Demian me sonríe de aquella forma tan maquiavélica, que me deja claro que cualquier paso en falso puede costarle la vida a Patrick. Veo como el rubio mira a Demian con asombro y luego me observa a mí, claramente pidiendo ayuda y mostrándose muy confundido. No lo culpo, sé que todo esto es una locura y el hecho de que Demian me haya encontrado justo en este momento solo indica que ya sabía de mi paradero con anterioridad y que por algún motivo decidió hacerme frente en este momento. —Baja eso, Demian —el pelinegro niega con la cabeza y pasa la lengua por su labio inferior, mirándome de arriba hacia abajo—. ¿Cómo descubriste mi paradero? —cuestiono con dureza. —Unos meses que no te veo y ya eres toda una mujer —susurra, evitando responderme. —¿Qué quieres? —pregunto, sabiendo bien la r

