Recuerdo que mi pelo ese día como siempre que tenía prisa estaba imposible. A veces mis rizos parecían tener vida propia. Lo deje por imposible y salí corriendo ya llegaba justa al trabajo. Llegue al edificio y entre, allí estabas esperando el ascensor, desde el primer instante llamaste mi atención, aunque ibas vestido de la manera más casual me pareciste muy elegante, con unos vaqueros y una camisa negra estabas imponente, calcule ya en el ascensor que tendrías unos cincuenta. Con la impunidad de saber que no me veías te seguí mirando y sin darme cuenta me imagine entre tus brazos, pensé en como serias en la cama, te imagine despeinado y con esa pulcra camisa arrugada bajo mi trasero mientras me penetrabas. No me podía creer como mi mente había volado tanto, eras un desconocido en un a

