CAPÍTULO 3

1599 Palabras
EVAN "No sabes cuantas veces soñé con este momento, muchos años buscándote, esperándote. Y por fin, ¡Por fin! Estás a mi lado." La verdad, para ser honesto. No sabía el sentimiento que estaba procesando en este momento. Me sentía tan pleno, tan lleno. Pero no sé el por qué. "No entiendo muy bien lo que está hablando, pero, ¿Gracias? O ¿De nada? No sé qué decir en este momento" Trate de separarme muy lentamente de ella, para que no se sintiera herida, pero por desgracia me tenía acorralado, además de que su fuerza era muy superior a la mía y eso me estaba impacientando. "Vendrás a mi casa" demando. "¿Quiere que la escolte a su habitación?" "Si, a mi habitación, a mi sala, a mi baño y a todos lados." Coqueteo conmigo y trató de volver a besarme, pero moví mi rostro hacia un lado, observé como su rostro se puso rígido. Con su mano regreso mi cara en la posición en la que se encontraba. "No vuelvas a hacer eso" amenazo. "¿Podrías dejarme ir?" vale, si ya me encontraba incómodo. Estaba comenzando a tener emociones por una extraña. "Vamos a dejar una cosa clara." Comenzó a jugar con mi nuca, haciendo círculos y poniéndome la piel de gallina "Cuando yo quiera besarte, me besas. Cuando quiera tomar tu mano, la tomas. Cuando quiera un abrazo, me abrazas. A mí nunca me negarás nada. ¿Está claro?" ¡LOCA! Asentí muy nervioso, si le negaba algo no sabría lo que podría hacer. Volvió a juntar nuestros labios, adentrándonos a otro apasionado beso. Pero con la diferencia de que este ya estaba comenzando a subir de tono, tome su cintura y la acerque más a mí, saliendo de ella un exquisito gemido. Sus manos comenzaron a sacar mi camisa de mis pantalones, tomando mi abdomen en su camino. Sus manos estaban ardiendo ¿o acaso soy yo? Todo comenzó a ponerse bochornoso. En el pequeño cuarto solo se escuchaba el choque de nuestros labios y uno que otro gemido. "Eres perfecto" me alago. Se tomó el tiempo para admirarme, su pequeño y hermoso rostro estaba rojo y sus ojos estaban dilatados. Se miraba muy lasciva a mi parecer y algunos botones de su blusa estaban desabotonadas. "¿Gracias?" sonreí coqueto. Era la primera chica que me decía que era perfecto y me miraba con tanto anhelo. Se rio de mí y me miro con afecto. "Te vendrás conmigo" La miré intrigado. ¿Irme con ella? ¿A dónde?. "¿Qué creen que hacen descarados?" nos interrumpió un señor mayor de edad. Rápidamente, tome cartas en el asunto y oculte con mi cuerpo a la señorita Basso dándole su espacio para que se acomodara la ropa y en camino también me recompuse yo. "Discúlpenos" pedí perdón. "Es un área restringida, solo personal autorizado puede acceder" comento molesto. La señorita Basso tomo mi mano y salimos del lugar muy apenados y sonriendo. Al llegar a la mesa en donde se encontraba mi jefe nos miró muy intrigado y sospechando de nosotros. "¿Por qué tardaron tanto...?" pregunto muy lentamente levantándose de su asiento. Observo nuestras manos entrelazadas y levanto una ceja. Estaba más intrigado. "Seré directa. Me enamoré de su trabajador y me lo llevaré a casa" Soltó mi mano y la estrecho con la mano de mi jefe. "Estoy muy agradecida con el té y por presentarme a Evan. Me voy más que satisfecha. En unos momentos le llegará la carta de renuncia de Evan. Gracias por todo" le sonrió muy feliz y volvió a entrelazar nuestras manos. "No hay de que" respondió desconcertado mi jefe. No era el único, yo igual me encontraba desconcertado y aún no entendía la parte de ir con ella. "Evan cambiará de residencia, así que espero que lo más pronto posible se agilicen los documentos de su renuncia, ya que queremos irnos lo más pronto posible a Italia" tomo mi brazo con cariño. Mi jefe asintió comprendiendo todo tardíamente. La miré asombrado, no tenía idea que me mudaría a Italia. Trate de negarme, pero la señorita Basso me lo impidió. "A más tardar nos estaremos yendo mañana por la noche". El señor Irwin asintió y ambas personas terminaron por resolver los asuntos de mi trabajo. La señorita Basso y yo terminamos saliendo del hotel en eso de las 9 de la mañana, y comenzamos a caminar por todo el Bulevar. Ella estaba admirando los edificios y yo estaba decepcionado de lo inútil que era. ¿Cuándo fue el momento en el que mi opinión ya no importaba?. Entramos a una cafetería súper lujosa y pedimos mesa para dos. Ambos tomamos asiento y tranquilamente pedimos nuestras órdenes. A ella se le veía de la más relajada, hasta me atrevería decir que se veía feliz. "Sé que tienes muchas dudas ¿Cómo es que esta mujer se está tomando el atrevimiento de elegir como vivir mi vida? O ¿Quién es realmente esta mujer? Entre muchas otras más." Tomo un sorbo de su vaso de agua y puso su mano sobre la mía, acariciándola con delicadeza y ternura. "Solo quiero que sepas que ahora tú eres lo más importante en mi vida, ¿Cómo le dicen los humanos?, ah sí. Su media naranja, eso es lo que eres para mí." ¿Media naranja? Eso es ridículo. "Por el momento desayunemos tranquilamente, y regresando al hotel responderé todas tus preguntas". "Solo quiero que respondas una ahora... ¿Cómo es que sabes que soy tu media naranja?" la verdad es una jalada eso de la media naranja. "Por tu aroma" contesto con tranquilidad "Pero esta plática la vamos a continuar en el hotel, lo primordial es conocernos ahora. Comienzo yo, mi nombre es Elizabeth Basso, puedes decirme Elizabeth, Eli, amor, cariño. Con lo que te sientas más cómodo. Nací el 20 de noviembre y me fascina el chocolate." Resignado le seguí el juego. "Soy Evan Miller, tengo 30 años y nací el 4 de agosto." En ese momento nuestro desayuno llego y agradecí al mesero. "Dime más" exigió. Dices que más... soy un tipo aburrido, no hay mucho que decir de mí. "Me gusta el helado de vainilla". "Uhum". "... soy hijo único..." "Continua". "..." "..." "No sé qué más decirte" "Tus pasatiempos, con quien convives, cualquier cosa que esté relacionado contigo me va a interesar" me estaba dando una intensa mirada que me hacía sentir incómodo. "La única con la que convivo mucho en estos momentos es con mi cachorro, se llama Negu. ¿Quieres ver una foto?". Asintió muy interesada. Saqué mi celular de mi bolsillo y le mostré una foto de mi cachorra. Ella admiró lo linda que era. Trate de relajarme más con ella, pero era un poco difícil, tenía una mirada penetrante que parecía que quería entrar muy al fondo de mí. Al parecer tenemos algo en común y es que nuestros padres murieron en un accidente, al parecer los de ella los atacaron mientras que los míos tuvieron un accidente de avión. No tenía más familia así que vive sola en su casa, y que los terrenos que estaba solicitando mi jefe era lo único que le habían dejado sus padres. Duramos tres horas hablando, ya eran las 12 del día cuando regresamos a su habitación de hotel. Entre con ella a su habitación y me pidió que me sentara a esperarla. Tomo una ducha y se arregló, guardo las cosas en su maleta y salimos de la habitación con la maleta. Fuera de la habitación se encontraban cuatro hombres esperándola. "Esperamos indicaciones Alfa" hablo uno de ellos. "Les daré permiso que conozcan la ciudad, estaré con él. Mi mate." Ellos asintieron muy felices y se despidieron de ella como si nada. ¿Qué no eran sus guardaespaldas? ¿Ya no la van a cuidar? "Bien, ¿A dónde vamos?" pregunte tomando su maleta. "A tu casa" respondió muy contenta "Me quedaré a dormir esta noche" Ya no quise hacer un lío por esto, será lo que dios quiera. Sé que apenas nos conocemos, pero como bien dice el dicho, el que no arriesga no gana. Al llegar a mi casa, la invité a pasar y que tomara asiento en la sala. Fui a la cocina a servirle un vaso de agua. Mi cachorra al instante se acercó a saludarla muy alegre. "Gracias" tomo el vaso con agua. "¿Ahora sí, podrías ser tan amable de explicarme todo esto? No entiendo por qué te tomaste la libertad de tener tanta confianza conmigo, si apenas nos conocemos". "Antes que nada toma asiento, es muy difícil de asimilar toda la información, así que es mejor que no me interrumpas". Asentí y me senté frente a ella. Tomo una gran bocanada de agua, y puso el vaso vacío frente a ella. "Tú eres mi mate, eres la persona que la diosa luna me asigno, eres mi complemento y para mi desgracia un ser humano, pero eso se puede arreglar con la transformación. Yo soy una mujer lobo, un licántropo". "¿Mujer lobo? ¿Cómo en las películas?" "Algo parecido, actualmente tengo 198 años, pero parezco de 24" sonrió muy feliz. "No lo creo, debe de ser una broma. ¿Dónde está la cámara? Esto no puede ser cierto. Los hombres lobos no existen". Demande "Claro que existen, y yo soy una de las más fuertes del mundo, en el Rank soy la cuarta, primero el emperador, posteriormente la anciana, mi primo y de ahí sigo yo" comento muy orgullosa de su lugar. "Pruébalo" Sonrió.
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