CAPITULO 9: PEQUEÑA PANDILLA

1899 Palabras
Me encontraba riendo como un demente a ver la situación frente a mí, mi barriga dolía ya de tanto reír y mi vista estaba borrosa por las lágrimas acumuladas a causa de la risa. Frente a mí estaba Jason siendo timado por un grupo de cinco niños de primaria que no paraban de golpearlo con sus tiernos bracitos mientras él se quejaba y trataba de defenderse de los niños. Se preguntarán cómo es que Jason está siendo golpeado por cinco niños mientras que yo me estoy retorciendo de la risa, pues verán… *media hora antes* Nos encontrábamos caminando por el parque del pueblo, yo comía mi manzana de dulce muy feliz mientras que Jason se quejaba del dolor en su estómago y me preguntaba cómo era que tenía espacio en mi estómago para comer dulces después de haber comido hasta sentir como nuestros estómagos amenazaban con explotar. Yo solo me encogí de hombros y seguí comiendo mi manzana de dulce con una sonrisa de satisfacción, nunca estas lo suficiente lleno como para una manzana acaramelada y más si es una tan rica como la que estoy comiendo. – vamos a sentarnos por allá – señaló una de las bancas del parque. Jason se quejó del dolor en su estómago asiendo muecas graciosas – ¿cómo es que tienes un metabolismo rápido si te ahogas caminando? – preguntó con los ojos cerrados llevando las manos detrás de su cabeza. Sus bíceps se marcaron en la chaqueta de cuero – – no lo sé, supongo que es genética – relamí mis labios sin apartar los ojos de sus grandes brazos – – debe de ser un don de los asiáticos – voltee a verlo con una ceja levantada – – no soy cien por ciento coreano – él abrió uno de sus ojos y me miró – – eso ya lo sabía – respondió con diversión – – eres increíblemente molesto – murmuré entre dientes. Jason rió bajito – El silencio llenó el ambiente, no había casi personas en el parque y las que había estaban en sus teléfonos o caminando con sus perros, era extraño que no hubiera niños siendo sábado, tal vez era porque ese día hacia algo de frío y los padres temían a un resfriado. Seguí comiendo mi manzana con calma hasta que escuché las risas de unos niños a lo lejos, Jason abrió sus ojos y se enderezó de golpe, haciendo que me asustara y tirara lo que quedaba de mi manzana acaramelada. Fruncí mi ceño enojado viendo mi manzana tirada en el suelo llena de arena. Volteé en su dirección listo para regañarlo por levantarse de esa manera, pero me detuve cuando vi que miraba hacia todos los lados casi con paranoia. Fruncí mi ceño confundido y abrí la boca para preguntar qué le pasaba, pero las risas de los mismos niños de ahorita me interrumpieron. Miré hacia el frente encontrándome con un grupo de cinco niños que nos pasaban de los diez años mirándonos con diversión ¿y esta pandilla infantil de dónde salió? – largo de aquí, mocosos – gruñó Jason con aparente mal humor. Los niños rieron en voz alta confundiéndome más ¿Qué relación tenían estos y por qué Jason pareciera que fuera a lazarse encima de los niños en cualquier momento? – – le diré a Liz que no te invite a mi fiesta de cumpleaños – amenazó el niño serio – – ve a cambiarte el pañal o algo así – dijo moviendo su brazo sin importancia – – Mason ya no usa pañal – lo defendió uno de sus amiguitos – – es cierto – cruzó sus brazos con una expresión orgullosa – ¿Por qué Jason estaba discutiendo con unos niños de primaria? – largo, enanos. Estoy con un amigo ¿no ven? – sentí una fea sensación en el pecho cuando dijo eso ¿Qué me pasa? – Los cinco niños me voltearon a ver con su ceño fruncido, me removí en mi puesto algo incómodo y traté de sonreír. El niño llamado Mason me reparó de pies a cabeza con sus brillantes ojos azules con toques verdes, esa mirada la conocía de alguna parte. Vi como uno de los niños le susurró algo en el oído y este asintió con una expresión seria. – Jack pregunta que si tienes novia – mis mejillas se colorearon de rojo ante esa repentina pregunta – – eso no te importa, enano – interrumpió Jason – – calla, no te estoy preguntando a ti, perdedor – apreté mis labios en una línea aguantando las ganas de reír. Voltee a ver a Jason quien mantenía una expresión ofendida en su rostro – – espero que mamá tenga una crema mágica porque la necesitarás cuando termine contigo – amenazó quitándose su chaqueta, dejando al descubierto sus largos y venenosos brazos – – ¿crees que te tengo miedo? – respondió de la misma forma – eres un insecto más por aplastar. ¿acaso pensaban pelear de verdad? ¿Por qué ese niño decía mejores insultos que yo? – veamos quien es el insecto, enano – me exalté un poco cuando su chaqueta golpeó mi cara. Lo miré molesto – te la encargo, pastelito – me guiñó un ojo antes de comenzar a caminar hacia los niños tronándose los huesos del cuello – – espera ¿en serio pelearás con esos niños? – ¡duro contra él, chicos! – gritó el pequeño Mason siendo seguido por sus pequeños secuaces – – ¡Wakanda por siempre! – gritó un niño antes de golpear a Jason con una vara que traía entre sus manos. Jason soltó un quejido de dolor y le quitó la vara para luego comenzarlo a perseguir con esta misma – ¡maaaaamiiiiii! Miré a mi alrededor atónito, esperando que alguna anciana que ve el futuro me explicara qué mierda estaba pasando, las personas en el parque miraban la escena divertidos como si eso fuera de lo más normal para ellos. Escuché un grito poco masculino y volví mi mirada hacia Jason encontrándolo tirado en el suelo lleno de tierra mojada, los niños estaban sobre él golpeándolo con todo lo que tenían, el niño de ahorita otra vez tenía su vara poniendo todo su esmero en golpear la espalda de Jason, volvió a gritar cuando uno de los niños lo mordió en la pierna. Yo solo quería conocer el pueblo. La camisa blanca de Jason estaba negra por la revolcada que le estaban dando los niños, su cara estaba sucia también, su corto cabello se encontraba de punta todo lleno de tierra. – ¡este es tu fin, pervertido! – gritó el niño de la vara mientras lo golpeaba con más insistencia – Comencé a reír en voz alta ante lo cómica que era la situación, un chico alto y atlético de ultimo año estaba siendo golpeado por cinco niños que no de pasaban los diez años. Es algo que jamás pensé ver. Y así fue como llegamos hasta este punto de Jason siendo golpeado por cinco niños de primaria. – ¿te encuentras bien? – preguntó el pequeño líder respirando agitado. Limpié las lágrimas que me habían salido de tanto reír y asentí tratando de tranquilizarme – ¿Cuál es tu nombre? – Adan – respondí una vez que me calmé – – Mason Fox – se presentó apretando mi mano. Oh, Jason es su hermano mayor – – ¿puedes decirles que por favor dejen de golpearlo? – pregunté al ver a Jason pelear con los niños sin que ninguno de los dos diera la tregua – verás, soy nuevo en el pueblo y Jason me está enseñando los lugares – el niño pareció pensarlo y se encogió de hombros – – ¡chicos, ya déjenlo en paz! – gritó Mason haciendo que los niños se alejaran de un Jason cansado y sucio – – te salvaste hoy, pervertido – dijo golpeando una última vez con su vara a Jason – – ¿siquiera sabes lo que significa pervertido? – claro que sí, mi mami me dijo que pervertido era una persona fea con poca inteligencia – Jason levantó una ceja incrédulo – así como tú. – ¡te voy a matar! – el niño corrió y se encogió detrás de mí – – atrévete a golpear al chico bonito, pervertido – gritó asomando solo su cabeza. Jason gruñó y tomó su chaqueta de mis manos con delicadeza – – tienes algo de tierra en… – señalé su cara – todo el cuerpo. – te haré lavar mi ropa con la lengua, Mason – el niño bufó y le sacó la lengua – – yo ya me tengo que ir – informó el niño de la vara – mi mami hará sopita de gallina y no quiero llegar tarde, fue un honor conocerte... estemm… – Adan – respondí – – Adan, Joshua Frost – asentí estrechando su mano – – yo soy Freddie – se presentó el niño que mordió Jason – ellos son Jack – señaló al niño que me había preguntado si tenía novia – y Gill – el niño sonrió en grande dejando ver el espacio donde deberían de ir sus dientes – – mucho gusto – Jason bufó aun sacudiendo sus ropas – – ¡fue un honor conocerte, Adan bonito! – gritó alejándose con sus amigos. Mis mejillas se sonrojaron por el apodo – – ¡e-el honor fue mío! – respondí despidiéndome con la mano – – me gusta ver como comienzas a coger más confianza – voltee a ver a Jason que ya no estaba tan sucio como antes – ¿Qué quieres hacer ahora? – ¿cómo es que la pandilla de tu hermano menor te dejó así? – él se encogió de hombros – – saben trabajar en equipo – respondió con simpleza – – ¿podemos ver la puesta de sol? – aún falta para eso, pero sí, podemos hacerlo El día transcurrió entre risas y jugueteos, fuimos a un arcade donde fallamos inútilmente en todos los juegos. Jason ganó un peluche en la garra y me lo regaló como recuerdo. Después de eso, Jason me llevó en su moto hacia un mirador donde teníamos una mejor visión de la puesta de sol, también se veía el pueblo completo desde ahí. – gracias – dije una vez que llegamos a mi casa – hoy fue un día muy divertido. – cuando quieras podemos tener otro así – asentí con una sonrisa mirándolo directamente a los ojos – eres muy lindo. – y-yo… – mis mejillas se tiñeron de rojo ante el repentino cometario – gracias, tengo que entrar – Jason asintió sonriendo de forma amable. Antes de darme la vuelta para entrar tomé valor y besé su mejilla en un fugaz toque que hizo que mi corazón explotara de emoción. Jason me miró atónito con sus mejillas repentinamente teñidas de rojo – ¡buenas noches! – grité antes de que pudiera decirme algo y corrí adentro de la casa con las mejillas calientes y las manos sudadas – acabo de besar su mejilla – llevé una mano a mis labios recordando el fugaz toque – Solté una risita nerviosa y subí a mi cuarto a toda velocidad para evitar preguntas de mi tía, me tiré en la cama y grité contra la almohada emocionado ¿acaso me gustaba Jason?
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