A la mañana siguiente, decidí regresar por mi auto al departamento de Demian. Cuando llego a la entrada del viejo edificio, lo veo allí estacionado, con algunas multas en el parabrisas. Tengo suerte que no me lo hayan llevado, sino mi padre se hubiera enfadado bastante, dado que está a su nombre y tendría él que venir a buscarlo. Y desde que le pego fuerte la jubilación no sale para nada de la casa. Y yo que creía que nada podría frenarlo, supongo que la edad nos llega a todos. Me dirijo hacía la puerta del conductor para regresar al pent-house de Peter, cuando levanto mi vista y le hecho una mirada. Distingo la que es su ventana, esa que da al costado de la cama, dónde todas las mañanas entraba el sol y nos quedamos viendo uno al lado del otro, la gente pasar, dándole a cada persona

