Me levantaba con el objetivo ce desayunar tratando de eliminar cualquier indicio de sufrimiento. Al bajar para el desayuno, me topaba con Elijah, mi madre y la señora Katherine en la sala, conversando animadamente.
—Isabella, —Katherine se puso de pie para abrazarme—me enteré por tu mamá y Elijah de lo que te pasó. ¿Cómo estás?
—Estoy bien, señora Katherine, no tiene de qué preocuparse.
Ella era como la tia que nunca tuve. Siempre estuvo presente para mí al ser vecinos. A pesar de ser muy gentil, su mayor prioridad era su hijo, por eso siempre intentaba juntarme con él cuando éramos jóvenes, ya que pensaba que yo era una chica excelente.
¿Elijah?
En aquella época, solía identificarme únicamente como la pequeña Isa, la amiga más cercana y vecina.
—¿Qué hacen aquí? —adquirí saber con un tono ligeramente curioso.
—Estamos tomando un café antes de ir a comprar algo para la cena de navidad—contestaba mi madre —Elijah se ha ofrecido para llevarme, hemos acordado que cenaremos todos juntos.
Me sentí un poco incómoda con ese comentario, ya que no deseaba que se repitiera una situación similar a la que ocurrió antes con Joshua y Elijah. Después de aclararme la garganta suavemente, opté por dirigirme a la cocina para tomar el desayuno.
En la cocina, la luz cálida llenaba el ambiente mientras el delicioso olor a café recién preparado se esparcía por el aire. Observé a través de la ventana, tratando de evitar recordar los recuerdos que me habían arrebatado, las cuales Elijah parecía tener frescas en su memoria. Volteé y lo vi allí, recargadose en la barra, con una mirada tan penetrante que me incomodaba.
—Isa, debemos tener una conversación. —Con una voz profunda, pronunció cada palabra como si estuviera implorando.
—Claro, que necesitas que hablemos. —Experimentaba una leve sensación de opresión en el vientre, como si sintiera aversión.
Me desconcertaba el motivo por el cual Elijah me impulsaba a alejarme en esos momentos, además de que su actitud se tornaba más intensa que lo que recordaba en mi adolescencia.
¿De qué querria hablar?
Mi memoria estaba en blanco en lo que respecta a nuestro historial juntos, solo sentía un hueco interior que me causaba mucha frustración. Observaba sus ojos, y a pesar de que algo me resultaba conocido en su mirada, no lograba establecer la conexión, esa conexion que si llegue a sentir con Joshua. Me acerqué un poco a la mesa, manteniendo la distancia.
—Elijah, entonces, habla…
Se levantó de la encimera con un paso decidido y, en un instante, me vi aprisionada contra la pared, su cuerpo muy cerca del mío. Su aliento era cálido, y su angustia palpable.
—Isabella, no puedo vivir sin ti, —murmuró, y la forma en que lo dijo hizo que mi corazón latiera con fuerza. Pero, aún así, había una parte de mí que se sentía perdida, atrapada entre lo que él decía y lo que yo no recordaba. El colocaba cada mano al lado de mi cabeza.
—Elijah, —logré articular, sintiendo la presión de su cercanía, —por favor, para. No puedo… no puedo recordar. No sé de qué hablas.
Se aproximó aún más, mostrando una combinación de urgencia y anhelo en su mirada. —¡No importa! Lo importante es que estamos aquí, juntos. ¡Isabella, dejame ayudarte a recordar lo maravilloso que vivimos! Ambos, tú y yo, estamos destinados a estar juntos.
La cara de él se aproximó amenazadoramente a la mía, y de repente, cerró los ojos y se inclinó hacia mí, como si no pudiera resistirse más. Sin embargo, algo dentro de mí se rebeló ante ese beso intentando empujarlo al tocarle el pecho.
—Elijah, detente. —le pedí, aunque su voz susurrante comenzaba a llenarme de un tumulto de emociones que no lograba comprender del todo.
—Isa, te amo —Las palabras de amor que pronunció llenaron la diminuta cocina con un significado profundo y emotivo. —No permitiré que esto llegue a su fin, Isabella. Existe en tu interior un rincón donde aún guardas recuerdos de mí. Tu me amas profundamente, asi que no permitire perderte de nuevo.
Queria recordar. Anhelaba experimentar la unión de la que él aseguraba que éramos parte. Sin embargo, en ese instante, mi mente estaba completamente vacía, mientras que su mirada me dejaba inmovilizado y sus muestras de cariño me generaban incertidumbre.
Rogaba por comprensión, mientras la angustia me invadía por completo. —No puedo corresponderte con algo que no entiendo. Necesito recordar que éramos, no puedo solamente lanzarme.
Aquellas palabras lograron aliviar la tensión que había entre nosotros. La expresión de sus ojos se volvió más apacible, a pesar de conservar una gama de emociones profundas, algo se transformó. Se alejó un poco, cediéndome terreno, la expresión de su rostro me hizo comprender la profundidad de nuestro amor, pero también la magnitud de lo que segun el juraba habiamos construido.
—Luchare por ti.
Con suavidad, cogía mi mano derecha para darle un beso. Nos observábamos intensamente y a pesar de la luminosidad de sus ojos, no logré experimentar la misma intensidad que sentía al mirar a Joshua. Tomé aire suavemente, a pesar de que se mantenía a cierta distancia, seguía estando cerca de mí. Podía sentir su aliento en mis labios, inhalando y exhalando con calma.
La escena tranquila que estábamos viviendo se vio interrumpida por una toalla que acabó en el rostro de Elijah. Mientras él se quitaba la toalla, observaba hacia el lugar de donde venía el objeto, mientras tanto, yo y él girábamos la cabeza al percatarnos de que fue Lorenzo quien lanzó la toalla. Mostraba un semblante frío, completamente rígido con una actitud amarga. Al ver lo unidos que estábamos, alzaba una ceja.
—Elijah, aléjate de ella—se aproximaba a donde estábamos—¿Podrías dejarla tranquila?
—Lorenzo, entiendo que estás enojado conmigo, pero debo hablar contigo acerca de Isabella.
—Te he advertido anteriormente que te alejes de ella, Elijah. Se encuentra casada y no dispone de tiempo para tus entretenimientos, además de que te solicitó que cesaras de importunarla. —expresó de forma muy distante.
—Comprendo tus inquietudes, pero no puedo dejar de lado mis sentimientos hacia Isabella. Estoy decidido a pelear por su amor. Esta vez nos aseguraremos de hacer las cosas correctamente, no se repetirán los errores del pasado.
Sus ojos se tornaron tan inquebrantable como el diamante —¿Luchar por ella? ¿Has dejado de recordar nuestra charla hace unas noches atras? Isabella se encuentra contenta junto a su marido, y no eres aceptado en su vida de esa forma.
—Lorenzo, eres consciente de que lo que Isabella y yo vivimos fue auténtico. Es imposible dejarla sin al menos intentarlo.
Mientras oía sus palabras, observaba a Lorenzo con incertidumbre.
¿Tenía conocimiento de lo sucedido entre Elijah y yo?
¿Por qué me mintió?
¿Cuál fue la razón de su silencio?
Parecía ser capaz de entender mis pensamientos, por lo que aparto la mirada hacia mi para volver a mirada hacia Elijah y le hablo con determinación —Lo que ocurrió entre ustedes ya es historia, Elijah. Isabella ha continuado avanzando, y tú también deberías seguir su ejemplo. Detén tu hostigamiento y muestra respeto hacia su matrimonio.
—Lamento decirte, Lorenzo, que no puedo comprometerme a eso. Es imposible no prestar atención a los sentimientos que tengo hacia Isabella. Si es necesario luchar por ella, lo haré sin dudarlo.
—Entonces prepárate para enfrentarte a las consecuencias de tus acciones, Elijah. —contestó con frialdad —No dejaré que dañes a mi prima. Deja de buscar complicaciones donde no las hay.
—Quiero que sepas que mi intención no es lastimar a Isabella, sino demostrarle cuánto la amo. Ojalá logres comprenderlo en el futuro.
—No interfieras en la vida de mi prima de nuevo. Hasta luego.
Lorenzo entrecruzaba los brazos con gesto de reproche y amonestación hacia Elijah.
Como si entendiera que no debia de estar ahí, solo inclino ligeramente la cabeza saliendo de la cocina. Mis ojos se clavaban en Lorenzo mientras salía de la cocina por la puerta trasera. Sin poder contenerme, mi cuerpo se lanzó hacia él, ya que guardaba fragmentos de mis recuerdos y sin él perdería tiempo.
—¡Lorenzo, para en este instante!
Le grujia con enojo algo que hizo que se detuviera. El tamaño de nosotros era palpable. Agarraba su brazo con firmeza para retenerlo a su lado. Se notaba el frío de la época en el ambiente, salí sin chaqueta pero no me molestaba en absoluto. Exhalaba pausadamente, provocando que una suave neblina temblara desde mis labios.
—Tienes que decirme todo lo que sabes.
—No se nada.
—Tu comportamiento con Elijah sugiere que no estás diciendo la verdad. Dime lo que sabes.
Dejo escapar un suspiro resonante mientras sus ojos negros me examinaban detenidamente. Desvió ligeramente la mirada como si dudara en revelar la verdad, hasta que finalmente, incapaz de ocultarla por más tiempo, decidió hablar.
—Te explico, pero vámonos a mi coche para evitar que te resfríes y para garantizar que nadie nos oiga.
Caminábamos hacia el vehículo que se encontraba estacionado frente a la casa de mis padres. Encendí la calefacción, la cual resultó reconfortante, y después de un momento pude recuperar la sensibilidad en mis dedos debido al intenso frío.
De soslayo observaba a Lorenzo, quien dirigía su mirada de forma inmutable hacia la casa como si estuviera contemplando algo, hasta que finalmente se divisó a Elijah salir acompañado de su madre y la mía. El apartó ligeramente la vista como si percibiera que lo observaba, luego nos quedamos observándonos por unos instantes y finalmente condujo a las mujeres hacia su vehículo.
—Desconozco los detalles de lo que ocurrió entre ustedes —expresó finalmente—, pero fue una situación bastante desordenada. Desconocía lo que te ocurría. Tras su partida a Harvard, experimentaste una melancolía prolongada. Tus padres no tenían conocimiento de ello, pero intuí la causa, ya que sabía que sentías atracción por él.
—¿Y qué ocurrió después?
—Cuando volvieron en el verano siguiente, tu con dieciséis años, comenzaron a mostrarse más unidos y alegres. Incluso juraría que los vi dándose un beso por la noche, aunque no estoy completamente seguro debido a la oscuridad de la noche y la distancia. Supongo que mantuvieron una relación a larga distancia, pero no tengo certeza al respecto.
—¿Por qué no me dijiste esto?
—Dado que no tengo todos los detalles sobre lo que ocurrió entre ustedes, solo puedo hacer conjeturas. En el verano que siguió, regresó con una pareja, pero entre ustedes había una conexión tan evidente que resultaba imposible pasar por alto. El era de mayor edad y supongo que te evitaba por esa razón, como si estuviera esquivándote. Durante ese semestre, tuvo que quedarse en casa para realizar una breve pasantía. Después de ese verano, parece que ustedes volvieron a acercarse, al menos eso recuerdo. No sé qué sucedió entre ustedes, pero parecía que habías tenido una disputa con él. Se te notaba muy desanimada, con un semblante triste y perdido. Después de eso, empezaste a sentir un rencor tremendo hacia Elijah, como si te hubiera perjudicado de alguna manera.
—¿Qué me hizo?
—No tengo ni idea —susurró—. Lamento no poder ser de utilidad, solo sé que lo detestabas de forma intensa. Después de un tiempo, estabas un poco desanimada, pero de repente volviste a resplandecer. Una sonrisa se dibujó en tu rostro. Fue un cambió notable, y en una noche descubrí quién fue la persona que provocó ese cambio en ti. Ambos eran jóvenes, tú derramabas lágrimas mientras él te llevaba en el coche de su padre, explicando que te había visto en la carretera. —observaba de reojo sus profundos ojos oscuros —tras un tiempo, empezaste a tener citas con Joshua, se les veía contentos —exhaló suavemente —me acuerdo de que Elijah parecía buscar algo cada vez que venía de vacaciones, así que ahora entiendo que eras tú, al ir uniendo piezas, pero nunca volviste a acercarte a él... hasta el día de tu matrimonio.
Inclinaba ligeramente la vista—dime la verdad, ¿Crees que de verdad quise huir con Elijah?
—Al principio creí que sí, supuse que se habían ido, pero ahora, mientras reflexiono sobre ustedes dos en estos días, ya no lo creo. Se notaba claramente tu profundo amor por Joshua, él era tu mundo entero y irradiabas una felicidad inmensa.
Apoyé mi cabeza en el respaldo del asiento del coche y dejé escapar un suspiro suave.
—Esto no me da ninguna respuesta.
—Lo se, solo puedo asimilar que ustedes pelearon porque Elijah te fue infiel.
—¿Infiel? —le echaba miradas furtivas —¿A qué te refieres?
—Mi amigo Elijah es alguien a quien valoro mucho, aunque tiende a ser muy coqueto y demasiado picaflor —suspiraba con cierta melancolía —creo que ahí radicó la complicación. Al regresar, ya tenía pareja, pero parecía que te buscaba constantemente. —Inclinaba la cabeza como si intentara recordar algo. —Estabas con Joshua cuando ustedes se distanciaron, pero él cambiaba de parejas tan seguido que apenas recordaba sus nombres. No tengo idea, eso es todo lo que me viene a la mente.