Mi vida dio un giro de ciento ochenta grados después de esa comida, ya bien entrada la noche volví a casa con Gonzalo, esta vez me dejo en la esquina para no levantar sospechas. Llegue cansadísima y me arrastre a la cama, dormí a pierna suelta. A la mañana siguiente, en la cafetería Gonzalo ya esperaba, al verme entrar pidió mi desayuno y me senté a su lado. -buenos días guapísima, que tal has descansado? -muy bien -que tal la comida de ayer, te gusto? -sí, no creía que tanto, pero al final fue muy divertido. -me alegro, porque quieren que sigas -a que te refieres? -desayuna Victoria, te lo explicare de camino al centro -tengo que ir a trabajar Gonzalo -no tienes que hacerlo, tu jefe me ha dado permiso para esto. -esto empieza a gustarme al rato el termina y sale, yo cojo mi vas

