Pov Adan
Durante toda mi vida me he visto como un chico aburrido y flojo, sobre todo flojo, siempre tuve problemas con mi madre por eso, ella decía algo como “los hombres flojos no son exitosos, Adan” si tiene razón, pero ese no el caso. El caso es que ya es viernes, falta un día para mi ¿cita? No sé si puedo llamarla cita todavía, para mi salida de amigos con Jason. Si eso, salida de amigos. Todavía no sé qué ponerme y el maestro de deportes quiere que le dé diez vueltas a la cancha, con mucho esfuerzo le puedo dar dos vueltas… si no me da un paro cardiaco antes, claramente.
– maestro le juro que limpio los baños, pero por favor no me haga hacer ejercicio – escuché a Skiler rogarle al maestro por décima vez ya. El maestro negó ya cansado de su instancia, vi como se acercó a su oído a susurrarle algo que no alcancé a escuchar, al parecer le funcionó porque Skiler dejó de insistir y se puso a estirar junto con los demás del grupo. Sí, hasta yo estoy estirando –
– ¿Qué crees que le haya dicho el maestro a Skiler para que dejara de molestar? – susurró mi compañera de curso. Lucia dijo que se llamaba, una chica linda de baja estatura, cabello n***o de complexión gruesa, con un largo cabello engajado (que me gusta en secreto) tiene un enorme lunar en su mejilla, su personalidad es… ¿brillante? Bueno todos aquí son así. Me encogí de hombros tímido, aun me da mucha pena hablarles a mis compañeros de curso y al parecer ellos entendían porque no me obligaban a hablar con ellos –
– tal vez le dijo que en la próxima clase no haría nada – respondió Michael, otro compañero de curso que estaba a mi lado. Michael es un chico delgado de mediana estatura, cabello n***o, tiene un piercing en la nariz y se podría decir que es guapo, pero no es mi tipo… ¿ahora tengo un tipo? –
– siempre le dice eso, no aprende – ambos rieron llamando la atención del maestro que los fulminó con la mirada, dejaron de reír de golpe y siguieron estirando fingiendo estar serios, el maestro nos dio una última mirada y siguió anotando en su planilla Dios sabrá qué –
– ¡por ultimo quiero que le den diez vueltas a la cancha! – todos en el grupo se quejaron, incluyéndome claro que sí – ¡sin quejas o serán veinte!
Muy a regañadientes aceptamos y comenzamos a correr alrededor de la cancha, Skiler iba a mi lado quejándose de manera muy graciosa. Media hora después estábamos todos tirados en el suelo quejándonos del dolor en nuestras piernas.
– agua… – vi como Skiler se arrastraba hasta el contenedor de agua mientras decía algo como “me voy a morir” o “díganle a Liz que la amo”. El maestro torció superado por su dramatismo y dio por terminada la clase. Me levanté aun cansado, mis piernas dolían a mil horrores, pasé por un lado de Skiler que solo bufo rindiéndose por fin sobre el césped de la cancha. Reí en voz baja y le acerqué una botella de que tomó como si hubiera vivido la sequía de su vida – sabes… odio correr – asentí en acuerdo tomando asiento a su lado – a veces odio a Jason – la sola mención de ese nombre hizo que mi piel se erizara de una forma extraña –
– ¿por qué? – pregunté fingiendo desinterés –
– él es el deportista de la casa, mis papás están muy orgullosos de él – fruncí el ceño tratando de entender lo que decía ¿acaso ella… – no vayas a pensar que estoy celosa de él – interrumpió la línea de mis pensamientos –, solo que… no sé, quisiera ser tan buena como él en los deportes, es como una debilidad y odio las debilidades.
– mi tía… – hice una pausa cuando me di cuenta que tenía sus penetrantes ojos verdes sobre mí, sus ojos me recordaban mucho a los de Jason, parecían tan profundos y llenos de conocimiento que tenía miedo a perderme ellos. Me enderecé tratando de ignorar su mirada sobre mí y me dispuse a hablar de nuevo – mi tía siempre me ha dicho que las debilidades son un recordatorio de nuestra humanidad ¿si me entiendes? – frunció el ceño y negó encogiéndose de hombros – o sea, es como el algo que nos hace querer mejorar todos los días, las debilidades son parte de la esencia ser humano. Míralas como un aprendizaje, conoce y aprende de tus debilidades para que tu vida tenga un equilibrio.
– oh, ¿siempre eres así de sabio? – me sonrojé ante el cumplido – te sonrojaste ¿te han dicho que eres muy tierno? – negué aún más sonrojado. Chilló de emoción y tomó mis mejillas para apachurrarlas con delicadeza – tienes una cara muy bonita y limpia ahora que me doy cuenta – habló muy cerca de mi cara, mi corazón comenzó sacudirse en mi pecho ante la cercanía. Nunca había tenido a una chica tan cerca de mi cara detallando y dándome cumplidos por mi cara – ¿tus papás son asiáticos? – levanté mi mirada del suelo y la miré directamente a la cara, es muy parecida a Jason, pues sí son hermanos –
– m-mi ma-mamá es coreana – otra vez estoy tartamudeando, estas muy cerca chica ¿no conoces el espacio personal? –
– me encantan tus ojitos rasgados – dijo antes de soltarme y acomodarse en su puesto. solté – ¿conoces alguna banda de pop sur coreano? – fruncí el ceño confundido – ¿no?
– he escuchado de algunas ¿Por qué la pregunta?
– yo soy muy fan de esas bandas, incluso entré a clases de coreano para poder entenderles cuando hacen entrevistas – dijo con una gran sonrisa – Jason a veces me molesta, pero yo sé que en fondo está enamorado de ellos.
– ¿enamorados? – dije confundido –
– sí, a Jason le…
– chicos, ya desocuparon las duchas – avisó una de nuestras compañeras, Skiler asintió dando las gracias y se corrió hasta las duchas feliz por quitarse el olor a sudor. Fruncí mi ceño pensando en lo que dijo Skiler ¿a Jason le qué? ¿le gusta el pop coreano? ¿le qué? Suspiré cansado, correr drenó toda la reserva que tenía para los siguientes diez años. Miré mi ropa e hice una mueca de asco al ver lo sucio que estaba sin agregar el olor a sudar y feromonas masculinas –
Caminé con pereza hacia los baños y tomé una corta ducha en la tina, la cual estaba muy limpia a pesar que mis compañeros la habían usado antes de mí. Me vestí con paciencia y salí de los vestidores escuchando a lo lejos los murmullos de un grupo que se acercaba, no le tomé importancia, estoy muy cansado para eso. Seguí caminando por el pasillo escuchando las voces cada vez más cerca, deduzco que son como tres o cuatro chicos, supongo que estaban haciendo deporte y ahora tomarían una ducha. Caminé como zombi hasta que sentí las voces justo frente a mí, era un grupo de seis o siete chicos, los cuales venían con el uniforme de baloncesto del instituto, como que estaban entrenando y ahora se dirigían a las duchas a sacarse el sudor y olor a animal enjaulado.
– ¡pastelito! – levanté la cabeza encontrando a un Jason muy sonriente caminando en mi dirección, está caminando hacia mí… hacia mí… ¡joder, está caminando hacia mí! ¿Por qué camina hacia mí? ¿Por qué se ve tan sexy con ese uniforme? ¿acaso es hijo de algún dios y por eso es tan guapo? su cabello está desordenado y mojado por el sudor, y sus grandes brazos están al descubierto por la camisilla del uniforma del equipo. No puedo evitar morderme el labio al ver esa versión tan sexy de Jason sudado – pastelito – pasa su mano por mi cara sacándome de mi barril de fantasías. Sacudo mi cabeza con ligereza, me enderezo tratando de actuar normal –
– Jason, creo que le fundiste algo en su cabeza – bromea uno de sus amigos haciendo todos rieran. Me sonrojé, bajé mi vista hacia mis converse morados que había decidido llevar ese día ¿no hay peor humillación que la de que te encuentren saboreando a otro hombre? –
– silencio – dijo Jason con voz seria. Sus amigos se callaron de golpe y asintieron. Me sorprendí al ver a Jason tan serio nunca lo había visto sin su estúpida sonrisa burlona en la casa y es de temer, pero también es muy caliente – adelántense ya los alcanzo.
Los chicos asintieron sin rechistar pasando a un lado de nosotros, el ultimo que pasó negó con diversión y me sonrió, traté de devolverle el gesto haciendo más una mueca que una sonrisa, lo oí reír bajito y siguió caminando.
– perdona a los chicos – alcé un poco la cabeza para verlo a la cara. Se veía apenado, algo raro en él ya que desde que lo conozco ha sido un atrevido y un… tonto – ellos son algo… idiotas.
Aaah con razón, ya veo. Estas todo el día con ellos ¿verdad?
– no… no hay problema – dije tratando de tranquilizarlo. Me dio lastima solo por eso –
– entonces… - rascó su sien mirando hacia otra parte, sus mejillas se tornaron rojas. Esperen ¿acaso él… está avergonzado? – ¿saldremos mañana?
– ¡claro! – sonreí con la boca cerrada – tenemos nuestra salida de amigos ¿no?
– claro… – dijo con una sonrisa. Por alguna razón siento que esta sonrisa no es la que él me da siempre, es más como una sonrisa de ¿decepción? – pasaré por ti a las once ¿bien?
– ¿a las once? – pregunté confundido – ¿por qué tan temprano?
– ya lo verás – dijo sonriendo. Ahí estaba su sonrisa juguetona otra vez –
– b-bien – abrió la boca para decir otra cosa, pero el timbre del almuerzo lo interrumpió –
– ¡nos vemos mañana! – dijo mientras corría hacia las duchas. Los estudiantes comenzaron a salir de los salones llenando los pasillos, muchos de ellos saludaron a Jason con alegría y él claro que les devolvió el saludo, a veces siento envidia de lo extrovertido que es –
Caminé hasta la cafetería donde Skiler me esperaba en la misma mesa de siempre junto con sus amigos, cuando me acerqué Artemisa, Margaret y Julia sonrieron y me saludaron dándome un beso en la mejilla como ya llevaban haciendo desde que me siento con ellas. Jacob me sonrió como siempre, de una forma inexplicable, era tan raro ese chico y Luka me saludó con un choque de puños.
– mis piernas de pollo duelen – se quejó Skiler con dramatismo. Artemisa y Margaret torcieron los ojos cansadas mientras que Julia le daba un masaje, ella es tan amable –
– quejándote no se pasará el dolor – dijo Artemisa con sarcasmo. Skiler volteó a verla como el exorcista con su boca abierta viéndolo a Artemisa con indignación –
– nadie te preguntó – sacó su lengua de forma infantil, Artemisa torció los ojos –
– ahí viene Jason – avisó Margaret despreocupada. Mi corazón se aceleró y mis piernas comenzaron a temblar ¿Qué me pasa? –
– ay no – se quejó Skiler aun recibiendo el masaje de Julia –
– ¡hola! – dijo una vez que se acercó a la mesa. Las chicas torcieron los ojos con fastidio –
– hola, Jai – lo saludó Julia con cariño –
– Juli, mi amor, eres a la única a la que le importo – dijo sentándose en sus piernas con confianza. Julia rió y lo abrazó por la cintura con cariño. Sentí que algo en mi estómago se revolvió cuando vi esa escena, debe de ser el hambre. Voltee mi cabeza encontrándome con los brillantes ojos azules de Jacob sobre mí. Él me causaba cierta inquietud, siempre tenía esa expresión divertida en su cara cuando me mira, era incómodo. Su mirada me decía que él sabía algo, algo que yo ignoraba y él no. Lo miré unos cuantos segundos más antes –
– ay que dramático – se quejó Skiler empujando a Jason del regazo de Julia. Miré por una última vez a Jacob y volteé a mirar a Skiler –
– lo dice la que se está quejando de un dolorcito en las piernas – todos en la mesa rieron –
– no tienes corazón, Artemisa – llevó la mano a su pecho de forma dramática – defiéndeme, Juli – dijo abrazando la cintura de la rubia, pegándole un manotazo a Jason en el proceso –
– ¿entrenaron hoy, Jason? – preguntó Jacob llamando su atención –
– sí – dijo de forma cortante. Mmmh pienso… – ¡pastelito! – dijo llamando mi atención – no te había visto – se levantó de las piernas de Julia y caminó hacia mí con una sonrisa. Lo segundo que hizo me dejó fuera de órbita por unos segundos. Sentí su peso en mis piernas levanté mi cabeza completamente sonrojado estrellándome con su tonta sonrisa –
– Adan, no sabía que tenías ese tipo de relación con Jason – dijo de forma divertida. Yo traté de negar, pero Jason se adelantó a hablar primero él –
– claro que sí, Adan quedó flechado por mí desde que me conoció ¿cierto, Adan? – bromeó con un tono meloso. Mis mejillas ardieron aún más cuando las chicas, excepto Skiler que miraba a Jason con cara de póker, rieron divertidas –
– creo que Adan es lo suficiente inteligente para saber que tú no le convienes – hizo una mueca de desagrado –
– silencio, tú lo que tienes es envidia porque Adan me eligió a mí – le sacó la infantilmente –
– pero dejen a Adan decida – habló Jacob de forma divertida – Adan, ¿prefieres a Jason o a Skiler?
Todos me miraron expectantes hasta Luke que se había mantenido en su teléfono hasta ahora ¿Qué debería decir?
– S-Skiler e-es muy divertida – Jason bufó mientras que Skiler se burlaba en su cara-
– Skiler es divertida, pero Jason le parece guapo – bromeó Margaret haciendo reír a Artemisa. Mis mejillas ardieron de la vergüenza, pero decidí hacer como si no la escuché –
– me dueles, Pastelito – habló solo para que yo lo escuchara – pensé que teníamos algo especial.
– hay muchos peces en el mar – bromeé haciendo que riera –
– ¿ahora dices chistes? – me encogí de hombros –
– consigan un cuarto – bromeó Jacob haciendo que me sonrojara otra vez –
– una bolsa forense es lo que conseguiré – Skiler sacó un cuchillo de plástico de quien sabe donde, sonriendo de forma sociópata ¿Qué pasó? –
– ¡wow! Tranquila, solo bromeaba – alzó sus manos en señal de paz –
– a Skiler no me gusta que se metan con Jason – me explicó Luke en un susurró – sé que su relación puede parecer mala, pero en realidad ambos se cubren las espaldas.
– oh… a – miré a Jason que miraba la escena con una sonrisa divertida y no pude evitar sonreír yo también
¿desde cuándo sonreía por un chico? ¿acaso sentía atracción por Jason? No, claro que no, a mí me gustan las chicas. Así debe de sentirse ser amigo de alguien, se siente genial.