Dulces y tiernos; esa eran las palabras para describir los labios de Linda sobre los de Alexander, solo bastaron un par de segundos sintiendo sus labios para corresponderle, un beso lento, pausado, pero con mucho significado. Su alrededor desapareció y solo eran ellos dos conociéndose en la intimidad de un beso acalorado junto al compás de sus latidos.
La mano del pelinegro se posó en su espalda y la otra en su cintura, perdiéndose entre la suavidad de aquel beso, que aunque no tardó demasiado si lo suficiente para que sus respiraciones se agitaran por falta de aire, se separaron lentamente y se miraron a los ojos.
—Discúlpame, no se que me pasó—. Sentía su rostro arder de la vergüenza, se dejó llevar por su impulso ese que le entró cuando se enteró de lo que le había sucedido y sintió miedo, miedo de solo pensar que ya no volvería a verlo. El deseo de probar sus labios lo llevaba desde ese día en la oficina en la que había estado tan cerca de él, tanto que aun su aroma la seguía a todas partes, su olor tan varonil era inconfundible, muy, muy diferente a el de Ezequiel; quien era más casual e informal, olía a frutos con un toque de canela qué también le fascinaba.
¿Qué había pasado para sentirse atraída por el de esa forma?
—Esta bien, no pasa nada—. Intentó decir algo más, pero la pelinegra colocó su dedo índice en sus labios.
—No digas nada, no volverá a ocurrir.
—¿Y si quiero que vuelva a ocurrir?—. Sus ojos se abrieron con sorpresa y sonrió ante la respuesta de Alexander.
—Pues solo pasará si tu quieres—. Susurró siendo presa de la intensa mirada de el pelinegro, esta vez fue el quien la besó. Se unieron una vez más en el danzar de sus bocas, eran un beso tan tierno, tan sublime muy diferente a la forma en como se besaba con Amy; ardoroso, apasionado, intenso, lascivo.
Pensar en ella lo hizo abrir los ojos y reflexionar en lo que estaba haciendo. Amy era una mujer excepcional, de una belleza impresionante, elegante, sensual , apasionada, lo sabía por la manera de besarlo y hasta cierto punto descarada, eso a el le fascinaba, pero también era dulce y se comportaba como una niña; en otra mujer le molestaría pero ella no, era increíble que al mirarla te imaginaras a una mujer con un carácter fuerte, ambiciosa y difícil de tratar pero una vez la conocías te dabas cuenta que era todo lo contrario solo en la intimidad de una caricia y de un beso mostraba lo intensa que podría llegar a ser.
Linda era hermosa, con un muy buen cuerpo, juguetona y a la vez tímida, ese cabello n***o y sedoso le llamaban demasiado la atención, esa piel morena como si estuviera bronceada y su manera tan peculiar de ser no pasaba desapercibida donde sea que llegara; expresiva , decidida, valiente, trabajadora, humilde y sencilla, esa sencillez era lo que más le gustaba en ella, ese corazón bondadoso y la manera de ayudar a los suyos, la admiraba sin duda alguna. ¿Cómo era posible que estando en su situación siempre tuviera una sonrisa en el rostro, pusiera primero a los demás antes que ella? Nunca había conocido una persona que estuviera dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio .
Se separaron lentamente, Linda le sonrió mostrando esa sonrisa tímida y esos dientes blancos como la leche.
—¿Quieres pasar?—, dijo en voz baja, a pesar del color de su piel, mostraban en sus mejillas cierto color rojizo, por el calor de la situación.
—Fue lamentable lo que le sucedió , esperamos y no vuelva a ocurrir, Linda estaba muy preocupada—. Expresó la madre de Linda, colocando en la mesa un vaso de agua para el.
—Así es pero ya están investigando, aunque sospechan que pudo tratarse de un posible secuestro —. Contestó Alexander omitiendo la señal de muerte que aquel hombre le había hecho; claro que no querían secuestrarlo, querían matarlo o darle una advertencia que si seguía metiéndose en donde no debía moriría, la pregunta era ¿en que?.
—Los millonarios siempre están propensos a esos, bueno también nosotros, aunque no con dinero pero si con nuestras hijas, vivir con miedo es algo que no deseo que nadie pase, la inseguridad esta a la orden del día mucho mas en estos lugares ….. aunque ahora ha crecido en mi una esperanza.
—Así ¿Cuál?—, Alexander preguntó con curiosidad, sintió la suavidad de la mano de Linda posarse sobre la suya, el le sonrió y entrelazó sus dedos con los de ella.
—En las noticias informaron que están encarcelando a los policías corruptos de estas zonas como también meterán a la cárcel al jefe de gobierno si le encuentran faltas graves y nexos con el crimen organizado, han mencionado que no descansarán hasta apresar a los Sakis y otros grupos criminales más. En lo personal tengo mis dudas pero espero y sea verdad, si cambian a ese infeliz del gobernador habrán cambios ahí si no tendré dudas y yo ayudaré a capturarlos—. Expresó de una manera contundente.
—¿Tu? ¿Cómo?—. Alexander la observó detenidamente, eso había sonado peligroso.
—Bueno, tengo ciertos amigos que pueden darme información sobre el paradero de Sakí el jefe, el viene todos los fines de semana a un bar a las orillas de la ciudad, para después supervisar personalmente su cargamento en un lugar cerca de aquí ya sea de droga o de ….. mujeres, no se específicamente donde pero lo averiguaré y sobre todo debo estar completamente segura de que es verdad lo que dicen.
—Eso es peligroso Linda, es mejor dejárselo a la policía.
—Lo mismo pienso yo —. Expresó Joaquina con preocupación—, ya te dije que no te metas en problemas y menos con esa gente, estaré eternamente agradecida con Ezequiel por protegerte, pero tampoco debes abusar.
—Dejárselo a la policía seria como esperar que el sol salga al revés, no hasta que todos los lacras qué según velan por nuestra seguridad estén en la cárcel, todos ellos están comprados por Sakí, para que no hagan nada cuando los padres desesperados denuncian la desaparición de sus hijas, o de sus familias muertas, dicen investigar y no hacen nada ¿Cuántas veces madre, dime cuantas veces no he denunciado lo que esos criminales hacen? —. El rostro de Linda se puso rojo del coraje , mientras sus ojos mostraban dolor y decepción—. Cuando se llevaron a la hija de Maclovia con apenas quince años, cuando violaron a la esposa de Andrés por no pagar la cuota que pedían mes con mes para que pudiera seguir con su negocio, o que tal cuando mataron a los padres de José y Sergio los dejaron huérfanos, en la calle muriendo de frio y de hambre por que esos malnacidos le quemaron su casa, también cuando mataron a el señor Raúl por querer sacar a su hija del prostíbulo donde la tenían en contra de su voluntad, cuando violaron a la hija de Carmita. Y así puedo seguir con la lista de las atrocidades que ellos le han hecho a nuestra gente y nadie absolutamente nadie a hecho nada.
—¿Y quien te asegura a ti que las personas que asuman ese cargo no harán lo mismo? El dinero, el poder, la ambición doblega la dignidad…. los valores—. Linda lo observó con descontento.
—No será así, porque sabrán lo que les conviene, al menos no entrando y para llevarse a la bolsa a el presidente se que tendrán que colaborar con la captura de esos infelices, no serán tan obvios asumiendo sus cargos …..no, no mates la esperanza que tenemos .
—No, no lo hago pero debemos pensar en todas las posibilidades que hay, lo único que quiero es que te mantengas alejada de todo eso, es peligroso y con esa gente no se juega, así que debes obedecer a tu madre ¿entiendes?..
Después de esa charla no se dijo nada más, Alexander y Linda compartieron la tarde juntos, la llevó a su empresa comieron en el restaurante de la misma bajo la atenta mirada de todos. Que observaban a la pareja poco peculiar, pues la noticia de que esa mujer tan común y corriente como así decían era su novia, nadie lo podía creer, hasta que Alexander al notar las miradas hacia ellos le dio un beso en los labios dejando con la boca abierta a todos , pues no le agradó la forma tan despectiva en que miraban a Linda.
—Madre por favor cálmate, estoy bien, mi seguridad se reforzó, Armad esta en recuperación , pero Arthur anda más atento que nunca, se trajo varios hombres consigo, además estoy aquí en el restaurante de la empresa, deja de gritar te llamo más tarde ,adiós —. Colgó la llamada, Linda le sonrió mientras llevaba la taza humeante y de un delicioso olor de café n***o a su boca.
—Esta preocupada
—No es para menos, pero estoy bien es lo que cuenta—. Su teléfono volvió a vibrar y sin ver la pantalla tomó la llamada, pensando en que se trataba nuevamente de su madre.
—Hola Alexander—. La voz aterciopelada de Amy se escuchó al otro lado del teléfono. La incomodidad invadió a Alexander, frente a el estaba Linda mirándolo atentamente, con esos ojos negros tan expresivos. Por otro lado estaba la voz suave de Amy, no podía hablar con ella estando presente Linda , así que se disculpó y se levantó de la mesa para tener privacidad.
—Hola ¿Qué tal?—,respondió mientras se levantaba de su silla y se dirigía a la salida del restaurante—.¿ Cómo estas, pasa algo?
—No, solo quería escuchar tu voz, no me haz llamado y quedaste en hacerlo.
—Ahora lo recuerdo, discúlpame si … estuve muy cargado de trabajo pero en la mañana paso a verte ¿Qué dices? —. Cerró los ojos mientras se masajeaba la sien, se sentía fatal por mentirle de esa manera.
—Esta bien, porque tengo algo importante que decirte, así que no me vayas a fallar¿ OK?
—¿Es bueno o malo?—. Amy no pudo evitarlo y terminó riendo, le pereció gracioso su curiosidad .
—No comas ansias.
—Esta bien ,esta bien, ahora estoy un poco tranquilo porque si fuera algo malo no me estarías hablando así, nos vemos mañana mi amor, te quiero—. Sus labios se movieron como si tuvieran vida propia y pronunciaron aquellas palabras que salieron de lo más profundo de su corazón, se sorprendió haberlas dicho, porque jamás en su vida pensó decírselo a una mujer, jamás pensó tener sentimientos por una, el silencio quedó en la línea por unos largos segundos, pero terminó sonriendo porque le gustó decirlo.
—Gracias Alexander, ahora más que nunca quiero verte mañana .
Terminó la llamada con una gran sonrisa en los labios, unas horas más tarde dejó a Linda en su casa, despidiéndose de ella con un beso en la frente, para dirigirse a su auto y marcharse .
—¿Cómo sigue Armad?
—Ya mejor—. Respondió Arthur quien iba adelante en el asiento del copiloto, mientras otro conducía en silencio. Además iban acompañados por otros cuatro carros que iban cuidándolos muy de cerca, dos adelante y dos atrás, dejando a ellos en medio.
—¿Y tu?
—Igual, ya mejor.
—Mañana antes de irnos a la empresa pasaremos a casa de Amy.
—¡Como digas!—. La forma tan seca en la que Arthur respondía lo hizo fruncir el ceño.
—¿Qué te pasa? ¿ Estas molesto?
—No es eso—, respondió suspirando—. Es solo que, no se que pretendes—. Volteó a verlo para hacerle la pregunta mirándolo a los ojos —. ¿Una en la mañana y la otra en la noche?
—No comprendo
—Hablo de tus novias , nada es para siempre y al final tendrás que decidir por la que te guste más ¿no?
—¿Hablas de Amy Amy Linda ¿—. Observó a su amigo asentir, quizo tener las palabras para explicarle su sentir pero no las tenia .
—Tu no eres así, te paseas con la chica por la empresa tomados de la mano e incluso la besas frente a todos , sabes perfectamente que es cuestión de tiempo para que esto se sepa y salga en las noticias, eres el magnate hombre de negocios, el empresario millonario Alexander Santana Toto a todos les interesa tu vida y ahora que haz presentado a Linda como tu novia, se sabrá y estarás en aprietos ¿ Qué pasará con Amy? ……