30.❣️Pepe el grillo ❣️

1910 Palabras
Sentía la suave brisa golpeando mi cara. La expresión de preocupación en el rostro de Joshua hizo que mi corazón se desplomara a sus pies. Una confesión. Una incertidumbre. Un miedo. Y una pérdida de confianza. Aunque su sinceridad era evidente, en mi mente surgían imágenes distorsionadas de enfrentamientos con otra persona. Entre mis memorias le gritaba a esa persona que le entregue todo y aun así me traiciono, que estaba cansada de perdonarle. Miraba hacia arriba, buscando conectar ese recuerdo con Joshua, pero no lo lograba. Dudaba de la veracidad de las palabras de Joshua mientras susurraba en voz baja. —Joshua, no se si creerte—susurraba levemente. El viento golpeaba mi cara mientras la luz del atardecer se reflejaba en nuestros rostros. Observa cómo Joshua inclina su cabeza ligeramente, como si estuviera debatiéndose con múltiples preocupaciones simultáneamente. —Isabella, quiero que confíes en mi, jamás podría serte infiel con Natasha. Te juro que no soy capaz de hacer eso. A pesar de las evidencias claras de su infidelidad, yo deseaba con todas mis fuerzas que no fueran reales, y su voz reflejaba el dolor causado por mi falta de confianza. Experimentaba una sensación de tener un nudo en el estómago. Las incertidumbres se apoderaron de mí; numerosos interrogantes sin solución, múltiples señales en su cuerpo que parecían contradecir la supuesta verdad de que nunca me seria infiel. —No estoy segura, Joshua. —finalizaba después de un rato— Hay cosas que me preocupan, señales que no puedo ignorar —respondí, incapaz de encontrar el tono correcto sintiéndome totalmente perdida. —Yo…Joshua, no puedo aceptar una infidelidad, no lo puedo, no lo quiero. Sacudía la cabeza en señal de desaprobación. Cada vez que recordaba la posibilidad de que me hubiera sido infiel, experimentaba un dolor intenso en el pecho. Los miedos que no podía identificar me hacían sentir como si hubiera atravesado un tormento mental, insistiéndome en que rechazara a Joshua si de verdad me había engañado. Se pudo vislumbrar La desesperación como pintó completamente su rostro. Se acercó un poco más, como si su cercanía pudiera convencerme de lo que decía. —Isabella, no puedo explicarlo...No tengo prueba…—murmuro levemente— Pero tengo esta sensación horrible. Creo que se aprovecharon de mi... creo que metieron algo en una de mis bebida. Es la única explicación lógica para poder serte infiel, creeme —sus ojos acaramelados me observaban— No sé cómo pasó, pero creo que lo hicieron —su voz se apagó, y por un segundo, el aire se volvió denso. ¿Había escuchado bien? Mis ojos se abrieron por todos los tipos de emociones que eso implicaba. —Si es cierto lo que dices, eso es algo criminal —miré a Joshua de manera penetrante—Si es así, Joshua, necesitamos ir a la policía, denunciar lo que pasó ¿Tienes pruebas? Vayamos a la policía ahora mismo. Mientras hablaba notaba que el semblante de Joshua parecía aún más confundido, sin nada que pensar o decir. Entre nosotros hubo un silencio que se volvió abrumador. Joshua se quedó callado, mirando al vacío. Algo inesperado ocurrió, un presentimiento desagradable invadió mis pensamientos. —¿Qué está pasando, Joshua? —pregunté, esta vez con más urgencia. No hubo respuesta. La sensación de vacío se intensificó. Se alternaban el miedo y el pavor en mi corazón. Mentiras, todo parecía una tras otra mentiras que eran camufladas. Decidí distanciarme de él con la intención de crear una brecha que nos separara. —¿Acaso no cuentas con evidencia? Verdad —movía mi cabeza levemente—No tienes pruebas porque estás mintiendo —susurré, sintiendo cómo el dolor se convertía en una punzada—. Parece que todas las ocasiones con Natasha eran reales.—intentaba no alterarme pero fue sumamente imposible—Todo es mentira, me quieres ver la cara como estúpida, no tienes pruebas porque no puedes probarlo —intentaba no sollozar lo cual fue imposible—porque ustedes si se acostaron juntos. —No, Isabella, yo te amo —respondió, su voz entrecortada. —Yo siento que también te amo, Joshua —la tristeza ahogando mis palabras—. Pero necesito tiempo para asimilar esto…si me fuiste infiel solo admítelo. —Yo no lo hice. —¡Entonces pruebalo! Demuéstrame que sufriste abuso, demuéstrame que te drogaron. ¡Hazlo! —exclamaba con determinación— solamente... necesito que lo confirmes —mis ojos se humedecían. Mi corazón se despedazaba en mil pedazos. Mis manos temblaban sin control, mientras me invadía una sensación de profundo dolor. —Pruebame de que no me fuiste infiel…pruébamelo. En medio de un silencio lúgubre entre los dos, Joshua acabó rodeándome con sus brazos. Comencé a sentirme abrumado por el estrés cuando él empezó a besarme suavemente para calmarme. Un beso tierno que buscaba aliviar mis inseguridades, temores y angustias, aunque estas persistían. En ese momento, nos separábamos mientras nuestras miradas se encontraban, un fuerte dolor en mi pecho me consumía por completo. —Isabella, ya te he dicho que no tengo forma de probar nada. —su voz sonaba quebrada— Al contrario, todo esto depende de que creas de manera ciega en mí. —Joshua ¿Tú me has sido infiel? —No con Natasha. —No, —movía levemente mi cabeza—hablo anteriormente —mi mirada se posaba en el—¿Llegaste a estar con otra mujer? Un profundo silencio se apoderó de mi ser, penetrando en lo más profundo de mi corazón como una afilada daga, hasta que finalmente rompió el silencio con sus palabras. —No, jamás podria. —¿Por qué tardaste en responder? —Porque lo que paso aquella vez no fue una infidelidad. —A-a-a-¿Aquella vez? —volvia a alejarme con rapidez totalmente confundida. —¿Cómo que aquella vez? Aunque no lo tengas presente, en el pasado ocurrió algo similar... y te demostré que siempre fui fiel. —¿Qué? —chillaba con frustración—Es decir que no es la primera vez —llevaba mi mano a mi rostro. —Isabella, confía en mí. Tu no lo recuerdas, pero yo te probe en esa ocasión que no te fui infiel, en esta ocasión no puedo hacerlo pero buscare la manera de probar mi inocencia. —¡Y qué tal si fuiste infiel! —vociferaba con fuerza. —Isabella, créeme, estas alterándote porque no lo recuerdas. —¡Y qué tal si estas usando mi falta de memoria para aprovecharte de mi! —agitaba nerviosa mi cabeza— Joshua, no quiero verte, no ahora, no puedo hacerlo más. Alejándome con un dolor que venía y iba, opté por hacer caso omiso de los llamados de Joshua a pesar de su insistencia. Me aislaba en mi cuarto, sumergiéndome en mis reflexiones y en el sufrimiento. Los segundos parecían eternidades, donde se convirtieron en minutos, horas, siglos, no lo sabía pues había perdido totalmente el concepto del tiempo. Mientras me encontraba tumbada en la cama, lloraba con intensidad debido a un fuerte dolor en mi pecho, cuando fui interrumpida por la presencia de Lorenzo llamando a la puerta de mi cuarto. Fijó la mirada en mí, sin pronunciar palabra alguna, simplemente ingresó a la habitación y cerró la puerta, se recostó en mi cama y contempló el techo. —Por tu rostro y por el Joshua destrozado allá abajo imagino que no arreglaron nada —flexionaba levemente sus brazos hablando de manera calmada. Usaba la palma de mi mano para secar mis lágrimas. —El me ha sido infiel Lorenzo —sollozaba destrozada. —¿Por qué piensas eso? —Dijo que anteriormente paso algo parecido. Lorenzo dejo escapar una leve pero calmada sonrisa. —Tu crees, que siendo como eres de radical si el te hubiera sido infiel lo hubieras perdonado. —Sus ojos plausibles se posaron en mi—Creo que debes confiar en las decisiones que has tomado hasta este punto Isabella. Debe haber una explicación para todo ¿Lo sabes no? —Tu confías mucho en el. —Para nada, —sonrió de manera sincera Lorenzo—confió en ti y en tus decisiones, si tu elegiste estar con el dudo muchísimo que el te fuese infiel —de un simple jaloneo hizo que me recostara en su pecho obligándome a mirar el techo— Isabella, confía en el mientras recuerdas todo. Si ya al recordar todo sabes que es un pedazo de basura, pues lo dejas y ya —sonrió de manera amable. —Pero y lo de ahora… —¿Qué pasa? —Él dice que lo violaron, pero no tiene prueba. Al decir eso se levantó de golpe. Sus ojos se posaron en los míos como si no pudiera creer lo que estaba diciendo. —¿No tiene pruebas? —No. Al enviar un mensaje a su teléfono y recibir una respuesta, solo levantó una ceja incrédula ante lo que acababa de leer. Exhalo con fuerza mientras me observa detenidamente. Colocó su dedo índice sobre sus labios para indicarme que guardara silencio mientras marcaba un número en el teléfono con el altavoz activado. Al tercer timbre, respondieron al teléfono al otro lado. —¿Si? —Elijah, Joshua ha ido al hospital. —¿Y eso en que me afecta? —sonó un tono molesto. —No le encontraron nada de droga ¿Por qué? Tú lo viste anoche y según tu expresión tu sabe que el parecía desorientado. Hubo un ligero silencio desde la otra línea del telefono. —Muchas drogas se pierden en el sistema después de cierta cantidad de horas. —Elijah —su tono era suave— ¿Por qué le ocultas a Isabella eso? Sabes que Joshua pudo ser violado. Estas ocultando un crimen, tu lo viste anoche y como medico tu sabes los signos de una persona bajo el efecto de ciertas drogas. Hubo otro ligero silencio. —¿Crees que me interesa? Para mi es más que factible que ella piense que se acostó con otra mujer por su propia voluntad. Tras aquella frase Lorenzo cerro el teléfono enseguida guiñándome levemente uno de sus ojos. Toda esa conversación causo que mis pensamientos fueran a una velocidad increíble, tragando en seco. —¿Qué fue eso? —preguntaba ligeramente confundida. —Anoche, Elijah se encontró con Joshua y lo notó con un comportamiento inusual. Los tres llegamos a la conclusión de que lo habían drogado. Aunque no hay pruebas, cuentas con un médico que lo detesta profundamente. —se lanzó a la cama de nuevo— Él te engañará para poder conquistarte, pero no puede engañarme a mí porque sabe que conozco la verdad. —sonrió de manera tranquila. —Creo que le debes una disculpa a Joshua, por ahora. Me levantaba con rapidez mirando a Lorenzo como si fuese un ángel. —Lorenzo, eres como pepe el grillo. —¿Tu crees? —sonrió de manera juguetona—Espero al menos un traje muy lindo para mi cumpleaños. Por cierto, el aun esta abajo en su auto, asi que aprovecha. Salía de mi habitación corriendo dirigiéndome hacia abajo, notaba a Joshua con su ojos cerrados recostado contra su sillón. Parecía perdido, adolorido, con toda su vida perdida…como me sentia yo hace unos momentos. Me acercaba hacia el auto tocando la puerta con suavidad, el al verme salió del auto preguntando que quería…y sin decirle nada más…simplemente lo abrace con fuerza. —Lo siento….discúlpame por no confiar en ti.
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