Revoleé los ojos, escuchando el sonido de sus pisadas al bajar. "Genial", pensé. Lo decía en serio. Me levanté de la cama, con toda la ironía del mundo, igual que un hijo o hija rebelde que debe hacer algo por obligación de sus padres. Ni siquiera cerré mi cama, como si a alguien le fuera a importar ese estúpido detalle. Me di una ducha rápida, al igual que todas las mañanas, me vestí y bajé. Apenas pisé el suelo, se produjo un silencio. Sentí varias miradas que se depositaron sobre mí. Las chicas no estaban ahí. Sentados, o mejor dicho, tirados sobre el sofá, visualicé a Fabián y a Andy. Por suerte Rafael no estaba, eso me alivió. Emily: ¿Y los demás? (pregunté acercándome). Fabián: Algunos se fueron a la playa. Samira anda dando vueltas por acá. Emily: ¿Dónde está? Fabián: Ni id

