La Cita

2690 Palabras
A la mañana siguiente desperté entre Charlie y John. Yo estaba boca arriba, no sabía porque pero estaba tomada de las manos con ambos, volteé lentamente a ver a John y estaba profundamente dormido con su otra mano casi sobre mi abdomen, podía sentir su respiración en mi cuello, después volteé a ver a Charlie y era el mismo panorama, no sabía que hacer, si esperaba Charlie podría hacer un drama porque estaba tomando la mano de su hermano y John solo por molestarlo haría bromas sobre eso. No era suficiente el drama de mis sueños si no que tenía que afrontar el drama de mi realidad tambien. Cerré mis ojos para pensar que hacer no los quería despertar, mi mente comenzó a divagar entre tantos pensamientos y empeze a sentir como si mi cuerpo absorbiera energía del cuerpo de Charlie, sin abrir los ojos vi una luz que recorría desde su pecho hasta su brazo y bajaba hasta nuestras manos entrelazadas, y la energía entraba en mi pecho. Volteé a ver a John y sucedía lo mismo los solté a ambos y me levanté de un salto. - ¿Gis? ¿Está todo bien? - me preguntó Charlie con cara de susto. - Si, no te preocupes necesito ir al baño con urgencia. - lo vi sonreírme y me detuve para devolverle la sonrisa. En realidad no necesitaba ir al baño, necesitaba refrescarme un poco, me sentía muy acalorada y diferente. Fue como si hubiera tomado el lado tierno de Charlie y el lado rebelde de John, una parte de mi me decía que los necesitaba a ambos ahora mismo, esa necesidad de querer hacer el amor con ambos al mismo tiempo, disfrutarlos, pensandolo bien sería un éxtasis hacerlo con los dos al mismo tiempo, empeze a sentirme más y más caliente, parecía que tenía fiebre. Me humedecía las mejillas y me mire al espejo, no sabía que estaba pensando está no era yo, que me sucedía, quería gritar y huir pero como hacerlo si ambos estaban afuera de seguro esperándome. Además estaba el sueño que había tenido aún resonaban sus palabras en mi cabeza Tienes que elegir a uno o al otro. - ¿Todo bien? - ya empezaban a tocar la puerta, parecían preocupados, si tan solo supieran lo que pasa aquí adentro. - Sip - abrí la puerta y salí. - Ven mi amor siéntate necesitamos decirte algo. - Charlie me llevo hasta la cama y siguió diciendo - Estaba pensando en lo que me dijiste ayer y tienes razón hemos sido muy egoístas contigo entonces decidimos que para que puedas elegir a alguno, si tú quieres, puedes tener citas con nosotros y trataremos de enamorarte sin trucos. - ¿Todo eso pensaron en cinco minutos? jajaja qué graciosos. También recuerdas que te dije cuál era mi elección. - Las palabras salían de mi boca sin pensarlo. - ¿Ya tomaste una decisión? Eso no lo mencionaste hermano. - dijo John mientras se ponía la camisa. - Si y decidí que los elegía a los dos. - Vaya, si que estás loca, pero me gusta la nueva tú. - No, no esperen estoy de acuerdo con las citas - dije antes de que el engendro dentro de mi se apoderará de nuevo. Ambos voltearon a mirarme con los rostros confundidos - Bueno, no se diga más vamos a desayunar. Bajamos y desayunamos juntos parecíamos una familia feliz. - Bien y entonces ¿a quien le toca invitarme a salir primero? - a pesar de lo felices que estábamos, había algo de incomodidad en el aire y decidí romper el hielo. - Ya lo hablamos y yo seré el primero ya que mi hermano ya pasó un día completo contigo y anoche parecía que habían tenido una cita también. - dijo Charlie volteandonos a ver. - Bien entonces ¿cómo lo haremos? - Sé paciente mi amor en un momento lo sabrás. - Yo me retiró, todo muy delicioso como siempre hermano muchas gracias. - No te vayas - grité más fuerte de lo que esperaba y los dos me voltearon a ver a mi. - Ja, no te preocupes mi niña es parte del trato cada uno tendrá un día y una noche contigo diario hasta que te decidas. - al parecer vio algo en mi rostro que regreso y me besó en la frente, ahí lo comprendí me lloraban los ojos y cuando me besó rodaron las lágrimas por mis mejillas. Lo mire irse hasta que cruzo la puerta y ya no lo vi más, rápidamente sequé mis lágrimas y me fui a encontrarme con Charlie en la cocina. - Ve a vestirte, cuando bajes todo estará listo. - me dijo tomando mis dos manos entre las suyas. - De acuerdo - subí rápidamente, estaba tan emocionada todo era como en la primera cita, no sabía que ponerme y apesar de que sabía que el me amaba sentía la inquietud de que yo no le gustará tanto. Busque entre mis cosas y nada parecía convencerme para usar. Y recordé que el clóset estaba lleno de ropa y empeze a usmear encontré un vestido corto de color rosa palo y unas zapatillas del mismo color, algo en mi cabeza dijo ésto. Me di un baño me maquille un poco cosa que jamás hacia, me peine y al final me puse el vestido. Me veía sexy y bonita al mismo tiempo, el vestido me quedaba un poco arriba de la rodilla, tenía escote en la espalda hasta la cintura y la falda era un poco ampon. Mientras bajaba las escaleras vi a Charlie esperandome al pie de estás mirándome extasiado, tenía un traje y se veía muy sexy, cuando llegue al último escalón me extendió su brazo y me dijo. - Señorita Giselle, usted se ve hermosa y de haber sabido antes, le habría propuesto antes tener una cita conmigo tal vez de una manera más formal. ¿Me acompañarias? -Desde luego guapo caballero - le respondí en la misma manera en que me hablaba. Lo tome del brazo y camine con el hasta la puerta del patio trasero, antes de salir me cubrió los ojos con sus manos. Salimos al patio y me descubrió los ojos. - Abre tus ojos mi amor. - Abrí los ojos y me lleve una hermosa sorpresa el muro que antes estaba lleno de espinas estaba cubierto por un rosal vivo, estaba lleno de rosas rojas y resaltaban aún más porque el piso estaba lleno de pasto muy verde y en medio bajo la sombra de aque árbol que ya había visto puso una mesita como yo lo había soñado, tal vez no era un sueño y así siempre fue mi casa. - Tal vez no lo recuerdas pero amas las rosas rojas - me dijo. - Tienes razón, tal vez no pero me encanta muchas gracias - cuando volteé a mirarlo estaba detrás de mi arrodillado. - ¿Giselle quieres tener una cita conmigo? - Creí que está era la cita - dije cubriendo mi rostro por la emoción que sentía - No mi amor esto apenas es el comienzo. - Entonces claro que quiero tener una cita contigo - se levantó y me tomo de la mano para salir de la casa, subimos al auto y nos fuimos. Llegamos a una cafetería de esas que tienen mesitas de jardín afuera, vendían esa clase de cafés donde te dibujan una hojita y vendían postres ordenamos dos cafés yo ordené el pay de queso y el pastel de chocolate, en cuanto se fue la mesera me di cuenta que no paraba de mirarme. -¿ Sucede algo? - le pregunté, creía que había arruinando mi maquillaje. - Es solo que te ves muy hermosa que podría jurar que tanta belleza me deslumbra. Pero debo preguntar ¿De dónde sacaste ese vestido? - Pues gracias hice lo mejor que pude - dije bromeando - Espero que no te moleste, pero lo tome del clóset y fue puro instinto elegir este, pero no te preocupes lo lavaré y lo dejaré donde lo tomé - dije y agache la mirada tenía pena por tomar cosas que no eran mías. - No, no hay ningún problema, si quieres tiralo o haz lo que quieras con el, después de todo es tuyo. - ¿A qué te refieres? ¿Cómo que es mío? - Si, todo lo que está en el clóset es tuyo dejamos todas tus cosas ahí porque creímos que aún te quedaría todo, y vaya que te quedaron muy bien, pero eso no es lo extraño ese mismo look que traes hoy lo usabas en nuestra primera cita. - Oh, ya veo. Cuéntame ¿qué hicimos en nuestra primera cita? - Pues vinimos a este mismo lugar, porque siempre te había encantado el café que sirven aquí, después fuimos a pasear y por la noche al cine. - ¿Que pelicula vimos? - Pues siempre te han gustado las de amor, vimos una donde una chica tiene un accidente y olvida a su esposo y me miraste y me dijiste que que haría si tú fueras esa chica y te respondí que jamás me rendiría, siempre haría lo posible para hacer que me recordarás y si no lo lograba, haría que te enamoraras de mi. Por eso ayer que me dijiste que no hacíamos nada por ayudarte a recordar, yo recordé esa promesa que te hice. - Wow... ¿y que más hicimos? - Pues fuimos a un hotel, tu jamás habías ido a uno y querías ver cómo era. Nos rentaron una habitación para enamorados, pensamos que eran de esas de las películas con un corazón de rosas en la cama y todo eso jaja, cuando entramos había una luz roja, un sillón de cuero rojo y un jacuzzi en medio de la habitación, nos miramos y empezamos a reír, aún así entramos, disfrutamos del jacuzzi y miramos películas en la televisión toda la noche hasta que te quedaste dormida, yo no podía dormir y me quedé mirándote te veías hermosa y ahí lo supe quería que fueras la mujer de mi vida y despertar con tu carita hermosa cada mañana y así a los tres meses te pedí que te casarás conmigo. - Ya lo recuerdo, también vaciamos el mini bar esa noche y la propuesta fue en la casa habías arreglado el rosal igual que está vez. - Seguimos hablando después hay que seguir con la cita, tenemos que visitar más lugares. Volvimos al auto y fuimos hasta el centro de una ciudad, no conocía ese lugar así que como niña pequeña me colgué del brazo de Charlie y dejé que el me guiará. Entramos a un edificio enorme y hermoso. - ¿Dónde estamos? - Tal vez estando adentro lo recuerdes. Era una biblioteca y tenía unos libreros gigantes llenos a tope de libros parecía que ya no entraría ni uno más. Caminamos aún más, hasta el final de un pasillo y entre los libreros pude leer que decía Erotismo. - ¿Que hacemos aquí? -Aqui tuvimos nuestra primera vez - ¿Cómo aquí? ¿Con gente mirando? - No, aquí nadie viene o por lo menos no ha habido nadie cuando hemos venido. - Hmm.. Ya lo recuerdo, yo quería conocer la biblioteca y vinimos aquí buscando que leer, no sabíamos que significaba erotismo y tomamos un libro, nos sentamos en el suelo y empezaste a leer. Nos sonrojamos al escuchar que clase de lectura era esa, me preguntaste si quería que pararás de leer. Y se me ocurrió una mejor idea, actuar todo lo que decían los personajes y así empezamos con ella tocó su m*****o palpitante, hasta el besaba sus senos, y así hasta que terminamos haciéndolo. - Aún me avergüenza como lo hicimos, ja en el suelo de una biblioteca. Debimos hacerlo el día de el hotel. -Dijo Charlie sonrojado. -Bueno y ¿quieres intentar recordar con la práctica? - ¿Estás segura? - Ven - le dije mientras nos adentrabamos en el pasillo. Se dejó caer en el piso con las piernas extendidas y yo me senté sobre ellas, empeze acariciando su nuca y besando su cuello, mientras estaba ahí sentada pude sentir algo duro creciendo entre sus piernas, parecía que rompería el pantalón. Me levanté un poco y desabroche el botón de su pantalón y baje el cierre, me quite la ropa interior y se la guarde en la bolsa de la camisa. Me volví a sentar sobre sus piernas, tenía una parte de el dentro de mi y empeze a moverme lentamente y después más rápido hasta que ambos terminamos, Ya nos teníamos que ir aún teníamos más lugares que recorrer, salimos al pasillo y la gente nos miraba. Solo pensé en correr hasta el auto. Ya estando ahí mire a Charlie y le dije: -¿ Me devuelves mi ropa interior? - Quitamela si puedes... - su mirada era como la de aquella noche sus ojos eran negros, pero está vez no me daba miedo gracias al instinto suicida que tenía dentro de mi en ese momento me dio el valor de hacer lo que estaba pensando. Me estire para alcanzar su bolsillo y tomo mi brazo y me jalo hacia el, me besaba muy fuerte que de haber estado en mis cinco sentido me hubiera quejado del dolor, cuando me di cuenta ya estábamos en el asiento trasero haciéndolo de nuevo, pero está vez era más rudo y debo aceptar que me gustaba, me mordía los muslos, el abdomen, las muñecas los pechos, pero está vez no me dolía me exitaba cada vez más y más cuando nos venimos la última mordida que me dio fue en el cuello, está vez se estaba alimentando de mi, pero no sabría cómo explicarlo, fueron un mar de sensaciones al mismo tiempo terminamos tan cansados que nos quedamos dormidos, cuando desperté íbamos camino a casa. - Lo siento mi amor, es demasiado tarde para ir a algún otro lugar y no puedo llevarte así. - ¿Así como? - me pase al asiento delantero y me mire en el espejo de nuevo estaba bañada en sangre - No te preocupes con una cena en casa bastará. Lo tome por la nuca y le di un beso. - Vaya si eso era lo que hacía falta para que recordarás lo hubieras dicho antes. Pero ncesito que cuando lleguemos a la casa tomes una ducha y quemes ese vestido, mi hermano no puede saber que me volví a alimentar de ti. - Bien, ¿Te quedarás conmigo esta noche? -le respondí - Si pero me iré antes de que mi hermano llegué. - Oye una pregunta más. - Dime mi amor. - ¿Tenía reglas el trato te hicieron? - No, ¿porque? - Porque pienso que si tuvieran, hoy las rompimos todas. - Mi hermano pensó en todo, el mismo lo dijo , que si era tu decisión tener relaciones con alguno estaba permitido, lo que no creo que lo esté es que me alimente de ti. - Ya veré como me las arreglo con él ¿Y tú estuviste de acuerdo con lo de tener relaciones? -Aún no estoy muy convencido, pero si es lo que quieres estoy de acuerdo. Llegamos y de inmediato me fui a bañar, abrí el agua caliente y arroje el vestido al canasto de la ropa sucia, baje en pijama y mientras cenamos: - Te tengo una última sorpresa. - me dijo Charlie - Y ¿donde esta? - En tu habitación. De hecho afuera en el balcón. No podía esperar y subí en ese momento, me sorprendí, alguien había recortado las copas de los árboles para poder ver el cielo todo era tan bello... Enseguida sentí como me abrazaba por la espalda. - ¿Que te parece? - Es precioso... -Cuando dije eso me gire hacia el. - Te Amo - le dije Me tomo en brazos y me llevo a la cama y volvimos a hacer el amor, no supe cuánto tiempo estuvimos haciéndolo, ni cuando me quedé dormida pero cuando desperté él ya no estaba.
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