Estamos en la entrada de una gran mansión y Patrick me toma de la mano, guiándome hasta la entrada de la gran casa. Una vez ahí, observo que la puerta frente a nosotros tiene tallado el mismo cuadro que vi en la casa de Patrick y en la cabaña. Inmediatamente un recuerdo se desbloquea en mi mente y puedo visualizar a mi padre colgando un cuadro con los mismos símbolos en su despacho. Estoy muy confundida, no entiendo nada de lo que sucede aquí y mi cabeza comienza a doler por toda la información nueva que circula en mis pensamientos. —Este cuadro...—susurro. Patrick me observa sin entender y cuando señalo el cuadro de símbolos incrustados, entiende a qué me refiero. —Es el sello de la asociación —explica—. Cada m*****o tiene uno en su hogar, para sentir que la asociación es parte de nue

