Primero me invadió la decepción, pero a los pocos segundos eso se transformo en bronca, cuando al despertarme por la mañana su lado de la cama se encontraba vació. Maldito Cassian. - es lo primero que pienso. No me malinterpreten, no pretendía despertarme y que él me estuviera observando con una sonrisa para decirme "Buenos días, mi amor", no soy así de tonta. Solo esperaba que se hubiera quedado, y no que se marchara como si ya finalizara un tramite. Tocan la puerta de la habitación. Me levanto y tomo del piso una de mis amplias remeras que uso para dormir, y me la pongo encima de mi cuerpo que está desnudo. - Buenos días. - me saluda Mason del otro lado, al abrir. - Viktor quie.... - se detiene y me observa extrañado. - ¿Qué te paso en el cuello? - pregunta. Entro y me dirijo

