Mis cuatro hombres siguen tratándome de maravilla, hacen que me sienta una princesita. Hace meses que lo pasamos de maravilla juntos. Por las mañanas lo primero que hago siempre es desayunar con Gonzalo, me encanta hablar con él, me enriquece. Es un hombre muy culto y respetuoso, además me vuelve loca tanto con sus manos, como con su boca y que decir de su polla… Cada mañana me deja en el trabajo, donde Manuel me espera para que le traiga el café, ahora siempre se lo llevo yo. De Manuel me encanta su manera cariñosa de hablarme cuando le chupo la polla y se corre en mi boca encantado, agradecido me deleita devolviéndome el favor y me hace gemir sobre su gran mesa de despacho, con su secretaria fuera sin imaginar que su estirado jefe está comiéndose mi coñito con deleite. Igualmente visi

