CAPÍTULO XVII —Odessa, estoy de acuerdo con Dimir, no puedes ocultarle esto a tus padres. Es tiempo de que hables con ellos —decía Daria. Después de que el doctor les informó que su amiga tenía un par de costillas fisuradas y un enorme hematoma en la cara, ya que afortunadamente el golpe que Dominic le dio no alcanzó a fracturarle la nariz. Daría, en compañía de los gemelos, pudieron pasar a verla. Dimir no dejaba de dar vueltas como león enjaulado por toda la habitación, discutía, maldecía y amenazaba sin parar, mientras que Daría intentaba calmarlo y Vlad solo permanecía sentado en una esquina de la habitación observando a Odessa. — Oigan, lo voy a hacer —afirmaba ella con dificultad, tenía el cuerpo adolorido y con solo respirar sentía que se partiría en dos. —Lo haré, se los promet

