La cosa se ha complicado un poco, pero por fin estoy ahí, empujando esa puerta y cerrándola detrás de mí. De nuevo he acudido a mi cita...contigo. Lo primero que veo es tu sonrisa, esa que el destino me niega a diario y sonrió dejando resbalar mi mirada por tu cuerpo desnudo, mientras hago lo propio y con prisas, desnudarme; a sabiendas que en esta, nuestra cita, las ropas no están invitadas. Lentamente disfrutando de tu mirada caliente, saco la blusa de mi falda, y empiezo a desabrocharla, mientras tú cruzas los brazos, y los colocas bajo tu nuca, y tu sonrisa se agranda, sube a tus ojos y los oscurece cuando aparece mi pequeño sujetador de encaje, ese que elegido con mimo, para excitarte, el que apenas contiene mis pechos. Sé que puedes ver mis pezones, a través del fino y transparente

