Estamos en la sala de hospital esperando respuesta del doctor sobre la salud de Nick, no sabemos nada de él, el corazón se quiere salir de mi pecho, todos estamos orando para que Nick se encuentre bien… —¿Familiares del señor Harrison? —Dijo el doctor a gran voz. —Somos nosotros. —Respondí muy nerviosa. —Quiero decirle que el señor Harrison está fuera de peligro. —Gracias a Dios. —Dijo Glenys. —¿Doctor, puedo verlo? —Pregunté. —Si pero solo por unos minutos, ya que el señor Harrison debe descansar. Fui a la habitación donde estaba Nick, las lágrimas corrían por mis mejillas, por un momento pensé que lo perdía, me sentía frágil y verlo aún en esa cama me hacía sentir más preocupada. —Nick, no sabes cómo me alegro de que estés fuera de peligro, me asusté mucho. —Le dije pensando qu

