Cuando los omegas, independientemente de si eran hombres o mujeres quedaban embarazados, en su dulzón aroma característico que solo ellos poseían, y con el cual podían hasta ayudar a calmar la ira de los alfas, surgía uno más ligero y suave, uno de leche. Que al dulzón aroma del omega se le sumara el de leche, significaba que estaba en cinta. El periodo de embarazo de un omega era normal al igual que el de una mujer humana, de nueve meses, en los cuales el ciclo de calor se detenía automáticamente para tener su completa atención en el cachorro hasta que este cumpliera un año. Los omegas mismos se volvían más reticentes con las personas que estaban cerca, especialmente con los alfas y cualquiera que quisiera tocar su abdomen sin su permiso, algunos ni siquiera llegaban a permitir que su

