Un pequeño Adan de cinco años corría por toda su casa feliz porque su papá lo iba a visitar ese día, casi nunca lo veía así que cuando se daba la oportunidad se ponía más que feliz.
Gritó emocionado cuando el timbre de la casa sonó y corrió hacia la puerta principal seguido por los gritos de su niñera. Su mamá ya se encontraba en la puerta apunto de abrirla, miró al niño con una mueca de desagrado y la abrió recibiendo al hombre con una mueca de fastidio.
- Hola Lu Han - saludó el hombre de cabello n***o y ojos azules con una sonrisa amable.
- Hope - dijo la mujer con un tono cortante.
- ¡papi! ¡papi! - el niño de cinco años apareció frente a la puerta con una enorme sonrisa en su rostro.
- ¡hola, pastelito! - saludó el hombre con una enorme sonrisa. El niño se lanzó hacia su padre y este lo abrazó con mucho cariño - extrañé verte.
- yo también te extrañé tengo mucho que contarte - dijo el niño con una sonrisa que fue correspondida por su padre.
- una hora - dijo la mujer con un tono prepotente.
- eso es muy poco tiempo, Lu Han, déjame tenerlo siquiera dos horas, por favor - rogó el hombre y la mujer gruñó.
- no has transferido lo de mi salón ¿por qué te daría más horas de las que mereces?
- te dije que hubo un problema en el banco, cuando se solucione yo te transfiero tu dinero.
- ok - gruñó - lo traes la hora exacta, ni más ni menos.
Una gran sonrisa adornó el rostro del hombre y asintió.
- vamos campeón, tiene que contarme muchas cosas - el niño asintió emocionado dejándose cargar por su papi.
- te amo, papi - susurró el niño contra su pecho.
- yo también te amo, bebé.
...
- te amo, papi - susurró un Adan entre sueños mientras unas gotas bajaban por los lados de su cara y mojaban la almohada - regresa...