Degustar los cálidos y viscosos fluidos de mi hermana era una de mis experiencias favoritas, un manjar incomparable del que esperaba seguir disfrutando durante mucho tiempo, pero la suerte nunca favorece a los que nacen con aura de perdedores como yo. Estaba tan entusiasmado con lo nuestro, que no pensé en lo que se avecinaba. Con la llegada definitiva del verano, se acabaron las clases tanto para los estudiantes de instituto como para los universitarios, lo que supuso el regreso de Belén a nuestra casa. Su ausencia fue lo que me unió a Alejandra, y su presencia sería lo que me volvería a alejar cuando más pegado a ella deseaba estar. No volvimos a la época en la que nos llevábamos a matar, ni mucho menos. Seguíamos hablando y compartiendo algunas confidencias, pero Belén absorbía todo s

