CAPÍTULO XXIII ¿ME PERDONARÁS ALGÚN DÍA? Cristian entró como un tornado a la oficina de Dimir. Iris le había dado una explicación muy vaga de cómo, según ella, se había enterado de que perdieron el proyecto. Según ella el personal que presenció la discusión entre Dimir, Luba y él, había escuchado todo, sin embargo, a Cristian esa explicación no lo convenció de lo más mínimo, por más que los empleados hubieran escuchado, era imposible que supieran de qué estaban hablando, por ello decidió acudir a Dimir, juntos debían investigar a fondo lo que pasaba en realidad. —Estaba a punto de llamarte— dijo Dimir—, se veía cansado y muy preocupado. —¿Qué pasó? - quiso saber Cristian. Dimir no le respondió, solo le entregó una carpeta que tenía en las manos. —Cristian abrió la boca sorprendido

