El tren de regreso llegó al atardecer. Elena bajó con paso seguro. Samuel la miró en silencio, como si entendiera que ese viaje no solo la alejó de algo… sino que la acercó a una decisión. —¿Segura? —preguntó él mientras la ayudaba con su maleta. —Segura —respondió con una calma que no sentía desde hacía meses—. No quiero seguir huyendo. Pero tampoco voy a volver siendo la misma. Se abrazaron. No fue un adiós definitivo. Fue un hasta pronto… con respeto. --- La casa estaba tranquila cuando entró. Demasiado. Pero en cuanto cruzó la sala, Marco y Dante bajaron las escaleras casi al mismo tiempo. Ambos se detuvieron al verla. Elena no parecía frágil. Tampoco molesta. Parecía en paz. Y eso, por alguna razón, los inquietó más. —Volviste —dijo Marco, como si temiera que se desva

