Capítulo 26

2114 Palabras
POV ALEXANDER Me dejo caer en una de las sillas que están en la sala de espera de la clínica, me acarició los cabellos y después el rostro con ambas manos. Mis ojos arden y me es imposible impedir que las lágrimas salgan, parece todo una pesadilla, una maldita pesadilla de la que quiero despertar y no puedo. El camino hacia acá fue todo un suplicio, su rostro seguía pálido a pesar de que los paramédicos me habían dicho que estaba respirando, pronto le colocaron oxígeno y yo sentí alivio. Alivio qué desapreció segundos después, cuando me dijeron que en el transcurso hacia el hospital podía sufrir otro paro cardíaco. Durante el trayecto en ningún momento dejé de acariciar su precioso rostro y pedirle desesperado qué luchara por estar bien, quería, anhelaba que abriera sus ojos y me sonriera para después decirme que ya todo estaba bien; no fue así, no sucedió. Hablé a su casa para informar lo que estaba pasando y su nana Amparo me exigió traerla a esta clínica especializada. Teodoro esta de viaje así que ella se encargará de informarle. Al llegar a la clínica agradecí que nos estuvieran esperando, de inmediato se la llevaron y yo…. yo estoy con el corazón destrozado, siento que no puedo respirar, que me asfixio de solo imaginar que no podré volver a ver esos hermosos ojos azules que me cautivaron la primera vez que los miré, que no podré disfrutar de sus besos de esos de los que me he vuelto adicto. La amo, la amo como nunca me imaginé, la amo a tal grado que duele… hoy, justo hoy que nos entregamos por completo, que nos entregamos a esa pasión que nos mantenía tensos e inquietos, hoy que disfruté como nunca de su piel de su cuerpo. ¿Acaso era nuestra despedida? Me levanto y golpeo la pared con fuerza, siento el dolor en mis nudillos pero no se compara con el que siento aquí, en el pecho. Impotencia , es lo que siento por que no puedo hacer nada por ella. Hace un par de horas se la llevaron y no me han informado nada, absolutamente nada. —¿Señor Alexander Santana? —Si soy yo. —Sígame por favor. Camino detrás de la enfermera, caminamos unos cuantos pasillos y terminamos entrando a una habitación qué se es de consultas médicas, ahí nos espera una mujer de aproximadamente unos cincuenta años que revisa unos documentos, levanta su mirada y se pone de pie de inmediato. —¡Buenas noches! soy la doctora Arlem Wilson cardióloga Me dijeron que fue usted quien trajo a Amy. —Así es soy su novio, Teodoro esta de viaje, pero supongo que ya le informaron. —Tome asiento por favor—me indica pero prefiero quedarme donde estoy . —Gracias pero estoy bien así , mejor dígame ¿Cómo esta Amy? ¡por favor!— le pido mientras miro como toma unos papeles y comienza a explicarme. —Delicada—Dice directo sin rodeos— Al llegar aquí tuvo un segundo infarto—me mira cuando mejor decido sentarme—Es muy fuerte, logramos traerla de vuelta. No entiendo que sucedió, su historial médico confirma que la última vez su corazón marchaba bien, debió venir a verme en cuanto se sintió mal. ¿Alguna impresión? ¿Estrés? ¿Tuvo aviso de que algo anduviera mal? Me hace preguntas que yo no se responder ¿Impresión? ¿Estrés?¿aviso de que algo andaba mal? ¿Historial médico? No estoy entendiendo nada. La doctora Arlem prosigue explicándome. —Para que ella tuviera un infarto, hubieron síntomas, síntomas que ella debió de atender sabiendo que esta enfermedad no es para tomar a la ligera. —¿Qué… que enfermedad?—,preguntó abrumado por no entender a lo que se refiere. La veo levantar la mirada de los papeles y acomoda sus lentes. —¿No lo sabe?—niego con un movimiento de cabeza—Lamento que se entere de esta manera . Amy tiene una anomalía cardíaca congénita, esta misma le ha provocado insuficiencia cardíaca grave después de estos dos infartos, su corazón no puede bombear suficiente sangre y lamento decir que su vida de calidad se ha acabado. —Pero hay tratamientos. —No hay funcionado para curar pero si para mantenerla estable hasta hoy. —He escuchado que se puede operar para tratar de arreglar el problema en la estructura dañada del corazón—Le explicó desesperado levantándome de mi asiento, veo que hace una mueca y me responde. —Amy lleva en la lucha desde hace diez años, lamentablemente no la operaron cuando se debía y cuando se quiso hacer era demasiado tarde, desde hace aproximadamente cuatro o cinco años está en la lista de espera, con la esperanza de encontrar a un donador, si no lo hace sus años de vida están contados y deben prepararse para lo peor. Me vuelvo a sentar mientras un par de lágrimas se escapan de mis ojos niego con la cabeza. ¡Esto debe ser una puta broma! La doctora se queda en silencio esperando a que yo procese lo que acaba de decirme, pero no puedo, no se que decir ,no se que pensar. ¿Cómo debo reaccionar? —¿Qué pasó exactamente antes de que ella tuviera el infarto? ¿Discutieron? ¿O algo parecido? —Tuvimos sexo—Respondo mirando hacia la nada. —Eso no tenia porque afectarle …a menos de que mis sospechas sean ciertas y Amy se hubiese estado sintiendo mal y no dijo nada. Cuando una persona sufre del corazón y a sentido molestia, se suspende toda actividad que requiera cierto esfuerzo y el sexo es uno de ellos más que nada por los emociones y sensaciones que la persona logra tener con el orgasmo que es cuando el corazón bombea más rápido. Comienza con hacer ciertas anotaciones , mientras me pregunto porque carajos no me lo dijo. —¿Puedo verla? —Por el momento no es conveniente, mañana podrá verla con calma. —Ella ¿despertará verdad? —Por supuesto que si, debe mantenerse tranquilo para que cuando ella lo haga usted y su familia sea su apoyo. A Amy la conozco hace mucho y nunca le había conocido un novio, me alegra que pueda vivir esa etapa de la vida, no hay que perder las esperanzas y tengamos fe en que ese donador de corazón pronto aparecerá. Salgo de ahí devastado, al llegar a la sala de espera me encuentro con Marlene y la nana de Amy, les explico todo y ellas están igual o peor que yo, no lo sé, solo sé que me duele, me duele saber que la puedo perder. —¿Por qué no me lo dijeron?— les preguntó y mis palabras salen cargadas de reproche. —Amy no quiso, no quería que la vieras con lástima o tuvieras ciertas consideraciones solo por su enfermedad— Su nana me responde limpiándose las lágrimas con un pañuelo, pero veo como le vuelven a salir más sin ningún esfuerzo. —No lo justifica —Conoces a Amy y sabes como es de obstinada—,responde Marlene quien esta desecha igual—le correspondía a ella decírtelo talvez esperaba el momento oportuno. No se cuanto tiempo llevo con la frente apoyada en la pared. Unos brazos cálidos me abrazan por detrás de la espalda, bajó la mirada y veo las manos de mi madre, sonrió con tristeza. No volteo, solo dejo que me abrace, porque me hace falta sentir su apoyo, su cariño. Deja un beso en mi espalda y después se anima a hablar. —Todo va estar bien mi amor ya veras, ya me platicaron acerca de la salud de Amy y no te preocupes ella es joven y muy fuerte. —¿Y de que sirve si en cualquier momento puede morir mamá?—lo digo entre dientes, con coraje por no saber que hacer. Me volteo y mi encuentro con esos ojos conciliadores, que me miran con tristeza. —Vamos a buscar ese corazón que necesita, moveremos nuestras influencias y veras que ese tan deseado corazón llegará, ten fe y muéstrate sereno en cuanto ella despierte, demuéstrale que estas aquí apoyándola, sin reproches, dándole tu amor. Acuna mi rostro en sus manos y con su dedo pulgar limpia mis lágrimas y me sonríe, dándome a entender que todo va a estar bien y yo espero que así sea, me abrazo a ella con fuerza. Entro a la fría habitación y la veo dormida, con tanta paz, esta conectada a el oxigeno, su pecho sube y baja de manera apacible. Es de madrugada y después de insistirle a la doctora que me dejara verla solo unos minutos terminó por acceder y eso me puso feliz . Acerco con cuidado una silla qué esta pegada a la pared y me siento no sin antes acercarme a sus labios y dejarle un tierno beso, sus labios están tibios pero sin ese color rosado que siempre tiene. —Amy mi amor, tienes que ponerte bien, no se como es que pasaste a convertirte en alguien tan importante en mi vida, lo dije una vez y lo repito de nuevo pero ahora puedo completarlo diciendo que eres todo lo que no quería y terminé queriendo. La vida me ha puesto a prueba por mi falta de valor y de tomar decisiones, no soy perfecto pero intentaré serlo para ti y ojalá puedas perdonarme cuando pueda ser sincero frente a ti. Ahora caigo en cuenta que no podré confesarle a Amy sobre Linda, no hasta que ella esté por completo bien, pero tengo que hacerlo con Linda antes de que pase algo que ponga en riesgo aún más la salud de Amy, no me puedo seguir arriesgando a que se entere por otros medios. Salgo de la habitación y caminó por los pasillos a lo lejos veo que viene Teodoro en mi dirección, su rostro demuestra desesperación, angustia. —Teodoro me alegra que ya estés aquí Amy…—Mis palabras son interrumpidas cuando me sujeta con fuerza de la camisa, sus ojos están rojos y me mira con enojo. —¿Qué le hiciste a mi hija infeliz? ¿ Qué le hiciste para que se pusiera así? —Teodoro cálmate —¿Cómo me pides que me calme si me hija estuvo a punto de morir? Y tu eres el culpable . —Jamás haría nada para dañar a Amy Teodoro —Respondo molesto, soltándome de su agarre, entiendo su desesperación pero culparme a mi de lo que le pasó a Amy es otra cosa. —Eres un hipócrita, estoy casi seguro que se ha enterado de tu maldita relación con esa mujer. Me quedo de piedra ante lo que acaba de decir. —¿D-de qué mujer hablas? —A la que haz presentado como tu novia, con la que te besas y paseas de la mano, esta en los periódicos, revistas y hasta en la televisión, sabía que Amy no tardaría en enterarse, eres un sin vergüenza, eso eres … te abrí las puertas de mi casa con la ilusión de que tu pudieras hacer feliz a mi hija, que pudieras amarla, cuidarla pero — escucho como su voz se quiebra, traga saliva y prosigue — quiero que te alejes de mi hija . —No lo haré —respondo al momento. —Quiero que desaparezcas de su vida para siempre, no me importa si ella te ama lo dejará de hacer con el paso del tiempo, no seguirás viéndole la cara, burlándote de ella mi hija no es ningún juguete. —No lo haré, yo la amo, se que no esta bien lo que hice pero lo solucionaré, si me dejas explicarte entenderás mis razones —¡No quiero tus explicaciones! —¿Todo bien por acá? —Doctora Arlem ¿Cómo esta mi hija? —Despertó—Mi corazón da un vuelco enorme al escucharla decir que despertó. —¿Puedo verla de nuevo?—pregunto emocionado. —NO, no la veras —responde Teodoro de inmediato antes que la doctora me responda, ella me mira dándome a entender que no puede hacer nada por mi esta vez. —Bien, no la veré por ahora—recalco para que le quede claro que no me alejaré de ella. Esta por responder pero la doctora lo interrumpe diciéndole que lo siga . Cuando desaparecen de mi visión golpeó con mi puño la pared, es la única manera en que puedo sacar mi frustración. —¡Mierda!—Mis dedos se adormecen y mis nudillos sangran esta vez. ¡Todo se me esta complicando!
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