Abrió la puerta y se quedó observándome, hasta que Andy se acercó con la bolsa de compras colgando de su mano. Andy (tosiendo): Emm...¿podemos pasar capo? (preguntó irónico al ver que Rafael no reaccionaba). Rafael: ¿Eh?...Si, si. Respondió algo "atontado" y dió un paso hacia atrás dándonos espacio suficiente para poder ingresar. Entré un poco tímida, debido a su mirada constante sobre mí, sobre cada movimiento que yo hacía, desviando mi mirada y tratando evitar que esta chocara con la suya, otra vez. Y así estuvo practicamente todo el día, sin dejar de mirarme o mejor dicho, vigilarme. Durante la cena me senté en el otro extremo de dónde se había sentado él. Creo que mi plan de alejarme no estaba funcionando muy bien, porque al parecer él lo notó y me miró con angustia y decepción, o

