CAPÍTULO XVIII —La habitación de Odessa es por allá —le indicó Vlad a Daria una vez que entraron al departamento de su amiga. — Bien, gracias, iré por las cosas. ¿Te importaría tomar su laptop y estos documentos? —preguntó a Vlad, mientras le mostraba una nota en la que indicaba qué documentos eran. — Claro, iré a buscarlos —aceptó Vlad cordialmente. Cada uno se dirigió a donde se encontraba lo que su amiga les había encargado. Vlad fue más rápido y encontró de inmediato lo que buscaba, lo puso todo en uno de los maletines que Odessa guardaba en su estudio y salió directo a buscar a Daria. Esta se encontraba de pie, mirando hacia el techo de la habitación de su amiga. —Impresiona, ¿verdad?—preguntó Vlad al darse cuenta de lo que Daria miraba embobada. —¿Quién demonios pone un espejo

