan nervioso en mi vida, mi estómago duele y siento que voy a vomitar en cualquier momento, pero fuera de eso estoy bien. Mi tía se ofreció a comprarme ropa nueva para salir ya que siempre dice que utilizo los mismos tres suéteres para salir, exagera un poco, a decir verdad. Toda mi ropa es igual, no me gusta ese estilo de usar suéter y jeans todos los días, me gustaría usar faltas y crop tops que me hagan ver bonito y delicado, poner broches en mis cabellos me haría ser verdaderamente feliz y ni hablar del maquillaje ¡amo mucho el maquillaje! Siento que el maquillaje y yo vamos agarrado de las manos. Lamentablemente no soy tan valiente como otros chicos como para ponerme faldas y ropa de “mujer”. Mi tía me convenció de ir a comprar ropa y a la final nos decidimos por unos pantalones cortos color azul y una camisa rosa (a petición de mi tía) sin estampado, el día de hoy ha hecho algo de calor así que no quería algo tan abrigado. En la sección de chicas vi una falta rosa con brillitos muy bonita que realmente quería comprar, pero tenía vergüenza con mi tía. O sea, ella ya sabe que soy gay, pero todavía no lo hemos hablado bien y la verdad tengo miedo de saber cómo reaccionará al saber que me gusta la ropa de chica, sé que no reaccionará mal porque la conozco y sé que ella nunca me levantaría la mano ni me miraría feo, pero ¡tengo miedo! No sé, simplemente tengo miedo, he pasado muchos años aguantando golpes e insultos de mi padrastro y miradas de asco de mi madre por ser como soy, simplemente tengo miedo de volver a eso, aunque sé que ya no será así nunca más. Ahora ya estoy listo para mi “cita” con Jason, digo “cita” porque en realidad yo soy el que está muy ilusionado con salir con él, no sé si él lo estará, ojalá que sea así… ¿Qué cosas digo? – no te distraigas Adan – me regaño mientras aplico algo de corrector en mis ojeras – si él no está interesado en ti de forma romántica no puedes obligarlo... aunque podría hacer un agua de calzón – niego con la cabeza – no digas tonterías. *tok tok* – adelante – digo sin apartar la vista del espejo – tía Haly dame dos minutos, ya bajo. – no soy Haly – habló la voz ronca. Mi corazón se detuvo al verlo por el espejo, tenía una sonrisa de lado y sus ojos verdes brillaban con algo que no lograba distinguir. Reaccioné de inmediato tomé un pañuelo para limpiarme la cara – no, no, no, no – se acercó a mí y me quitó el pañuelo – termina de maquillarte, te esperaré. Mis ojos se abrieron sorprendido por su reacción, esto no lo esperaba – n-no te mo-molesta – pregunté en voz baja sin verlo a la cara. – ¿no me molesta qué? – se sentó en la alfombra de peluche y me miró con la cabeza ladeada. – ya sabes… – él negó como un niño pequeño viéndose absolutamente adorable – que me maquille. – ¿Por qué debería de molestarme? – levanté mi mirada encontrándome con ojos fijos en mí, el calor en mis mejillas subió y aparté mi mirada de golpe otra vez, lo oí reír bajito por eso – Adan, lo que a ti te guste a mí no me debe de molestar. Nadie te debe de hacer sentir mal solo porque te gusta maquillarte. Te gusta ¿y qué? – se encogió de hombros. Mordí mi labio intentando no llorar y quedar como un llorón delante de Jason. Nadie a parte de mi tía me había dicho palabras tan bonitas – ¿te hace feliz? – s-sí – asentí sorbiendo mis mocos. Olvídenlo ya estoy llorando. – entonces eso es lo que importa, además – sus mejillas se sonrojaron y rascó detrás de su nuca – te verías más bonito con maquillaje – levanté una ceja – no digo que sin maquillaje no seas bonito… o sea siempre eres bonito, solo que con maquillaje te verías aún más bonito. Sí, eso – soltó una risita nerviosa. Agaché el rostro avergonzado y murmuré un “gracias”. La habitación quedó en silencio no era cómodo, pero tampoco incomodo, solo era silencio. Miré las uñas de mis manos tratando de olvidar el hecho de que el chico que me gusta está en mi habitación y tengo unas ganas inmensas de vomitar gracias al hormigueo extraño en mi estómago. – entonces… – habló Jason tratando de romper el silencio – ¿te gusta el maquillaje? – asentí sin levantar mi cabeza – ¿desde cuándo? – desde siempre… supongo – Jason asintió y el silencio volvió. Ayuda, no sé cómo hablarle al chico que me gusta – cuando… – murmuré haciendo que Jason levantara la cabeza dándome toda su atención, eso me dio más confianza para hablar de mi vida con él. Confío en él – cuando tenía ocho años comenzó mi amor por el maquillaje, en la televisión mostraban a las chicas bonitas con sus maquillajes y yo… y yo quería verme así – Jason frunció el ceño confundido – no como una chica, me gusta lo que llevo entre las piernas sino como ya sabes... quería verme… – ¿delicado y elegante? – asentí sorprendido. él se acomodó mejor en la alfombra y me hizo un ademán para que siguiera hablando. – mi papá… mi papá me compró mi primera paleta de maquillajes. A escondidas de mi mamá, por supuesto – solté una risita recordando a mi papá entregándome la paleta como si fuera droga – él siempre me apoyó en todo ¿sabes? – lo miré directamente a los ojos sintiendo las cosquillitas en mi estómago – era la única persona con la que yo me sentía seguro – Jason se acercó a mí y colocó su cabeza sobre mi regazo sorprendiéndome un poco. – por favor, sigue – dijo en un susurro. La salida al cine había quedado en segundo plano, ahora solamente éramos él y yo. – aprendí a maquillar viendo videos de tutorial y viendo revistas de moda. Luego mi papá murió y mi mamá descubrió que me maquillaba. Fue todo un drama, hasta me dijo que me iría para el infierno por gay – Jason soltó una risita dormitada. – qué tontería – murmuró con diversión. Entonces recordé lo que me dijo Jacob, a Jason le gustaban los hombres ¿será que… – ¿Qué piensas de los hombres gays? – pregunté sacando valor de quien sabe dónde. – mmmm que tienen el culo estrecho – mis mejillas se sonrojaron y empujé a Jason de mi regazo mientras reía en voz alta. – eres un boca sucia – Jason siguió revolcándose en la alfombra mientras reía, apreté mis labios tratando de no reír también. – ¿Qué quieres que te diga, pastelito? – preguntó una vez que se cayó – soy gay. Levanté mis cejas sorprendido, él dijo que era gay sin sentirse avergonzado o afligido por lo que yo diría de él, tengo envidia de su confianza – ¿te incomoda que sea gay? – preguntó al ver que no decía nada. – ¡no! – negué enseguida – es solo que… me sorprendí. Él levantó una ceja. – ¿Por qué? ¿me veo como un tipo heterosexual? – dijo con diversión. – serías el tipo ideal de cualquier chica – admití sonrojándome en el proceso. Jason soltó una risita y se acercó a mí de forma peligrosa. – ¿y no soy tu tipo ideal? – preguntó con voz seductora. – tonto – murmuré haciéndolo reír. – tú si eres el mío – soltó como si nada. ¡boom! ¿escucharon eso? Fue mi cerebro explotando. – ¿y-yo? – sí, tú – me miró de arriba abajo y se relamió los labios – y sí que lo eres – murmuró creyendo que yo no lo escucharía. Mis mejillas se sonrojaron aún más. – ¿Por qué yo sería de tu gusto? – pregunté tratando de verme desinteresado. Él pareció pensarlo y luego relamió sus labios viéndome directamente, traté de no desviar mi atención a sus labios, pero fui débil. Se veían húmedos y rojos, tenía unas inmensas ganas de besarlo en este momento – bueno… – habló desviando mi atención de sus labios – eres muy bonito, me gustan tus ojos y… Se quedó callado sonriendo de lado – ¿y? – cada vez que te veo me pregunto cómo sería llenar esa linda piel de marcas – mi respiración se atoró en mi garganta, mis mejillas se calentaron aún más ¿hace calor o solo soy yo? – no te voy a mentir Adan, soy un tipo muy directo y no me gusta andar con rodeos – se levantó del suelo y me sentí pequeño ante su inmensa altura, se veía tan imponente y dominante. Agachó su rostro a mi altura y sonrió de lado quedando a unos pocos centímetros de mi rostro – me gustas. Mi corazón explotó en mi pecho y casi sentí que me ahogaba con la saliva ante aquella confesión ¿acaba de decir que le gusto? Acaba de decir que le gusto ¡le gusto al chico que me gusta! – ¿p-por qué te gusto? – pregunté en voz baja – no soy bonito, ni tampoco tengo buen cuerpo ¿Por qué te gusto? – ¿no eres bonito? – acunó mi rostro con su enorme mano y brindó suaves caricias en esta – joder Adan, eres el chico más bonito y tierno que he conocido alguna vez, no vuelvas a decir que no eres bonito o me enojaré ¿bien? – dijo con voz dura. Asentí varias veces sintiéndome muy intimidado – y me gusta tu cuerpo tal y como es – dejó un beso en mi nariz paralizándome por completo – me gusta tu culo. – lo acabas de arruinar – dije con los ojos entrecerrados. Él se rió y dirigió su mirada a mis labios, como acto reflejo también dirigí mi mirada hacia sus labios. Nos fuimos acercando de poco a poco hasta que nuestros labios de rozaron entre sí, solté un suspiro y cerré mis ojos casi de manera instantánea cuando nuestros labios chocaron entre sí. Jason comenzó a mover sus labios de forma pausada dándome tiempo para seguirle el paso, de a poco fui moviendo mis labios y pronto ya nos estábamos dando un beso sincronizado. Nuestros labios chocaban entre sí de forma lenta y pausada. Los labios de Jason sabían a menta y ¿cigarrillos? No sé, pero eran realmente adictivos. Sin separar nuestros labios Jason me hizo levantar del banco en el que estaba sentando, solté un gemido de gusto cuando llevó sus manos a mi cintura y apretó con deseo. Pronto el beso se intensificó y su lengua delineó mi boca buscando pidiendo permiso para entrar abrí mis labios dejando que su lengua recorriera cada centímetro de mi boca. – ahg – gemí en voz alta y me sentí avergonzado de haber dejado salir semejante sonido tan vulgar. ¿mi primer beso es uno con lengua? Joder, que orgullo. Jason se separó de mí y unió nuestras frentes respirando de forma agitada al igual que yo, nos miramos fijamente a los ojos, sus ojos bañados en lujuria me miraban como si fuera una pequeña presa. – ¿Adan? – llamó mi tía desde la puerta. Entré en pánico y empuje a Jason en dirección a la cama, pero cayó fue en el suelo, lo ignoré y me senté en el banquito donde estaba sentado tratando de actuar normal. Mi tía abrió la puerta y me miró extrañada – ¿Qué hacían? – preguntó al ver a Jason acostado en el suelo con su típica expresión divertida. – nada, ya sabes… la pubertad – mi tía me miró y luego miró a Jason quien se encogió de hombros. – venía a preguntarles si ya no van a salir, es que ya son las diez. – ¿ya son las diez? – pregunté sorprendido. Miré el reloj en forma de estrella colgado en mi habitación – ¿ya pasaron dos horas? – ya el cine lo cerraron – respondió Jason levantándose del suelo y sentándose en la orilla de mi cama. Hasta ahora no había visto su ropa, llevaba una camisa roja ajustada con un jean n***o rasgado, unas botas negras y su típica chaqueta de cuero negra ¿Por qué todo le hace ver tan sexy? – ¿hoy sábado? – preguntó mi tía extrañada a lo que Jason asintió. – hasta las nueve es la última función. – oh, qué mal. Bueno las cosas pasan por algo – se encogió de hombros – ¿pedimos pizza? – oh, sí – respondí de inmediato – hawaiana, por favor. Mi tía me miró con una mueca de asco y asintió saliendo de la habitación. – ¿hawaiana? – preguntó Jason con una sonrisa a medio lado. – es mi favorita – me encogí de hombros – y… estem… – ¿nos besamos? – preguntó con diversión. – tonto – murmuré sonrojado – solo para que lo sepas ese era mi primer beso así que siéntete afortunado. – con la sola acción de devolverme el beso ya me hiciste un hombre afortunado. – que labia – murmuré haciendo que Jason soltara una risita ronca. – ¿te gustó? – ¿el qué? – el beso – sonrió de forma coqueta. – no estuvo mal – me encogí de hombros tratando de restarle importancia. ¿no estuvo mal? Joder, ese beso me fundió el cerebro ¡estuvo fantástico, fenomenal, brutal! – ¿no estuvo mal? – rió con diversión – ¿y por eso tienes una erección ahora mismo? Fruncí mi ceño y bajé la vista hacia mis pantalones encontrándolos ligeramente levantados, sentí mucha vergüenza con Jason y traté de cubrirme – no me mires, pervertido. – ¿pervertido? No soy yo quien tiene una erección ahora mismo. – tonto – Jason rió en voz alta. – ¿no te sabes más insultos, Adan? – mi polla se sacudió cuando lo escuché decir mi nombre, creo que es la primera vez que oigo que me llama por mi nombre en voz alta, siempre me dice “pastelito “. – n-no soy un boca sucia como tú – digo de forma infantil. Mis mejillas se calientan y miro hacia otro lado ¿Por qué hablé de esa forma? Debe de pensar que soy un niño inmaduro. – estaba pensando en hacerte una paja, pero ya se me quitaron las ganas – mis mejillas se sonrojaron ante su descaro. – eres un sucio – Jason rió y negó con la cabeza. – ¿Por qué soy un sucio, Pastelito? – masturbarse es de sucios – admití con confianza. – ¿nunca… – soltó una risita divertida – ¿nunca te has pajeado? – negué – ahora entiendo por qué siempre andas tan tenso. – ¿y-y eso que tiene que ver? – al masturbarte liberas estrés – dice mirándome fijamente a los ojos – y al llegar al orgasmo se siente realmente bien. La boca se me resecó y trague duro. No hay había visto esta etapa de Jason, se ve tan… caliente y sexy susurrando todas esas cosas sexuales que hacen que la erección entre mis pantalones se ponga más dura y me duela. Puedo sentir toda la tensión s****l en el ambiente, la mirada que tiene Jason ahora me hace recordar mucho a la mirada de Jacob tres días atrás, Jacob tenía razón Jason tiene mucho parecido a él, pero a diferencia de él no le tengo miedo a Jason, sé que nunca me haría daño, confío en él. – ¿en qué piensas, pastelito? – tonterías – susurró. – vamos cuéntame ¿confías en mí? – asiento sin pensarlo dos veces, él sonríe. – mi mamá me mataría si supiera que besé a un hombre – Jason frunció el ceño y por un momento creí que pilló mi mentira. – ¿Cómo es tu mamá? – ah, ella es… especial. Es coreana, huyó de su país cuando tenía diecisiete años, nunca me dijo el porqué de eso. Conoció a mi papá cuando trabajaba de mesera en un restaurante para gente rica, mi papá era biólogo y arquitecto – dije con orgullo – era una persona muy inteligente y tenía dinero. – ¿por eso es que sabes tanto de plantas? – asentí sonrojado. – me gusta leer mucho – Jason miró el estante donde estaban mis mangas y figuras de acción – eso también – Jason soltó una risita y asintió – bueno, papá conoció a mamá y se enamoró de ella, pero ella solo lo utilizó para obtener dinero – dije sintiéndome triste de repente – tres meses después de conocerse me tuvieron a mí. Mamá me dijo que me quería abortar, pero que mi papá la convenció de tenerme y que luego de mi nacimiento si ella quería se podía ir y dejarlo solo conmigo – mis ojos se llenaron de lágrimas y suspiré. Jason se levantó de la cama y se arrodilló frente a mí recostando su cabeza en mis piernas, de nuevo. Esta vez acaricié su cabello ganando un suspiro de gusto de parte de Jason – luego de mi nacimiento se dio cuenta de que era una gran fuente de ingresos y decidió quedarse a “criarme” aunque ella no me cuidaba, lo hacía la niñera, ella se la pasaba saliendo con sus amigas y siempre llegaba borracha o simplemente no llegaba. – tu mamá es una hija de puta – murmuró. – tal vez es así por algo que le pasó en Corea, no sé – me encogí de hombros – quiero creer que algún día me quiso. – ¿has hablado con ella? – no – respondí de inmediato – no quiero hablar con ella… todavía no. – Liz me dijo una vez que en nuestra mente habita la clave para una vida más sana, pero para ello debemos aprender a sanar nuestras heridas emocionales – se encogió de hombros – son mierdas de psicología que no entiendo, pero Liz siempre tiene la razón. – ¿Por qué le dices Liz a tu mamá? – no lo sé, siempre le he dicho así. – qué raro – murmuré. – ¡chicos ya llegó la pizza! ¡bajen por ella! – ¿crees que si alcanzo a chuparte la polla antes de que suba por nosotros? – lo empujé de mi regazo y solté un bufido de indignación. – ¡eres un… bobo y sucio! – Jason siguió riendo tirado en la alfombra. – al menos ya cambiaste de insulto – dijo riendo. Solté un gruñido de frustración y caminé hacia la puerta siendo detenido por unos grandes brazos desnudos ¿en qué momento se quitó la chaqueta? – ¿me das un beso? Solté un bufido y me volteé dejando un pico en sus labios, Jason suspiró encantado y me siguió afuera con una gran sonrisa. Cuando llegamos mi tía nos miró con diversión y dejó nos acercó los platos con las pizzas. – ¿pizza de peperoni? – me quejé como un niño haciendo reír a Jason y a mi tía. No se puede confiar en nadie, ya a la v***a todo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR