Nadamos un poco y nos encontramos donde nuestros pies tocaron el suelo. Samantha le dio su celular a Luciano para que tomara algunas fotos mientras posábamos. Estar juntos siempre fue lo mejor que podía pasar. - ¿Por qué no dijiste que era hermoso? – preguntó Samantha mirando a Luciano que había regresado a su silla observándonos. - Por qué... No lo es. - yo menti. - Mentiroso. - ella dijo. Dudo que no creas que es un rompecorazones de cine. Me reí: - Samantha, como exageras. - Ari, es perfecto. ¿Has besado alguna vez? - Claro que no. Somos amigos... Y él es mi jefe. - ¿No coqueteaste con él en absoluto? preguntó sorprendida. - Ari no haría eso. – observó Helena. - El mundo no gira a mi alrededor, Samantha. - Bueno, Helena, no seas cínica. ¿Vas a decir que no es perfecto? - Perf

