El Despertar

1679 Palabras
Un día desperté y parecía que apenas estaba amaneciendo las cortinas y las ventanas seguían abiertas tal como las dejé antes de desmayarme. Esta vez si pude levantarme sin complicaciones, de nuevo desperté con una camisa de hombre está vez negra, al parecer alguien había estado cambiando mi ropa, entre al baño y vi una cesta con muchas camisas de diferente color, supuse que era la ropa sucia y tire también la que tenía puesta y me metí a bañar, me está vez me maquille un poco porque parecía un muerto viviente. Tome unos jeans y una camiseta de tirantes y unos tenis que había llevado para "el viaje" del que parece jamás volvería, arregle la cama cerré las ventanas y cuando estaba a punto de abrir la puerta me di cuenta que la puerta aún tenía seguro, ¿será que habré soñado todo lo que había pasado en estos días?, revise mi brazo pero en efecto tenía una marca de esas que te quedan cuando te ponen suero pero no había monitor ni huellas de que hubiera parecido hospital aqui. Me comenzaron a temblar las manos, dudaba de bajar pero tenía que afrontar la realidad. Bajé por la gran escalera a pasos pequeños y despacio, no podía volver a dormir, parecía que no había nadie, pase a la cocina moría de hambre, ya había un desayuno listo para mí como si hubieran adivinado que despertaría hoy. Cuando termine de desayunar caminé hacia la puerta principal y por un momento pensé en escapar de una vez por todas cuando en la mesa del recibidor había una nota que decía: MI AMOR... Aquí te dejo tu nuevo celular cualquier cosa que necesites me llamas, compré todo lo necesario de la despensa para que comas algo. Te daré tu espacio para que asimiles lo que está pasando. Solo te pido una cosa a cambio, por favor no vuelvas a casa recuerda que tú vida está aquí. TE AMO ATTE: CHARLIE Al parecer iba enserio con el espacio porque me dejó las llaves de la casa y al parecer las de un carro y ahí recordé el que antes me había mencionado mi tía, pensé en visitar el pueblo pero tenía que descubrir que tanta verdad había en lo que me había dicho. Cuando salí estaba John afuera esperándome. Rayos, pensé. -¿A donde vas hermosa a caso ya te sientes bien? -Si, bueno, voy a dar un paseo ya estaba aburrida de estar en esa cama. -Pero no estás completamente sana como para manejar ¿o si? -Pues yo pienso que si ¿Porque no me dejas en paz y me das mi espacio como tú hermano lo hizo? -Facil, porque mi hermano es estupido y casi te perdemos por su culpa una vez, no pienso arriesgarme una segunda. Dame las llaves yo te llevo a dónde tú me digas. -Esta bien llévame a dar una vuelta. -Por un momento creí que ibas a escapar a tu casita de mentiras. -Tal vez pero si te pido que me lleves no creo que lo hagas.. -No, escuchaste lo de perderte una segunda ¿no? no me voy a arriesgar y menos a ti. Mientras íbamos en el auto me di cuenta que no era la persona que aparentaba, un ser frío sin corazón, desinteresado, como si todo le molestará al contrario era muy lindo y atento y no es que me gustará o algo, pero en esos 30 minutos que pasamos en el auto así sin decirnos una sola palabra, lo sentía, era una conexión inexplicable la que teníamos el y yo. Más allá del bosque había una pequeña ciudad, (yo creía que no había nadamas que el pueblo abandonado del bosque). -¿Tienes hambre? -me dijo en voz baja. -Un poco. Pero quisiera pasear primero. - Habrá tiempo para todo, no te preocupes. -Detente -Dije observando un pequeño vivero que tenía un kiosko en el centro. Era hermoso había todo tipo de flores, desde rosas de todos los colores, hasta tulipanes, había gran variedad. Estaba enamorada de ese lugar. -Aún te gusta este lugar -susurró tan bajo que apenas lo escuché decirlo. -¿Qué dijiste? -Nada... Vamos a que comas algo hay un lugar aquí cerca. -De acuerdo - dije sin dejar de mirar todas las flores. También lo amaba o por lo menos algo me decía que era así, había algo que en cada momento, cada roce de manos que tuvimos en el día, cada mirada me hacía sentir extraña tal ves algo cambio que aún no recordaba pero si alguna vez lo ame ya no lo sentía más ¿Habrá algún mal recuerdo que mi cabeza se reusa a recordar? Fuimos a un restaurante muy elegante que hasta me hizo sentir que iba mal vestida. Me quedé parada en la puerta del lugar, me avergonzaba entrar vestida así llevaba un pants deportivo y una camiseta. -¿Que haces? Vamos -me dijo sosteniendo la puerta. -No voy a entrar a un lugar tan elegante vestida así -torcio los ojos y camino hacia mi. -Asi estás perfecta -me susurró al oído y me hizo avanzar empujandome con su musculoso brazo de la cintura. Tenía tanta vergüenza todos en el lugar nos miraban pero al final opté por ignorarlos y después de un rato lo olvide y comimos o mejor dicho comí, el solo me miraba desde su asiento. Estábamos a punto de volver a casa y como prometió me llevo a dar un paseo, mirábamos el atardecer en el lago cerca del pueblo, se me acercó lentamente y tomo mi cintura, nos mirábamos fijamente yo no sabía que hacer me quería mover pero no podía mis pies se volvieron de plomo y de repente me besó así sin más, fue un beso cargado de mucha electricidad, no sabría cómo explicarlo fue un beso tan cálido simplemente de esos besos que te dejan pensando cosas. -Perdoname olvidaba que no recuerdas nada. -Pero...¿porque me besaste? -Le dije aún muy nerviosa mi voz temblaba- Y aunque no recuerde nada. Se supone que soy novia de tu hermano ¿no? -Arruinaste el momento, vámonos te llevaré a casa. -Y así de la nada volvió a ser la persona frívola que creí que era. En todo el camino no volvió a dirigirme la palabra. Hasta que llegamos a la casa y me dijo. -Buenas noches hermosa, que descanses. -Espera, ¿no quieres pasar? -No, yo no quiero enfrentarme a lo que te espera ahí adentro. -¿De que hablas? -No respondió y se fue. Cuando revise tenía 100 llamadas sin contestar y todas eran de Charlie, ahora entendía a qué se refería. Abrí la puerta y todo estaba apagado solo se veía la luz de la chimenea y una sombra junto al sofá. Quise escabullirme, deje el celular y las llaves en el recibidor y corrí hacia arriba, pero a mitad de la escalera algo me detuvo, sentí como tomaba mi mano y cuando me giro lentamente de la cintura pude ver sus ojos llenos de rabia. -Asi que ya estás bien. -Pues si eso parece. El aire de está mañana me hizo bien. -De está mañana ¿o de todo el día? entiendo que te di demasiado espacio, de ahora en adelante no me despegare de ti ni un momento, así digas lo que digas. -Dijiste que podía salir si quería. Además yo jamás pedí espacio o por lo menos no tanto. -Si pero sola, no con mi hermano. Te dije que nos amamos para que estás cosas no pasarán. -¿Con quién más? Si no querías que saliera con él ¿Dónde estabas tú? ¿Eh? Salí con él porque no conozco nada de este lugar. Y además ¿De que hablas? ¿Qué cosas? -Los vi besándose, creí que tú no recordabas nada pero cuando los vi... me di cuenta que de nuevo te convenció para que regresaras a él y no a mi. -pude ver la tristeza en sus ojos. -Pero si no recuerdo nada como sabría yo que problemas hubo entre ustedes antes. -Entonces ¿No lo amas? - dijo acercando su cuerpo al mío. -No lo se, pregúntame cuando recuerde todo otra vez, pero por ahora estoy harta necesito descubrir toda la verdad.-lo aparte de mi y subí al baño. -¿Cenarías conmigo esta noche?- gritó a mis espaldas -Claro.- respondí desganada después del interrogatorio. Entre en el baño, no podía creerlo era tan extraño lo que sentía después de besar a John. Me un baño rápido, quería sacar de mi mente todas esas ideas porque sabía que se daría cuenta que algo pasaba conmigo si no me relajaba y dejaba de pensar en eso, salí a la habitación y me puse un pantalón deportivo y una camiseta, ya no quise ponerme zapatos así baje solo con mis calcetas puestas. Iba bajando de escalón, en escalón como una niña pequeña, cuando escuché la puerta abrirse. Y desde la cocina escuché decir a Charlie. -¿Que quieres aquí John? Déjanos cenar en paz hermano. -Ay por favor ¿no me invitan a cenar con ustedes? -Esta noche no hermano, creo que Gis y yo tenemos mucho de que hablar. -Claro... ¿sobre que nos besamos...? -No toques el tema hermano si no quieres morir, ella aún es mía, ¿Recuerdas? Cuando la hice mujer. Métete en la cabeza que ella me pertenece. Baje las escaleras, pensaba calmarlos pero no pude. No supe cómo reaccionar pues vi a Charlie sujetar a John por el cuello con un cuchillo sobre su garganta y John le estaba apuntando a Charlie con una pistola en el abdomen lo único que pude hacer fue gritarles. -Ya basta, no soy de ninguno de los dos debería quedarles claro. Ambos voltearon y me vieron sorprendidos, yo me di la vuelta y salí corriendo de ahí, no podía estar un segundo cerca de ellos, me confundían aún más de lo que ya me sentía. Tome mi celular y mis llaves y salí a la oscuridad de la noche.
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