Cassian - ¿Qué pasa contigo y la yanqui? - me pregunta mi mellizo, una vez que entramos a la que es su habitación. - Nada. ¿Por qué lo dices? - ¿Por qué lo digo? Ah no sé, tal vez porque te mira como si estuviera a solo un paso de matarte. - Siempre me ha mirado así. - Claro que no, antes lo hacían como si leyeran el pensamiento. ¿Qué paso? ¿Te rechazó el sexo? Lo miro con fastidio. - ¿Y de dónde has sacado tú que hemos tenido sexo? - pregunto con brusquedad. - Anoche desapareciste, tú nunca dejas el club y cuando regrese ya estabas aquí. Sin mencionar que sus dos escoltas estaban aparecieron mágicamente en el club y sin ella. No me subestimes, se sumar uno más uno. - Está bien, si, vinimos hasta acá para tener sexo. - afirmo. - Vaya, ¡Que sorpresa! - exclama con sarcasmo.

