Lamentos se escuchan en una habitación con olor a podredumbre , mientras, un hombre se arrastra por el suelo húmedo buscando la salida.
Es sujetado por los pies y arrastrado nuevamente hacia el charco de sangre que había dejado atrás; su misma sangre.
Unas pequeñas risas se escuchan en la oscuridad acompañados de murmullos. De un momento a otro siente un fuerte golpe en el estómago, quisiera defenderse, cubrirse pero ya no da para más, sus ropas han sido desprendidas de su cuerpo, ha sido golpeado, cortado, quemado y violado de la peor manera.
—¿Te han mostrado hospitalidad mis amigos Salomón?—las risas vuelven a hacerse presentes. El hombre escupe sangre, sus ojos a penas y pueden abrirse, pero escucha y sabe perfectamente quién es el hombre que sujeta su cabello con fuerza.
—E-e-zequiel ….porque me han hecho esto—, con dificultad habla mientras vuelve a escupir sangre.
—No lo se, me dio gana de ver como se follaban a tu asqueroso trasero con una pistola—, respondió sarcástico.
—Yo no ….. ella me pidió que se lo hiciera de esa forma.
—CALLATE—, gritó golpeando su rostro contra el piso, dejándolo de una vez por todas inconsciente o quizás muerto le daba igual—,maldita escoria mínimo tuviera los pantalones para reconocer lo que hizo—, expresó con rabia levantándose y sacudiéndose su ropa. De cierta manera se sentía en deuda con Samara, así que cuando supo lo que ese hombre le había hecho y sobre todo verla de esa manera le puso rabioso, una cosa es hacerlo porque te gusta y otra muy distinta que lo hagan en contra de tu voluntad. Sentía que debía pagarle el favor de esa forma, así que no dudó en mandar a que lo secuestraran y ordenar que lo violaran de la misma forma en que el se lo habia hecho a Samara. Era algo que ciertos hombres disfrutaban hacer sin recibir ningún pago, ese era el caso de las hombres a los cual el había buscado y de los que podría decirse eran sus amigos.
—¿Qué hacemos con el? ¿Le cortamos la garganta?
—No—, respondió Ezequiel caminando hacia la salida— sería hacerle un favor, lo tiraremos a las orillas de la carretera, si sobrevive o no ya no es asunto nuestro.
—No entiendo porque tanto show con lo de Samara—, expresó otro hombre más que estaba en esa habitación.
—¿Cómo que no entiendes imbécil? La violó con una pistola hasta desangrarla y quien sabe con que otras cosas más lo hizo ¿ tu haz violado alguna mujer?
—No, escuchar sus malditos gritos y llanto me estresan, no hay nada más rico que follarte a un perra qué lo goce igual que tu.
—Exacto ,además ya les había dicho le debía un favor.
— Eres un hijo de perra con suerte, siempre las mujeres se te ofrecen y Samara no es la excepción, apuesto que ella quería montar tu v***a en forma de pago, yo le he ofrecido un buen de dinero para follarmela pero nunca a aceptado, según dice que le caigo mal—Bufó—, como si me importara.
Ambos hombres se rieron mirándose cómplice, Ezequiel se mantuvo serio durante la charla .
—Se la puedo dar sin ningún problema , recordar viejos tiempos—,respondió pensativo—, pero no creo que quiera follar con el hombre que la arrastró al mismo infierno….
*****
—¿El lo sabe?—,preguntó con la voz quebrada .
—¡Si!—no pudo evitar llorar, ella quería decirle sobre su enfermedad y vaya forma de enterarse.
Había despertado hace un par de horas y vuelto a dormir, la primera vez que lo hizo sus ojos se sentían pesados y su cuerpo cansado todo acompañado con un dolor en el pecho. La doctora Arlem la valoró de inmediato y sorprendida la felicitó por que no contaba con que despertara tan rápido después de haber sufrido dos paros cardíacos.
En definitiva era todo una guerrera.
Escuchó como su padre le hablaba con cariño y besaba sus mejillas con lágrimas en los ojos, no entendió sus palabras puesto que estaba más dormida que despierta.
Ahora estaba acompañada de Marlene y su nana después de haberse quedado dormida nuevamente pero ahora solo tenía el cansancio en su cuerpo, ya no la pesadez.
—Amy no llores, te hará daño por favor—dijo su nana limpiando su mejillas con una servilleta—, se tenia que enterar tarde o temprano hija.
—Si nana , pero no así, que vergüenza.
—¿Por qué vergüenza Amy?—,preguntó Marlene— además la culpa la tienes tu por ser tan necia, debiste haberme escuchado cuando te dije que le dijeras.
—Marlene
—Déjala nana es la verdad, tiene razón, debí decirle, hubiese evitado todo esto .
—También debiste decir que te estabas sintiendo mal ¿ pudiste haber muerto Amy?—,expresó Marlene con reproche y preocupación.
—Lo ….lo siento—, respondió Amy mientras lloraba desconsoladamente.
—Ya hija, ya no llores por favor, te hará daño, voy a buscar a la doctora—Amparo salió rápido de la habitación dejando a ambas solas.
—Ahora si dime ¿Qué pasó?
—Tuvimos sexo—, comenzó diciendo recordando como su cuerpo se sacudía ante cada embestida que Alexander le hacia, sus uñas se habían enterrado en su espalda mientras lo escuchaba gruñir y jadear en su oído; había sido fenomenal—Después el dolor en mi pecho aumentó, tuve un mareo y todo se volvió oscuridad para mi.
—¡Oh por Dios!—,exclamó llevando la mano a su frente —esa será una experiencia muy traumática para Alexander.
—También para mi …¿Dónde esta?
—Su mamá se lo llevó casi a rastras de aquí para que se diera un baño y estuviera presentable cuando entre a verte….aunque ya lo había hecho cuando no estabas despierta— Sonrió y agregó—ese hombre está cacheteando las banquetas por ti, no me cabe duda, estaba muy afectado el pobre me dieron ganas de apachurrarlo contra mi pecho pero se que no te iba gustar si lo hubiese hecho—, Amy sonrió ligeramente.
—Me siento fatal, no se si podré verlo a la cara, esto no debió de haber pasado, lo que si debió de pasar era que lo hiciéramos un par de veces mas y yo en estos momentos sería la mujer mas feliz del planeta aunque suene exagerado.
—Pero ya tendrán tiempo.
—¿Crees que soy estúpida Marlene? ….se que me estoy muriendo, se que mis días están contados, semanas , meses quizás, se que mi corazón puede o no resistir más, que quizás hoy esté aquí respirando pero mañana …… mañana tal vez no—Marlene la abrazó con fuerza, no tenia palabras para hacerla sentir mejor pero si demostrarle que estaría con ella hasta el final.
Alexander llegó a la clínica, en cuanto se duchó y cambió no dudó en volver, necesitaba verse en la intensa mirada de Amy.
—Creí haber sido muy claro en exigirte que te alejes de mi hija—,Teodoro se levantó de su asiento en cuanto miró llegar a Alexander. No dejaría que le siguiera viendo la cara a su hija. Lo supo desde que llegó de su viaje hace un par de semanas, la rabia que sintió cuando vio la fotografía en el periódico y en los espectáculos, de lo único que se hablaba era de la novia de Alexander Santana y no era precisamente su hija si no que era una mujer ordinaria que no le llegaba ni a los talones a Amy. La imagen de la que se hablaba en la televisión era de Alexander y esa mujer besándose en el restaurante de su empresa.
Aguantó lo suficiente, pues creía que a su hija se le pasaría ese enamoramiento por él, y porque no tenía el valor para decirle que Alexander la estaba engañando, no tenía el valor para romperle el corazón de esa manera. Ahora tampoco lo tenía pero trataría de persuadir a Alexander para que se aleje de ella sin que sepa el verdadero motivo, sería menos doloroso para Amy; poner distancia entre ellos dos era lo correcto.
—Y yo dije que no lo haría
—Entonces espero y pongas una solución a esto, porque algo si te advierto no seguiré permitiendo que sigas engañando a mi hija con esa mujer tan corriente—,exclamó levantando la voz .
—¡No te permito que te expreses así de Linda!
Teodoro sonrió con indignación y su enojo aumentó, era increíble que la defendiera, que defendiera a la mujer con quien engañaba a su propia hija.
—Y yo no te permito que te burles más de mi hija, no voy a correr el riesgo en perder a lo único valioso que me queda el la vida por tu mal-di-ta culpa, a mi hija la defenderé de todo aquel que quiere hacerle daño, incluso mataré de ser necesario… .
—Escucha—, manifestó Alexander— amo a Amy como no tienes idea y se que soy un canalla por lo que he hecho pero lo remediaré, y no porque tu me lo estés pidiendo , ya lo tenia pensado he incluso ser honesto por primera vez con Amy, ahora se que no podré por el momento, pero lo haré cuando consigamos ese donador y ella goce de una vida fructífera. Mientras tanto estaré a su lado tanto como pueda y ella me permita. Te ofrezco una disculpa y se que no podrás entenderme y tampoco te pediré hacerlo.
—¿Terminaras lo que sea que tengas con esa mujer?
—Terminaré mi relación con Linda, solo dame tiempo es algo complejo porque ninguna de las dos se merece esto.
Después de esa discusión, Teodoro pareció relajarse un poco. Alexander no perdió más tiempo e ingresó a la habitación, sonrió a ver a Amy durmiendo profundamente, se acercó a ella y se sentó cuidando no despertarla en la orilla de la cama. Su piel había recuperado su color, su cabello estaba peinado en una trenza despeinada qué mantenía a un lado de su cuello.
Con la punta de sus dedos acarició su estilizado cuello, siendo testigo en como su piel se erizó al hacer contacto con la suya.
Amy se removió un poco y terminó suspirando, sintió un cosquilleo en su cuello qué la hizo abrir los ojos lentamente, se encontró con una espesa cabellera oscura qué desprendida un agradable aroma varonil; tragó saliva , el cosquilleo qué sentía era la respiración de Alexander contra su cuello pues tenía su rostro metido en el .
—Alexander—,dijo en voz baja, el pelinegro rápidamente se irguió.
—Amy mi amor ¿Cómo te sientes?, creí que no volvería a escuchar mi nombre de tus labios—, manifestó sujetando su rostro y acariciando su mejilla.
—Perdóname por no…
—Sshh —,siseó llevando su dedo índice a sus labios, comenzó a acariciar su labio inferior , habían recuperado ese tono rosa —no digas nada de eso, ya tendremos tiempo para hablarlo.
—Es necesario hacerlo, yo estoy tan avergonzada porque…
—Te perdonaré a cambio de algo— la interrumpió, lo último que quería era que se angustiara, no era momento para hablarlo, ahora lo único que quería era perderse en la textura de sus labios; ansiaba besarla, necesitaba besarla—, déjame besarte, talvez y puede que te perdone—Susurró pegando su frente a la suya, conectando su mirada con la de ella.
—Eso no tienes ni porque pedirlo Alexander—expresó con el mismo tono de voz—, te amo mi amor.
La besó lento y a la vez desesperado, esos labios candorosos pero sensuales eran justo lo que necesitaba; no tardó mucho tiempo besándola para darse cuenta que ya no era tan sencillo besarla sin querer ir mas allá, ahora le estaba siendo más difícil mantener el control, quería desnudarla en ese preciso momento y hacerla suya en una muestra de cuanto la necesitaba consigo. Antes podía contenerse pero ahora que ya había probado de ella más que sus labios y con solo tocar su piel, su cuerpo estaba ardiendo de deseo .
—Tuve miedo—se separaron sin despegar sus frentes—mucho miedo de perderte, te amo demasiado Amy y no quiero que te vayas de mi lado nunca, encontraremos ese donador y estarás conmigo para siempre.
Sin saber que él destino tenia otros planes para ellos.