—Tu hija, es preciosa. —susurro levemente—Se parece mucho a ti, definitivamente ser madre es lo tuyo. —¿Lo crees? —Si, definitivamente. —Tal vez mi destino si era ser madre. —sonreía con alegría mirando a Esperanza. Ella bostezaba suavemente, provocando que una sonrisa de felicidad se dibujaba en mi rostro. Nos encontrábamos en la cafetería ubicada en el interior del hospital. Aunque tenía la sensación de que no era conveniente comunicarme con Elijah para evitar conflictos con Joshua, pero acepte pues me sentía agradecida de que por él logramos salvar a Esperanza. Desde que nos sentamos, nos había estado mirando a mí y a Esperanza como si fuéramos seres extraordinarios. Mientras él solicitaba un café, yo opté por disfrutar de un zumo natural, ya que estaba amamantando y elegí consumir

