Pov Adan
Ya era sábado por la mañana, me levanté antes de que sonara la alarma de lo emocionado que estaba. Estiré mis extremidades oyendo como mis huesos crujían, caminé hacia el baño para darme una rica ducha. Eran las nueve de la mañana aún tenía dos horas para arreglarme y desayunar algo de la despensa. Salí de la ducha emocionado y caminé hacia mi closet buscando la ropa indicada para hoy. Descarté la idea te ponerme una camisa manga corta, hoy no hace tanto frío, pero de igual manera no quiero ir tan desabrigado, a la final escogí un suéter n***o que me queda un poco grande, con un jean roto ajustado y unos tenis blancos. Le sonreí a mi reflejo en el espejo aprobando mi vestimenta, me sentía bonito. Miré mi rostro algo indeciso, ya las ojeras se habían esfumado casi por completo de mi rostro, me puse algo de maquillaje sin ser muy extravagante, no quiero asustar a Jason o que piense que soy un raro por usar maquillaje. Cuando terminé volví a sonreírle a mi reflejo, me veo muy bonito.
Salí de mi habitación con una sonrisa, cuando pasé por la habitación de mi ti la puerta se abrió de repente haciendo que saltara del susto. Mi tía se echó a reír, mientras yo intentaba calmar mi asustado corazón.
– hola Adan – el tono divertido en su voz me hizo rodar los ojos – ¿A dónde tan peinado?
– ¿de qué… – llevo una mano a mi cabello y noto lo húmedo y desordenado que está. Se me había olvidado peinarme – soy chavo – me excuso haciendo reír a mi tía, hasta que noto que algo no está bien – ¿no tienes que ir hoy al café?
– la jefa también merece un día de descanso – explica sin importancia recargada en la puerta – regresando al tema… ¿A dónde vas? ¿Por qué no me habías dicho nada? ¿desde cuando sales sin mi permiso?
– voy a salir con Jason – explico de forma calmada, mientras veo como abre la boca sorprendida. Sí, esperé esa reacción – se ofreció a darme un tour por el pueblo.
– ya veo – dijo de forma distraída – ¿a qué hora regresas?
– mmmh no sé – me encojo de hombros – supongo que en la noche – ella parece pensarlo un poco, veo como se encoge de hombros y asiente –
– ¿necesitas dinero? – niego de inmediato –
– ya llevo – veo como abre la boca para decir algo más, pero el timbre de la casa la interrumpe –
– eltontodicequé – murmura cuando pasa por mi lado –
– ¿qué? – la escucho reír. Frunzo el ceño cuando la veo comenzar a caminar rápido a las escaleras ¿Qué hace? oh… – alto ahí ¡yo abro! – ríe más alto y comienza a correr planta abajo siendo perseguida por mí. Mi tía a veces se comportaba como una niña. Cuando llegamos a la puerta comenzó una pequeña lucha por ver quién era el primero en tomar el pomo de la puerta abrirla, al ser ella más alta tomó ventaja tirándome al suelo y terminó abriendo ella –
– hola, señor Jason – dijo con un tono tranquilo, yo aún me encontraba en el suelo quejándome del dolor de la caída –
– hola Haly – saludó de forma amable – ¿está Adan?
– claro, está tirado justo detrás de mí – podía imaginar el ceño fruncido Jason – mira – terminó de abrir la puerta dejándome al descubierto. Me repuse como pude y sonreí mostrando mis dientes por primera vez –
– hola – dije con una mano en mi cintura fingiendo desinterés, como si no estuviera sintiendo la peor de las vergüenzas ahora mismo, como si mi corazón no estuviera martillando mi pecho amenazando con salirse –
– hola – respondió con su típica sonrisa sexy que hacía que mi estómago se sintiera extraño – ¿listo? – abrí mi boca para responder, pero mi tía se me adelantó –
– ¿listo para que o qué? – peguntó con una ceja levantada. Qué vergüenza –
– ah Haly, ya te dije ayer – respondió desinteresado. Los miré con una ceja levantada pidiendo una explicación a la que acaba de decir Jason – ayer le pedí permiso a tu tía para que te dejara salir conmigo – explicó al ver mi ceja levantada – eres nuevo en el pueblo así que no quería que tu Haly pensara que te secuestraron o algo así, aunque aquí eso es casi imposible.
– ¿casi? – dijo no muy convencida –
– claro, nunca dar por hecho algo, es algo que nos decía mi quería abuela que en paz descanse – se persignó bajando la cabeza con tristeza –
– lo siento mucho por tu abuela, Jason – llevó una mano al hombro de Jason quien levantó la cabeza confundido –
– mi abuela no está muerta –explicó, mi tía lo miró confundida –, solo que cuando salí de la casa estaba dormida – ambos abrimos la boca soltando un largo “ah” casi entendiendo lo que dijo, mi tía rió nerviosa y asintió –
– je je… lo siento – dijo apena. Jason negó despreocupado –
– tranquila – movió su mano restándole importancia – volviendo al tema, nunca terminamos de conocer a quienes nos rodean y más si no sabemos si hay alguno fetichista obsesionado con chicos mitad asiáticos – mi tía rió en voz alta. Por mi lado yo observaba a Jason con una cara de “¿en serio?” él solo se encogió los hombros –
– ok, ok – dijo después de calmar su risa – ve Adan – asentí saliendo de la casa – cuida bien de mi sobrino, Jason. No vaya a ser que lo secuestre un tipo raro fanático de los asiáticos.
– tranquila está en buenas manos – guiño un ojo en dirección a mi tía quien rió nerviosa. Torcí los ojos y comencé a caminar dejando a Jason – nos vemos, Haly.
– bien, cuídense de los tipos enamorados de los adolescentes mitad asiáticos – Jason rió diciendo algo como “no en mi guardia”. Con razón se llevan tan bien, Jason y mi tía tienen la misma actitud infantil –
– ¿listo para el mejor día de tu vida, pastelito? – preguntó cuando por fin estuvo a mi lado –
– supongo – me encogí de hombros tímido. Él rió divertido y asintió sin decir otra palabra –
Ya veremos dijo el ciego.