23.❣️Nada ni nadie nos separara❣️

1882 Palabras
Escudriñaba con detenimiento a Natasha. La sonrisa que mostraba era letal, como la de una serpiente preparada para inyectar su veneno. —El no está. —mentía. —¿En serio? He hablado con el subdirector Aston Collins y el me aseguro de que vendría a su casa a trabajar conmigo en su despacho —sonrió de manera provocativa—ya sabes, tenemos que terminar lo que empenzamos en mi habitación. El solo imaginarme a Joshua haciendo lo mismo que hacia conmigo con Natasha me hizo sentir un enojo creciente. Observé cómo su sonrisa se elevaba ligeramente. —No es necesario que te enfades, soy una persona muy comprensiva —pasaba su lengua suavemente por sus labios mientras sonríe —Tranquilízate, no es la primera vez que estoy con un hombre que está casado. En ese instante, mi cuerpo se llenó de tensión. A pesar de no ser una persona agresiva, sentí la urgencia de golpearla tan fuerte para alejarla de mi vida y la de Joshua. —Mientes. —murmuraba levemente intentando hacérmelo creer a mi misma y a mi corazón. Dejó escapar una risa suave y casi melódica, aunque con un toque de sarcasmo. —¿Mentir? El solo sabe que soy lo mejor que puede tener. —con detenimiento recorría mi cuerpo—Como una dueña de uno de los mas grandes casinos del país me he dado cuenta que la vida es un juego, y tú... bueno, tú eres la buena en esta historia. Mi único propósito es recordarte que a los hombres les encanta divertirse y siempre caerán por mujeres como yo. Al final a ti te tocara llorar por su infidelidad mientras a mí me tocara disfrutar de sus gruñidos pasionales. La provocación en sus ojos era palpable, su confianza me irritaba. Mi corazón, mi tonto corazón peleaba contra mi cabeza para que no perdiera la batalla. Quería creerle. Deseaba creerle. Sin embargo, la situación se volvía compleja con la presencia de la presunta amante, cuya voz tan seductora parecía destinada a sembrar la discordia. Cruzaba mis brazos como si se tornaran un muro inquebrantable mientra la observaba detenidamente. —Si estas teniendo alucinaciones te puedo recomendar a un buen neurólogo que conozco—la miraba con firmeza—porque dudo muchísimo que Joshua se fije en ti. —¿Eso crees? Prepárate para ver a Joshua luciendo unos adorables chupetones en su cuello cuando trabaje conmigo.—guiñaba levemente uno de su ojo —Soy la debilidad de cualquier hombre, la aventurera perfecta para una relacion aburrida como la tuya. Empezó a burlarse con desprecio, lo que me hizo darme cuenta de que Natasha había venido solo para molestarme. Observaba detenidamente cada detalle de su persona con calma. Un pelo sedoso y oscuro como la noche misma acompañado de unos ojos tan azules como el hielo. —Serás la debilidad de cualquier hombre, pero la debilidad de Joshua soy yo. —hablaba de manera segura —Tu ni siquiera podrás llegarme a los talones de ser mi segundo plato, podrás decir lo que sea, podrás intentar lo que sea, pero Joshua será mío quieras creerlo o no. Aunque mi corazón estaba lleno de dudas, logré percibir cómo ella se acercaba de manera desafiante hacia mí. Con torpeza, retrocedí ligeramente sintiendo un fuerte muro golpeando mi cabeza. Levante levemente la mirada notando a Joshua con un rostro totalmente endurecido como el diamante, su mirada se mantuvo directamente en Natasha. —Nos volvemos a encontrar desde Miami.—ladeaba levemente la cabeza dejando escapar un tono ligeramente coqueto. En su mirada se podia ver una chispa llena de promesas carnales —He venido a terminar lo que no pudimos hacer ese día. Joshua permanecía de pie con una actitud distante, casi gélida en su rostro. —Lo siento, Natasha pero tu y yo ya no trabajamos juntos. Como te envíe en el correo tu caso de finanzas ahora está en manos de Aston. Él se encargará de todo. Esa declaración no pareció desanimar a Natasha. Se acercó un poco más llegado a entrar a mi espacio personal. Joshua en un rápido movimiento se alejo junto conmigo para mantener la distancia entre nosotros. El modo defensivo de Joshua pareció encantar a Natasha la cual sonrio de manera enigmática. —Joshua, ¿por qué no puedes ser tú quien se encargue de mi caso? Estoy segura de que entre tú y yo podríamos llegar a mejores —hizo una leve pausa relamiendo sus labios— acuerdos. Especialmente si consideras que tengo algunas... propuestas interesantes. —mordisqueo de manera provocativa sus labios. Tenia un fuerte instinto por querer intervenir, mandar a Natasha lejos, pero mi cerebro me obligo a quedarme quieta solo para ver como Joshua reaccionaba. Pude verlo levantar su rostro el cual se estaba totalmente robusto. Una mirada tan lúgubre que era imposible no sentirme afectada. —No puedo, Natasha. Respeto a mi esposa y quiero mantener las cosas profesionales. Por el amor y respeto a mi esposa no pienso arriesgar mi matrimonio por un simple caso de finanza. Ella soltó una ligera risa, como si sus palabras fueran una broma. —Claro, pero ¿quién dice que no podemos mezclar un poco de placer con el trabajo? Después de todo, deberías saber lo que quiero y lo que puedo ofrecerte a cambio. Joshua finalmente giró su mirada hacia mí, y aunque su expresión seguía siendo imperturbable, podía notar una ligera preocupación en sus ojos. —Isabella, por favor, no le prestes atención. Está aquí solo por el trabajo. Tu sabes que yo no podría hacer algo mas que no fuera algo de trabajo con ella. Asentí, aunque en el fondo me confundía la situación. —Natasha, creo que sería mejor si simplemente te retiras. No creo que esto sea apropiado. —Joshua proseguía con levedad. —Cualquier pregunta, duda, o cambio habla directamente con Aston ya que el esta encargado completamente de tu caso desde que te envié el correo. Su sonrisa se desvaneció por un instante al escuchar las palabras de Joshua. —Pronto mis abogados se contactarán contigo Joshua. —su mirada impenetrable se posaba en el—No olvides que siempre estoy disponible para más que solo números, Joshua. Sin decir una palabra más, se giró sobre sus talones, creando un ambiente tenso y lleno de promesas no expresadas. A pesar de mi deseo de aparentar tranquilidad, sentía cómo mi corazón latía rápidamente. Aunque Joshua siempre se mantuvo firme en sus convicciones demostrando lo que sentia por mi, dudas en mi me invadían. Experimenté el reconfortante abrazo que intentaba sacarme de la oscuridad en la que mi mente se encontraba. —Me levante y no pude encontrarte, así que me preocupe. Me acurrucaba de su pecho cerrando los ojos. Podia olfatear su olor masculino el cual me calmaba completamente. —Gracias. —¿Por? —hablaba de manera sumamente serena. —Por amarme. —Esa no es una manera para demostrar que te amo, deja te lo demuestro de nuevo. Sus manos juguetonas comenzaron a recorrer mi cuerpo. A pesar que le decía que parase pues me hacia una ligera cosquilla no lo hizo. Me arrastro hacia la cocina tras cerrar la puerta haciendo un camino de beso por mi cuello. A pesar que jadeaba levemente que se detuviera no lo hizo. Un beso llevo a una lamida, una lamida llevo a una exhalación, una exhalación a un jadeo de pasión, y un jadeo comenzo a escalar lentamente hasta un orgasmo en sus dedos. El demostraba de diferentes maneras porque me hacia sentir especial, amada, y a pesar de no poder Esa tarde del veinticinco de diciembre Joshua decidió que deberíamos tener una cita tras nuestra muestra de cariño en la cocina. Caminábamos tomados de la mano por las calles, notando que a pesar de ser la tarde la decoración navideña resaltaba en la ciudad. Una fecha que parecía ser mágica, un año común, pero mientras me embriagaba por la atmósfera, así como el viento frio invadía mi rostro lo hacían mis memorias. Como si fuesen un rompecabezas, pude ver a un Joshua más juvenil con un gorro de Santa Claus invitándome una taza de chocolate caliente. Cerraba los ojos para sumergirme en los recuerdos. Aunque tenía los ojos cerrados, percibía cómo él agarraba mi mano derecha y la entrelazaba con la suya. Un nítido recuerdo de cuando Joshua me obsequió una bufanda, que aunque era un regalo común, en mis memorias parecía la persona más feliz del planeta. Abría lentamente los ojos notando a Joshua mirándome fijamente, su mirada era apacible como si supiera que había tenido una memoria de nosotros. Su sonrisa tan radiante me hizo estremecer dejándome notar esa conexión innegable. Era como si su risa y la forma en que me miraba encendieran una chispa en mi interior, despertando emociones que no lograba comprender del todo. —Imagino que tuviste un buen recuerdo —murmuraba levemente. —¿Por qué lo piensas? —Por como sonries. Nos detuvimos frente a un hermoso árbol de navidad en el centro de la plaza, la personas pasaba a nuestro alrededor, riendo y disfrutando de la festividad. Nos sentábamos donde sin poder evitarlo me recostaba del hombro mirando a las personas pasar. Su mera presencia me hacía sentir relajada. Por el rabillo de mis ojos lo miraba notándolo feliz, su sonrisa iluminó mi mundo. En su mirada había un amor profundo que me hacía sentir segura y especial, incluso sin conocer toda nuestra historia. Mientras hablamos, cada risa y cada palabra de Joshua se sentían como un eco familiar, un recuerdo lejano que aún no había logrado alcanzar. —Isabella, debo confesarte algo —su sonrisa se tornó juguetona girando su cuerpo hacia mí con esa chispa picara en sus ojos. —Deberíamos casarnos. Reí, pensando que estaba bromeando, pero su tono era sincero. —¿Pero no estamos casados? —respondí con una leve risilla por lo absurdo de la situación. Él se inclinó hacia mí, con ese brillo especial que solo él podía tener. —Sí, el día de nuestra boda fue un desastre, así que propongamos volver a celebrarla y fingir que es la primera vez. —Se levantó del banco en el que estábamos sentados y se arrodilló. Con una actitud despreocupada, realiza un movimiento como si extrajera un anillo imaginario de su bolsillo. —Entonces, Isabella, ¿estarías dispuesta a casarte conmigo de nuevo? La risa de él contagiaba, y a pesar de no recordar nuestra boda, la emoción y la ilusión de volver a escogerlo inundaron mi corazón. —Claro que sí, acepto casarme contigo. La luz en su rostro hacía que su sonrisa irradiara un calor que llenaba de ilusión mi corazón. Con agilidad tomaba el anillo invisible colocándolo donde estaba el que ya tenia. Joshua… Mi Joshua...No recordaba completamente el amor que le tenía, pero me sentía tan alegre con el que quería dejarme llevar. El brillo de su mirada era mas que especial. Mientras estaba con la mirada totalmente ilusionada eleve levemente mi rostro…y a la distancia estaba él. Nunca había visto esos ojos grises tan lúgubres que Elijah me estaba dando en esos momentos, solo pude ver como susurraba entre sus labios: “Hare que vuelvas conmigo Isa, nada ni nadie nos separara.”
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR